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Guerra en Ucrania

Cuatro días de voluntarias en la frontera con Ucrania

Las valencianas Elena y Reyes asisten a los refugiados que llegan a la ciudad polaca de Przemyśl

Cajas con ayuda humanitaria en la ciudad polaca de Przemyśl. Levante-EMV

Reyes Ruiz y Elena Ugarte recorrieron 2.831 kilómetros en caravana desde València hasta la frontera con Ucrania con un único objetivo: ayudar a las personas que huyen del horror de la guerra "hasta lo que fuera necesario".

Viajaron en el convoy de Caravanas por Ucrania (su nombre en redes sociales) que partió de diferentes partes de España y que se reunió en Barcelona para iniciar su viaje el pasado 15 de marzo. Salieron nueve caravanas y siete coches, cinco de ellos desde València. Además, en Francia se unió otro vehículo más.

Tras un trayecto de varios días, la noche del jueves 17 de marzo Elena y Reyes llegaron a la ciudad polaca de Przemyśl, en la que trabajan oenegés como la Fundación Juntos por la Vida. El resto del grupo se dividió entre Varsovia y Medyka en función de las necesidades.

Los cinco coches que salieron de València, llenos de alimentos, ropa para niños y niñas, mantas o materiales de primeros auxilios que cargaron en el punto de recogida de la Universitat Politècnica de València (UPV) y entregaron a una asociación ucraniana, pudieron regresar, a través de una voluntaria polaca, con 25 refugiados ucranianos, todos con sus familias de acogida ya asignadas.

Reyes y Elena, sin embargo, tenían claro que querían permanecer allí. "Ayudaremos si hacemos falta, si no nos volveremos. Pero nuestra intención es quedarnos. Hasta lo que aguantemos, hasta que nos necesiten", admitían al diario Levante-EMV antes de empezar el viaje. Ahora ya llevan cuatro días en Przemyśl.

"Es una pasada la participación española"

Elena Ugarte - Voluntaria en la frontera polaca

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"Son miles de personas al día que entran y salen. Vienen autobuses de la frontera, se registran, pasan por la zona donde los voluntarios los apuntan para subirse a los autobuses y se van a descansar", detalla Elena.

Las valencianas duermen en la caravana con la que viajaron, junto al centro comercial Tesco, que se ha convertido en un lugar de tránsito de refugiados y refugiadas ucranianos. "Hay jóvenes erasmus que están estudiando cerca y se vienen a hacer voluntariado un par de días. Es una pasada la participación española", insiste.

Elena y Reyes en el interior de su caravana antes de viajar a Przemyśl (Polonia). Germán Caballero

Trabajo en la frontera

"Los primeros días estuvimos intentando hacer voluntariado", relata Elena. En este momento, se han ofrecido para realizar el turno de noche de limpieza de los pasillos del centro comercial. "Hace mucha falta", reconoce.

También ayudan a las personas que van llegando con bolsas y acompañan a los ucranianos y ucranianas a encontrar camas vacías donde poder pasar la noche. "Un día me puse a hacer tortillas de patatas y las repartimos entre los voluntarios y los refugiados", recuerda.

La tarde del lunes se han quedado ordenando la ropa de las donaciones en uno de los puestos a los que se acercan los refugiados si necesitan cualquier prenda. "Hemos hablado con los encargados de la cocina para ver si podíamos ayudarles esta noche", afirma.

Elena explica que hay una zona de descarga donde se recoge toda la ayuda humanitaria que los particulares van trayendo. También hay un centro de atención médica y otro para las madres lactantes.

Asimismo, hay puestos donde los voluntarios entregan productos de higiene de primera necesidad como compresas, jabón, pañales o toallitas; otros con ropa de abrigo o cualquier prenda que puedan necesitar; y otros con materiales para las mascotas que se han desplazado con ellos como pienso, correas, recipientes para el agua y la comida o transportines.

La sala donde duermen y descansan está repleta de camastros militares y siempre "llena de gente". Los espacios, detalla Elena, están separados en función del país de destino de cada núcleo familiar.

"Pasan por nuestro lado y dan las gracias. Vienen todos muy resignados"

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"Hay otra zona, también organizada por países, donde apuntan a las personas que llegan y los destinan a los autobuses. Aquí todo el mundo se registra, tanto los voluntarios, como los refugiados que entran y los conductores que vienen y se quieren llevar a gente", asegura.

Elena también ha querido poner en valor el trabajo de World Central Kitchen, la oenegé fundado por el chef José Andrés que se encarga de ofrecer alimentos y asistencia a los ucranianos y ucranianas.  "Están las 24 horas del día repartiendo comida. Todo el mundo tiene bebida, café, chuches, chocolate. De todo a todas horas", cuenta.

De la experiencia, la valenciana destaca el agradecimiento de los refugiados que llegan a Przemyśl. "Pasan por nuestro lado y dan las gracias. Vienen todos muy resignados. Es una pena porque aquí solo hay mujeres, niños, personas mayores y perros y gatos. Son todos súper amables y están muy agradecidos", concluye.

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