Nos ha sobrado una semana de buen tiempo para que ya apenas nos acordemos de los días nubosos y lluviosos que hemos vivido en el litoral mediterráneo desde mediados de marzo hasta comienzos de este mes de mayo. Como balance, se ha acabado la sequía en la C. Valenciana y Murcia para lo que queda de año, al menos. Tenemos agua suficiente para satisfacer nuestras demandas en los próximos meses, sin problema. Pero el exceso de humedad está afectando algunos cultivos no acostumbrados a tanta agua. Y el granizo caído en las últimas tormentas ha dañado algunos frutales como la cereza. Por lo demás, el agua recogida ha sido milagrosa. A finales de febrero comentábamos que si no cambiaba radicalmente la situación atmosférica y comenzaba a llover con alguna normalidad en marzo y abril, podríamos tener problemas serios de sequía ya desde este mes de mayo. Afortunadamente ha sido así. La dinámica atmosférica nos ha ido enviando gotas frías, una detrás de otra, y ha permitido el cambio de las condiciones pluviométricas en el este peninsular. El mapa de lluvias acumuladas en lo que llevamos de 2022 muestra un escenario nada habitual en el conjunto de España, destacando en color azul intenso a los territorios de Valencia y Murcia, frente al resto del país que tiene tonalidades más ocres, porque en el interior y norte peninsular no ha llovido tanto. Tras la tempestad lleva la calma. Ahora se nos anuncia un verano tórrido, con varias olas de calor sahariano sobre nuestra atmósfera. No hay tregua. Del calor de enero y febrero, al frío de marzo y abril. Y, de nuevo, al calor, pero más intenso de los próximos meses. Un clima que se manifiesta sin transito tranquilo entre estaciones.