El cambio climático es uno de los asuntos más urgentes que debe atender la sociedad. La actividad humana y el calentamiento global están provocando cambios en el clima más rápidos que la capacidad del medio natural para reaccionar, dando lugar a episodios de un gran impacto ambiental y socioeconómico en forma de un mayor número de fenómenos meteorológicos extremos, alteración de los sistemas naturales o la reducción de la productividad agrícola y forestal.

La Comunitat Valenciana no es ajena a estos fenómenos. Todo lo contrario. El área geográfica del Mediterráneo es especialmente sensible a fenómenos de inundaciones, como la DANA de la Vega Baja de 2019, la permanente sequía o los incendios forestales. La realidad es que el clima de la zona mediterránea se calienta un 20 % más rápido que la media mundial, por lo que la Comunitat Valenciana debe apostar por la lucha contra el cambio climático y mitigar sus efectos.

De esto se habló en la jornada organizada por el periódico Información, del mismo grupo editorial que Levante-EMV, e Hidraqua titulada «El cambio climático y cómo abordar los fenómenos meteorológicos extremos» donde expertos y representantes políticos coincidieron en destacar la importancia que tienen las administraciones locales y las ciudades en la lucha contra el cambio climático.

Este encuentro se engloba dentro de la incicativa Climas para el Cambio. Una acción puesta en marcha por Hidraqua y sus empresas participadas para abordar a lo largo de 2022 cómo los sectores más representativos de la Comunitat Valenciana trabajan en la lucha contra la crisis climática y la hoja de ruta a seguir para mitigar sus efectos en esta región.

El evento, moderado por el director del Club Información, Toni Cabot, contó con la participación de Ana Serna, diputada Ciclo Hídrico de la Diputación de Alicante; Jordi Azorín, director general de Hidraqua; Rubén Alfaro, presidente de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias (FVMP); Carlos González, alcalde del Ayuntamiento de Elx; y el catedrático de Edafología y Química Agrícola de la UMH, José Navarro Pedreño.

Fue precisamente José Navarro quien destacó el papel de los municipios tanto en la generación como en la reducción de emisiones contaminantes. «Una ciudad es un organismo vivo en el que se acaban generando residuos. Antes, los municipios eran más pequeños y había menos personas, por lo que los efectos eran menores. Ahora, la necesidad de captar energía es mayor y esto repercute, primero, en nuestro entorno más inmediato y después en los más lejanos, ya que buscamos fuera lo que no tenemos cerca», explicó el experto, quien puso en valor que las administraciones locales, independientemente del color político, «ya están trabajando en estrategias para combatir las disfuncionalidades que estamos viviendo».

Estas estrategias, desde su punto de vista, implican muchas iniciativas transversales. Desde la movilidad hasta la mejor gestión de los recursos y los residuos. «Son muchos frentes abiertos y los ayuntamientos, que están en el día a día con el ciudadano, no pueden estar en todo. Por ello, las empresas, las universidades y la propia población tienen que aliarse para, entre todos, proponer esas medidas que mitiguen el cambio climático».

En la misma línea se mostró Carlos González, quien recordó que el 80 % de las emisiones de dióxido de carbono de las ciudades es generado por el transporte. «La movilidad es una de las claves de las ciudades. Debemos transformarla e implicar a la sociedad porque también hay que modificar la movilidad privada y no solo el transporte público», remarcó.

Un trabajo y un conjunto de iniciativas que no pueden retrasarse. Hay que acelerarlos porque, tal y como evocó el alcalde de Elx, los efectos del cambio climático se están precipitando. «Tenemos que descarbonizar las ciudades, tanto en movilidad como en residuos, en el ámbito del agua y del ciclo hídrico», opinó, a la vez que incidió en la implicación ciudadana. «No es solo un trabajo de las administraciones, tenemos que ser capaces de que la lucha contra el cambio climático esté en los domicilios y en la cabeza de cada ciudadano».

Urbanismo y futuro

Rubén Alfaro aseguró que el cambio climático influye directamente en la forma de administrar las ciudades y las medidas que las administraciones locales adoptan en sus municipios. Desde su punto de vista, las urbes deben buscar e impulsar políticas de sostenibilidad, movilidad, consumo y tratamiento de agua responsable… con las que crear ciudades resilientes.

Para ello, «el urbanismo es un eje fundamental», recalcó. Los responsables municipales deben planificar el futuro y deben contar con el apoyo del ámbito privado en este camino. «La colaboración público-privada debe estar ligada al urbanismo que, a lo mejor, es la ciencia más lenta. Los edificios que construimos hoy van a estar en vida durante 50 años», indicó. Además, introdujo en el debate la importancia de la financiación y los recursos económicos para enfrentarse a los retos del cambio climático.

En este punto Jordi Azorín reivindicó también la colaboración público-privada para llevar a cabo estos proyectos, recomendando a los gestores municipales a planificar su futuro. «Nosotros proponemos a los ayuntamientos que tengan un proyecto de ciudad y de futuro. ¿Qué quieren ser de mayores? ¿A dónde quieren llegar? Porque si tienen esto claro sabrán a qué tipo de proyectos, subvenciones o ayudas pueden obtener. Con los fondos Next Generation, el objetivo final es inversión en temas medioambientales y digitalización. Las ciudades deben saber hacia donde se dirigen y sus proyectos tener un fin y con resultados que se noten», apuntó el director general de Hidraqua.

Asimismo, recalcó que la experiencia de su empresa en proyectos europeos la ponen al servicio de los municipios, sobre todo de los más pequeños que tienen recursos limitados, para poder optar a este tipo de subvenciones. Y es que, a pesar de los riesgos del cambio climático, la lucha contra el mismo supone, al mismo tiempo, una oportunidad económica y social. «Hidraqua trabaja con más de 2.000 compañías pequeñas y autónomos para que los fondos públicos tengan una gran capilaridad y lleguen al mayor número posible de agentes».

Y es que la participación de la empresa, como parte de la sociedad, es estratégica para frenar el cambio climático. Para la diputada ciclo Hídrico de la Diputación de Alicante, Ana Serna, esto se puso de manifiesto durante la DANA de la Vega Baja cuando «las empresas fueron las primeras en reaccionar, tal vez porque la administración no estaba todo lo preparada que era necesario». De ahí la importancia de contar con su experiencia y su capacidad de innovar frente a las catástrofes ambientales.

Además y para conseguir el éxito en este proceso, Serna abogó por la implicación de la ciudadanía a través de campañas de formación y de divulgación. «Las campañas de concienciación son muy importantes y las administraciones locales no lo podemos hacer solos. Debemos contar para esto también con empresas y universidades», recalcó.