Portugal se ha convertido en uno de los países más pujantes en el suministro de nuevos turistas a la Comunitat Valenciana, que este año espera recibir alrededor de 150.000 visitantes portugueses. Son 10 % más que en el año previo a la pandemia (2019) y una cifra que supera el récord registrado hasta el momento.

Esa creciente demanda explica la mejora de las conexiones entre ambos extremos de la Península Ibérica y es uno de los motivos por los que la Generalitat ha elegido Lisboa para desplegar su primera misión comercial poscovid. El otro son las muchas oportunidades de negocio aún por explorar entre dos regiones que no han mantenido una relación económica demasiado prolífica a pesar de sus puntos en común.

El 73 % de la inversión española desarrollada en Portugal en 2021 partió de Mercadona, una empresa valenciana que ha abierto el camino a otras firmas para asentarse en la tierra de Pessoa.

El president Ximo Puig no se cansó ayer de insistir en la necesidad de estrechar los lazos con el país vecino y de fortalecer la «alianza ibérica» en el sur de Europa con el objetivo de que la C. Valenciana «deje de ser invisible» en Portugal, a lo largo una jornada en la que valencianos y portugueses se hermanaron primero con una gran cumbre empresarial y más tarde con un acto turístico por la tarde. Entre medias, Puig se reunió con el ministro de Economía portugués, Antonio Costa, para explorar vías de cooperación en materia de reindustrialización e impulso de las energías renovables.

Una reciente tercera ruta aérea desde Faro con destino València -que se suma a los vuelos que parten desde Lisboa y Oporto- ha permitido que el 60 % de los portugueses tengan un aeropuerto a solo media hora de distancia. El 70% de los vuelos al territorio valenciano son de bajo coste.

Récord de ventas

Los últimos datos de exportaciones e importaciones entre ambas regiones también han catapultado un récord que alimenta el creciente atractivo que representa Portugal para las empresas valencianas, como se evidenció ayer en el foro celebrado en Lisboa. Puig apostó por potenciar el «diálogo entre dos mares» y las fórmulas de «colaboración permanente» con el país luso en un contexto especialmente propicio que está marcado por el incremento de los costes energéticos, la guerra de Ucrania, la inflación o las dificultades logísticas y de transporte, que alientan la necesidad de tender más puentes que nunca con otros países más cercanos. «Vamos a invertir más para posicionarnos mejor en Portugal», dijo el president.

Un total de 1.577 empresas valencianas exportan al citado país, el sexto mejor cliente de la C. Valenciana. Las ventas crecieron un 25% en 2021 y un 36% en lo que va de año.

Puig hizo hincapié en la importancia de abrir un espacio entre el Atlántico y el Mediterráneo para transformar el turismo cumpliendo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, potenciando la economía azul como fuente de riqueza, la biodiversidad como sello de calidad y el legado marítimo como «patrimonio histórico».

En la cumbre empresarial de ayer, en la que se implicaron activamente la embajada española, la patronal CEV y las cámaras de comercio, participaron numerosas empresas valenciana como Motilla, una firma familiar citrícola de Carcaixent con presencia en 30 países del mundo que quiere abrirse paso en el mercado luso, donde los cítricos tienen un peso creciente.