El parón a todos los niveles que ha supuesto la pandemia empieza a arrojar datos preocupantes sobre las consecuencias en la actividad neuroral de los niños. Por eso la Universidad de Alicante ha puesto en marcha un estudio para investigar los efectos de la inactividad física que ha llevado aparejada la pandemia del coronavirus entre los más pequeños, a los que el confinamiento ha pillado en plena etapa de crecimiento y desarrollo tanto físico como neurológico.

«Hemos detectado que la falta de ejercicio también provoca que se retrase la actividad neuronal, que en la edad de pleno crecimiento resulta fundamental», subraya el director del equipo de investigación en la Facultad de Educación, José Antonio Pérez Turpin.

Los índices de equilibrio, de coordinación manual, y un largo etcétera de ítems de este tipo, han sido introducidos por los investigadores a partir de una amplia muestra recogida entre 1.700 alumnos de colegios y escuelas deportivas de la provincia y aportados por los profesionales de Educación Física.

El catedrático Pérez Turpin destaca que «ya se observan diferencias significativas entre las habilidades motrices que presentan los niños a consecuencia del confinamiento». El sedentarismo a que nos hemos visto obligados todos, afecta de manera singular a los más pequeños, entre los que los investigadores perciben incluso cierto temor hacia la actividad física en unos momentos en los que se encuentran en el periodo de «máximo desarrollo de sus habilidades motrices». Turpin asegura que si esa movilidad no se potencia con normalidad en el momento de crecimiento que toca «cuesta mucho recuperarla posteriormente y puede producir regresiones de otro tipo», alerta. «Va a haber una brecha motriz importante que a su vez se ve lastrada por un significativo empeoramiento en los hábitos alimenticios».