La salida de la Conselleria de Educación del principal ideólogo de Més y uno de los grandes activos del antiguo Bloc supone un paso adelante del principal partido de los tres que componen Compromís. El movimiento se produce en un momento en el que todas las formaciones a la izquierda del PSPV han empezado a tomar posiciones en pleno proceso de definición de alianzas a un año de las elecciones autonómicas y 18 meses de las generales.

Marzà hablaba ayer de cambio de ciclo. Andalucía ha movido ese espacio político. Este martes, EU daba por amortizada la marca Unides Podem y a principio de semana, Compromís exhibía una alianza de partidos con la que fortalecía su posición a la hora de negociar en el futuro frentes amplios con otras formaciones ante procesos electorales tanto autonómicos como generales. Més quiere liderar esos procesos. La sintonía de la vicepresidenta Oltra con Yolanda Díaz es conocida.

El salto del hasta ahora titular de Educación a la primera línea de la vida orgánica como coordinador político de Més va a dar un impulso al partido que lidera Àgueda Micó en el año preelectoral. Més es el partido mayoritario en Compromís pero los principales cargos institucionales los ocupa el socio, Iniciativa del Poble Valencià, el partido en el que milita Oltra, y eso ha creado siempre rencillas internas porque Més se ha sentido desplazado. Ahora es Més el que de alguna forma gana espacio interno con Marzà.

Así, el proceso de refuerzo que inicia el antiguo Bloc con el impulso que se presume que dará Marzà a la vida orgánica viene a mover los equilibrios dentro de la coalición. La figura del aún conseller de Educación resulta internamente muy respetada en Més. La ponencia política que el dirigente coordinó en el congreso del pasado verano para llevar al partido de posiciones identitarias a otras más sociales fue avalada por todos los sectores de la formación mientras el cambio de denominación del partido o la propia dirección de Àgueda Micó registraban mucha más contestación interna.

Una salida a petición propia

Marzà siempre se ha mostrado partidario de avanzar en el fortalecimiento de Més frente a la parálisis orgánica de Compromís. Además, el paso adelante del de Castelló, que se produce a iniciativa propia, y sin que la vicepresidenta la conociera hasta última hora, llega también en el momento de mayor desgaste político de la también consellera de Igualdad, con un complicado horizonte judicial en el caso de que se confirme su imputación por el caso de la menor tutelada que fue víctima de abusos por parte de su exmarido.

Pero por mucho que se refuerce Més, Oltra sigue siendo el principal referente electoral de Compromís. Y lo seguiría siendo incluso imputada. En cambio, Marzà, al que siempre se ha presentado como la apuesta de Més en caso de que la coalición se resquebrajara, no suele salir bien parado en las encuestas. Por su perfil más cercano al nacionalismo, la figura de Marzà ha estado en todas las encuestas lejos de situarse entre los consellers más valorados en estos siete años y ni siquiera en los sondeos internos de la coalición aparece como un cartel electoral que pudiera superar el resultado logrado por Oltra en los últimos dos comicios autonómicos.