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Los otros 'negocios' de Febrer: también intentó ganarse a ministros y exministros socialistas de la mano de Vera

El promotor trató de alargar sus tentáculos hasta el Gobierno central para intentar resolver intereses urbanísticos sobre propiedades estatales en la C. Valenciana

Monasterio de los Carmelitas Descalzos, en el Desert de les Palmes, donde la trama Azud también intentó hacer negocio. Fernando Bustamante

Insaciable e incansable. Son dos de los rasgos que mejor describen a Jaime María Febrer, el promotor inmobiliario considerado creador y epicentro de la trama de corrupción urbanística bautizada por la UCO de la Guardia Civil como caso Azud, por su capacidad de acumular dinero en pequeños 'aljibes' (las facturas ficticias) para reconducirlo después por una multitud de acequias (las cuentas de las empresas) para regar más tarde los campos deseados (las mordidas) abriendo oportunamente las compuertas (la sucursal 1.030 de Bancaja en Alicante).

De la lectura del sumario se desprende claramente que los años de mayor frenesí fueron 2006, 2007 (sobre todo) y 2008, con cientos de reuniones, cruces de correos electrónicos y decenas y decenas de anotaciones en su dietario de todas los 'platos' públicos en los que pretendía meter la cuchara.

De las nueve tramas en las que aparece el Grupo AXIS, el holding de Febrer (hay once investigadas, hasta ahora, incluyendo la que salpica a Acciona y la del resto de empresas constructuras como Cyes, Ocide o Secopsa) es), seis tienen por escenario adjudicaciones y contratos públicos con el Ayuntamiento de València, con Alfonso Grau, concejal por el PP, teniente de alcalde y vicealcalde, sucesivamente, y/o José María Corbín, el cuñado de la alcaldesa de València desde 1991 hasta 2015, Rita Barberá, como hilos conductores, y las otras tres, donde el abridor de puertas es José Luis Vera, socialista con influencias en el partido en aquellos años, se desarrollan en Burjassot, Xixona y Benicássim.

La buena y longeva relación con Vera

La colaboración entre este último y Febrer habría sido tan provechosa como la de Corbín, pero mucho más estrecha y hasta personal, según se deduce de la abundantísima documentación, digital o en papel, recopilada a lo largo de estos 5 años de investigación por el grupo 3 de Delincuencia Económica de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, bajo la tutela de la Fiscalía Anticorrupción y de la jueza de Instrucción número 13 de València.

Tras unas aparentemente exitosas primeras colaboraciones (150.000 euros por sentar a Rafael Rubio a una mesa para supuestamente comprar su silencio de cara al "asunto colegios", en septiembre de 2005, o medio millón más IVA por interceder ante un directivo de Acuamed, Joan Navarro, en 2007, para conseguir llevar agua hasta el yermo PAI El Espartal, en Xixona), Vera fue el elegido para alcanzar (o intentarlo) mediaciones ante el Gobierno central cuando los intereses urbanísticos de Febrer en la C. Valenciana dependían de decisiones que se debían tomar en Madrid.

Así, habría depositado en sus manos el acceso al Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero para terminar de atornillar sus negocios en València -los que no dependían del Ayuntamiento de València, claro está-, pero también con las miras puestas en una futura expansión allende las fronteras valencianas. Con esa intención, Vera habría facilitado al promotor reuniones con el ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla; con la directora general de Infraestructuras del Ministerio de Defensa, Mónica Melle, y con el ex ministro de Comercio y Turismo Javier Gómez-Navarro, en el momento de la cita presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio.

Los intereses en el Desert de les Palmes

El primer encuentro, el 16 de febrero de 2007, habría tenido por objetivo al ministro de Administraciones Públicas. La UCO encontró entre la documentación intervenida la anotación, en la agenda de Febrer, de un vuelo de ida y vuelta en el día para él y José Luis Vera con el título "comida Jordi Sevilla".

No hay más notas, por lo que se desconoce de qué se trató en torno a esa mesa, aunque los agentes agregan que, año y medio antes, en mayo de 2005, el ministro Sevilla había recibido en Madrid a una delegación de los Carmelitas Descalzos en la que, además de los priores, también estuvo presente José Luis Vera como gerente de la fundación del Desert de les Palmes e incluso el entonces subdelegado del Gobierno en Castelló, Juan María Calles. El ministerio informó en aquel momento en una nota de prensa de que la reunión tenía por objetivo presentarle al ministro "un informe sobre museos, reforma del patrimonio y bienes culturales" de la congregación.

