Lo primero que ha hecho el médico Miguel Mínguez al recibir la cartera de Sanidad de manos de su antecesora, Ana Barceló, ha sido echársela debajo del brazo. El gesto, más allá de la broma de cara a los fotógrafos, puede ser una alegoría perfecta de lo que va a necesitar el recién llegado (sin experiencia en la gestión) para hacerse en el último año que queda de legislatura con una administración mastodóntica y a la que la pandemia de coronavirus le ha dejado todavía más abiertas las costuras.

Al menos, en su primer discurso como conseller, el hasta ahora jefe de servicio de Digestivo del Hospital Clínico ha reconocido que toma las riendas de Sanidad en un "momento histórico" y en una "etapa crucial para sentar las bases de esa nueva sanidad postpandemia". Mínguez lo daba ante un auditorio lleno en la sede de la conselleria, junto a Barceló y la vicepresidenta Mónica Oltra (que fue la encargada de leer el decreto de nombramiento del presidente secándose las lágrimas de los ojos).

En el patio de butacas, las conselleras Gabriela Bravo y Rosa Pérez Garijo, el ya exconseller Vicent Soler o Jorge Alarte, director general de Relaciones con las Comunidades Autónomas y Representación Institucional en representación del Consell, además del segundo y tercer escalón de la conselleria al completo ( ese que está esperando ahora los cambios anunciados por el president, Ximo Puig), empezando por las secretarias autonómicas Isaura Navarro y Concha Andrés. Además, no faltaron gerentes de áreas de salud y representantes de entidades investigadoras, colegios profesionales, sindicatos o sociedades científicas.

"Una Primaria más resolutiva y cercana"

Sobre los puntos claves de a qué va a dedicar este año de gestión, Mínguez aportaba pocas novedades sobre lo que había dejado sobre la mesa la consellera saliente y ahora síndica del PSPV y que dibujaban ya esa sanidad del día después del coronarivus.

Las líneas generales las resumió el conseller: un nuevo impulso a la Atención Primaria para hacerla "más resolutiva, eficiente y cercana", para lo que la conselleria ya tenía sobre la mesa un plan específico aplazado por la pandemia; reforzar la salud mental y apostar por "los trabajadores y por la calidad en el empleo público como pieza fundamental" con la incorporación de 6.000 nuevas plazas estructurales, 5.100 de las cuales ya se han creado y "reforzando la estabilidad en paralelo" ; además de mejorar las infraestructuras y la tecnología para lo que Mínguez quería aprovechar los fondos europeos. "Vamos a trabajar desde hoy mismo", ha dicho.

Mínguez también ha tenido palabras para su antecesora a la que ha dado las gracias por el esfuerzo de los últimos años, que han sido muy duros. "El resultado de este esfuerzo y esta dedicación ha sido una gestión de la pandemia y de la campaña de vacunación modélica", ha dicho de ella Mínguez. "Te has dejado la piel y la familia, algo de lo que todos somos conscientes", añadía. Precisamente a su familia es a quien Barceló le ha dedicado uno de los agradecimientos más sentidos en su despedida: "Por su apoyo incondicional, por su respeto por mis prolongadas ausencias".

"Ha sido un privilegio"

A la lista, la ya síndica del PSPV ha añadido a todos los actores de la administración y que tienen relación con ella y que estaban además representados en la sala incluidos los medios de comunicación. "Ha sido un privilegio", se le ha escuchado mientras los aplausos de los asistentes ahogaban sus palabras "y mis más sinceras disculpas por los errores que haya podido cometer", añadía. Barceló aseguraba de que estos cuatro años, y sobre todo de los dos de pandemia le iban a acompañar "siempre, la pérdida de vidas humanas y las secuelas de esta devastadora enfermedad".

Para su sucesor en el cargo (el tercero que pasa por el despacho de la Conselleria de Sanidad desde que en 2015 el Botànic asumió las riendas del Consell), Barceló ha tenido palabras de aliento. "Le deseo lo mejor. Estoy segura de que con tu experiencia llevarás a cabo un trabajo extraordinario. Tu vocación como médico, investigador y docente y tu gran humanidad serán esenciales para acometer el impulso de transformación que necesita nuestra sanidad pública" decía Barceló que, con un "Enhorabuena conseller. Hasta siempre", ponía fin a cuatro años de intensa gestión.