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"Los restaurantes de menú valencianos ya ofrecemos dieta mediterránea"

La recomendación de que no se ofrezcan bebidas alcohólicas causa rechazo en bares y clientes, mientras hay más consenso entre los alimentos

Un camarero del restaurante Valle Novo sirve una ensalada a un comensal este jueves en València. Al lado un cliente sale de un local junto al cartel de un menú. | GERMÁN CABALLERO

La piedra angular de la nueva Estrategia de Salud Cardiovascular estatal es ni más ni menos que la dieta mediterránea. Aceite de oliva, frutas, legumbres y verduras frescas han sido siempre una buena opción a la hora de comer bien, y el Ministerio de Sanidad recurre una vez más a estos ingredientes tan ancestrales tanto del territorio valenciano como de otras autonomías del país en su intención de promover la alimentación saludable que ayude a prevenir enfermedades cardiovasculares. Esa apuesta por la dieta mediterránea ha quedado emborronada por el ruido que ha generado la supuesta prohibición del alcohol en los menús de los restaurantes, algo que el Gobierno ha desmentido. El ministerio ha puntualizado, de hecho, que se trata de una «recomendación» y no de una obligación. El concepto que se maneja es el de «alimentación cardiosaludable». En los bares, ya con los platos del día sobre la mesa, se hablaba de lo uno y lo otro.

«Los restaurantes de menú valencianos ya ofrecemos dieta mediterránea»

«En este restaurante servimos tres días a la semana legumbres en el menú, ensaladas, fruta fresca, postres caseros... La gente cuando viene a comer de menú, viene a comer bien, nosotros sabemos eso», dice a Levante-EMV el dueño del restaurante Valle Novo de València, Vicente Valle, mientras sirve una ensalada de primer plato a un cliente. Dentro de la cocina, el personal ya prepara el segundo plato: ayer había fideuà. Vicente va y viene a las mesas medio mosqueado con la petición gubernamental. «El menú que se hace en la Comunitat Valenciana se hace bien, en el Ministerio parece que lo sepan todo cuando piden que se ponga dieta mediterránea», afirma Vicente, como quien dice que es lo que se lleva sirviendo toda la vida. En todo caso, quizá lo que vale para el restaurante Valle Novo no valga para toda España: según el Informe del Sistema Nacional de Salud (SNS) de los años 2020-2021, que se presentó el último martes, en 2020 un 16 % de los españoles eran obesos. En 1993, apenas tenía obesidad el 9,2 % de la gente. De ahí, en parte, se extrae que los hábitos alimenticios de la gente ya no son los que eran, que los procesados han crecido en su consumo y que los productos tradicionales han retrocedido desde finales del siglo XX. Una nota positiva es que el camino es bueno: de 2017 a 2020 hay un descenso en las personas obesas, 0,5 puntos porcentuales en concreto.

Las mesas del Valle Novo también dejan patente la brecha que ha surgido tras la presentación de la Estrategia de Salud Cardiovascular. En ellas había vino, que durante mucho tiempo se ha recomendado con moderación por su posible efecto positivo cardiovascular. El borrador de la estrategia recomendaba que los establecimientos de restauración no incluyeran en los menús «el consumo de alcohol». El texto definitivo que salió adelante en el Consejo Interterritorial eliminó esa mención explícita.

A favor de recomendar, no obligar

Sin embargo, durante la jornada del miércoles hubo informaciones que replicaban que se obligaría a los bares a no servir alcohol con los menús. Políticos como la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso (PP), aprovecharon la situación. Ayuso publicó una foto en Twitter con una copa de vino blanco. «Un buen vino como el que los señores del Gobierno nos quieren prohibir», dijo. «La Estrategia establece recomendaciones de hábitos saludables y no contempla prohibiciones de ningún tipo. Por tanto, es falso que se vaya a eliminar de los menús del día bebidas como el vino o la cerveza», reiteraron luego desde el Ministerio de Sanidad.

Vicente, ya a punto de servir la fideuà, cree que el Gobierno «puede recomendar lo que quiera», pero dice que él seguirá ofreciendo el alcohol. «Si en mi casa yo tengo el gusto de poner en el menú la cerveza, que es una cerveza solo, no es que estoy poniendo una barra libre, la pongo», asevera. Uno de los clientes del restaurante, Óscar, que come allí con sus compañeros de trabajo, asegura que si quitan la copa de vino que está bebiendo «cambiaría de restaurante». Incluso la recomendación le «chirría». Y casi parafraseando al expresidente José María Aznar, expresa: «A ver si el ministerio me va a decir lo que tengo que comer». Paco, otro cliente, no bebe alcohol y asegura que a él la cuestión no le afecta, y la recomendación sobre el alcohol le parece bien «siempre y cuando no haya obligación». «Yo intento buscar cosas que sean sanas al venir de menú», recalca.

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