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València y Alicante tendrán el único AVE que conecte con Galicia y Asturias

La ampliación del acceso a Madrid desde Torrejón de Velasco a Atocha y Chamartín se hizo dando prioridad a las rutas del Mediterráneo pero no conectará los trazados ferroviarios procedentes de Barcelona o Andalucía

Vestíbulo de acceso a la estación de Atocha de las líneas procedentes de València y Alicante. | FERNANDO BUSTAMANTE

Madrid ha acabado siendo víctima del centralismo en el diseño de infraestructuras. Al confluir en la capital de España todas las líneas de alta velocidad construidas desde 1992 las dos estaciones que las reciben están al límite de su capacidad. En 2022 se cumplen treinta años de la llegada del primer AVE a Sevilla va a cumplir treinta años de trayectos. Y también es el año en el que la empresa pública Adif (Administrador de infraestructuras ferroviarias) ha declarado tres estaciones «congestionadas».

Se trata de las terminales de Atocha-Almudena Grandes, Chamartín-Clara Campoamor y Barcelona-Sants que, según la normativa europea y estatal, alcanzan la situación de congestión «cuando tras coordinar las franjas horarias solicitadas, no sea posible atender, en la debida forma, las solicitudes de capacidad de infraestructura ferroviaria». La entrada de los operadores privados en las líneas de alta velocidad a Alicante, Barcelona y València complica la situación.

De ahí que los gestores de la infraestructura ferroviaria hayan decidido trasladar la estación término de las líneas de Alicante y València desde Atocha a Chamartín, mientras se completa la ampliación de ambas terminales. La pregunta que surge es obvia. ¿Por qué se trasladan las dos líneas valencianas y la decisión no afecta a la conexión con Andalucía o Cataluña, que también acceden a Atocha por el sur?

Las razones son técnicas, alegan fuentes de Adif. La línea de Barcelona no tiene conexión con la nueva doble plataforma que se construyó en la pasada década entre Torrejón de Velasco y el túnel de alta velocidad entre Atocha y Chamartín (que se abrirá en breve y por ahora carece de parada en la primera terminal). De hecho, este tramo ferroviario Torrejón de Velasco-Chamartín «favorece el movimiento de los trenes procedentes de València y Alicante y evita el cruce con las vías de Andalucía», según las mismas fuentes oficiales de la empresa.

«Para desviar la línea a Andalucía por el tramo Torrejón de Velasco-Chamartín los trenes tendrían que cizallar y detener la marcha o ir por vías no preferentes para entrar en el túnel a Chamartín, lo que complica la gestión del tráfico», explican expertos ferroviarios a Levante-EMV.

Un condicionante que ahora penaliza a las líneas de Alicante, València y Murcia (cuando se inaugure) que deben trasladarse un plazo de «seis o siete años» a Chamartín, el plazo previsto para las obras de ampliación de la estación de Atocha que dotará de nuevo de una parada a estas líneas. Pero es un condicionante que con el tiempo convertirá a las líneas del mediterráneo, explican fuentes ferroviarias, «como las únicas transversales de la red ferroviaria ya que sólo desde la línea de Alicante o València se podrá viajar de manera directa hasta Galicia, Gijón, Santander o la Y vasca, cuando esté ejecutada. Será un movimiento transversal que las líneas de Sevilla y Barcelona no podrán realizar», explican las mismas fuentes ferroviarias.

Un consuelo, la transversalidad y la reducción considerable de los trayectos hacia el norte y el oeste de la península, que no ha satisfecho a la Generalitat y al sector empresarial y turístico valenciano que reclaman una solución transitoria híbrida que no los destierre a Chamartín.

Hoy volverán a exigirlo en la reunión con Adif y el Ministerio de Transportes.

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