Entre las tramas de AXIS investigadas en la operación Azud figura, precisamente, el intento de promover un proyecto de mejora ambiental y cultural de las 329 hectáreas propiedad de esa congregación en el protegido Desert de les Palmes, a cambio de obtener edificabilidad en las zonas urbanizables en expansión en Benicàssim, que precisaba de un convenio con el consistorio de la localidad de la Plana Alta.

Nou Biourbanisme, la sociedad creada por Febrer para el asunto de las hacerse con el derecho de vuelo de VPO en València, firmó con los Carmelitas Descalzos de Castelló un convenio en mayo de 2007, dos meses y medio después de la "comida con Jordi Sevilla", para quedarse con el aprovechamiento de edificabilidad de la operación urbanística, cesión por la que la orden religiosa recibiría 192.000 euros por esa cesión. Para ejecutar el plan de adecuación del Desert debía aprobarse un segundo convenio que tenían que firmar Nou Biourbanisme, el Gobierno central, el autonómico y el ayuntamiento, además de, obviamente, los priores.

Los terrenos de Defensa en València

Por lo que se refiere a reuniones con el Ministerio de Defensa como objetivo, la primera se habría producido, según la agenda de Febrer, el 26 de noviembre de 2007, y en ella habrían participado el propio promotor, José Luis Vera y Carlos del Romero, a quien la Guardia Civil no identifica con su cargo. En el dietario, en relación con Defensa, Febrer había anotado dos conceptos: "Búsqueda de fincas importantes para fines ambientales" y "búsqueda de acuerdos sobre la propiedad de Valencia".

Dos años más tarde, el 27 de octubre de 2009, se habría producido el segundo contacto con Defensa. Se trata de una reunión mantenida entre Febrer, Vera y la directora general de Infraestructuras de Defensa, Mónica Melle, en la sede del ministerio, en Madrid, a la que los dos primeros supuestamente acudieron en el Audi Q7 (aparece como "vehículo autorizado", lo que significa que debieron dar marca, modelo y matrícula para poder acceder al recinto del ministerio) que Febrer tenía inscrito como vehículo de empresa de Construcciones Valencia Constitución (CVC), el buque insignia de su holding, Grupo AXIS.

El promotor catalogó esa cita en su dietario, fijada según ese documento para las seis de la tarde, como "viaje necesario", pero la Guardia Civil no ha hallado comentarios posteriores que permitan inferir que la directora general de Infraestructuras de Defensa hubiese concretado acción alguna con los dos valencianos.

Unos días más tarde, el 12 de noviembre de 2009, el promotor anotó otra cita con Vera en la que únicamente escribe el concepto "Defensa" (además de "Burjassot e "ICO" y aún hay una tercera referencia. Es el 30 de noviembre de 2009, y en ella, de cara a una reunión programada nuevamente con Vera para ese día, el presunto corruptor escribe "cómo le ha ido con el Ministerio de Defensa (Mónica Melle Hernández (Directora General de Infraestructura del Ministerio de Defensa)", como si apuntase que debía preguntarle a su conseguidor socialista sobre el éxito o no de un supuesto segundo encuentro entre el conseguidor y la alto cargo, de cuya celebración la UCO no ha encontrado tampoco evidencias.

"Dime la dirección de tu casa para mandarte lo que te comenté"

El tercer encuentro con un alto dirigente socialista se produjo el 28 de noviembre de ese mismo año 2007 -el de mayor actividad social de Febrer,- en un restaurante de la calle Velázquez de Madrid. Los comensales fueron, además de Febrer y Vera, el hombre que les abrió esa puerta, Joan Navarro, director general de Relaciones Institucionales de la sociedad estatal Acuamed (el mismo que medió en Xixona) y Javier Gómez-Navarro, en ese momento presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio de España y, anteriormente, ministro de Comercio y Turismo del Gobierno de Zapatero.

Seis días más tarde, el 4 de diciembre de 2007, muy cerca ya de la Navidad, esa época en la que Febrer tendía a desplegar una generosidad sin límites con regalos a políticos, funcionarios y altos directivos de banca siempre que ocupasen cargos estratégicos para sus intereses, el promotor le dirigió un correo electrónico a Gómez-Navarro en el que, literalmente, le decía: "Estimado Javier. Fue un placer volver a estar contigo en la comida de la semana pasada. Me gustaría reunirme de nuevo, pero esta vez a solas, por lo que te ruego mires varias fechas para poder cuadrar agendas y seguir con nuestra conversación. Espero noticias tuyas". Ese correo terminaba con una frase, cuanto menos, llamativa: "P.D. Mándame la dirección de tu casa, para hacerte llegar lo que te comenté". El suspense queda en el aire, ya que la Guardia Civil no ha podido establecer ni de qué hablaron, ni si Gómez-Navarro llegó a recibir en su casa eso que le comentó Febrer.

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