Una de cal y una de arena para el exvicealcalde de València, Alfonso Grau, en uno de sus problemas judiciales. El Tribunal Supremo ha aceptado en parte su recurso y ha decidido absolverlo del delito de blanqueo de capitales pero mantener la condena por cohecho, que le impuso la sección segunda de la Audiencia de València y fue confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV). La Sala de lo Penal del Supremo ratifica para Grau la condena por un delito continuado de cohecho a 9 meses y 1 día de prisión y a 2 años y 1 día de suspensión de empleo y cargo público al ex vicealcalde de Valencia, por aceptar como regalo dos relojes de lujo de un empresario que había suscrito 16 contratos con el Ayuntamiento entre 2006 y 2015. En el mismo auto el Alto Tribunal decide anular la condena Grau Alonso como autor de un delito de blanqueo de capitales por el que se le impuso una pena de 3 años y 3 meses de prisión, además del pago de una multa de 25.095 euros. El fallo permite al exvicealcalde esquivar el ingreso en prisión, a la espera de que finalice la instrucción de los casos Taula y Azud en los que se lo investiga por los presuntos delitos continuados malversación y blanqueo de capitales, entre otros.

La Sala de lo Penal del Supremo estima parcialmente el recurso de casación interpuesto por Grau Alonso contra la sentencia del TSJCV que confirmó la condena a 4 años de prisión que le impuso la sección segunda de la Audiencia València por un delito continuado de cohecho y otro de blanqueo de capitales. Por otra parte, ha desestimado el recurso de casación planteado por el empresario Urbano Catalán contra su condena a 9 meses y 1 día de prisión por un delito continuado de cohech, condena que ratifica.

Los hechos enjuiciados se remontan a las Navidades de 2010 y 2011. El empresario adquirió un reloj Breguet Classique en una conocida joyería de València el 29 de diciembre de 2010, valorado en 12.160 euros. Al día siguiente, el exvicealcalde de València visitó la misma joyería para adquirir un reloj de oro de caballero por importe de 25.680 euros, marca Lange. Una nueva adquisición que abonó mediante «la devolución de un reloj de oro de caballero Breguet Classique» y una cantidad de dinero en metálico (13.520 euros) «cuyo origen no se justificó ante la Agencia Tributaria».

La investigación realizada por los agentes del grupo de delitos económicos de la Guardia Civil (bautizada como «Operación Clepsidra» en homenaje a los relojes de agua perfeccionados por Galileo Galilei) pudo confirmar que el reloj que entregó Grau como pago era el mismo que había sido adquirido por el empresario un día antes. La misma operativa en similares fechas se repitió un año después. El 28 de diciembre de 2011 el empresario procesado adquirió un Piaget Polo 45 MM Tit AC Cromo. Doce días después, Alfonso Grau visitó la joyería para entregar el Piaget y adquirir un Vachever Patrimony Contempor valorado en 16.825 euros.

Sobre el delito de blanqueo de capitales, la Sala subraya que los elementos de inferencia que maneja el tribunal para condenar el exvicealcalde por blanqueo “no permiten alcanzar la conclusión de intencionalidad en la que descansa la condena con exclusión de otras alternativas igualmente razonables, concretamente la ofrecida por la defensa de que los relojes regalados se cambiaron para disfrutar del delito perpetrado (el cohecho) mediante el disfrute de otras piezas de mayor preferencia personal”.

Añade que el cambio de los relojes se realizó personalmente por el ex primer teniente de alcalde de Valencia, desvelando que era el destinatario de la compra efectuada por las empresas de Urbano Catalán, y se hizo por dos piezas que le obligaron a hacer una importante aportación de dinero. “En ese contexto, recogiéndose que el acusado tenía una variedad importante de relojes de lujo y no constando tampoco que los relojes inicialmente recibidos hubieran sido elegidos por él, no puede excluirse de manera concluyente lo que el recurso sostiene, esto es, que el cambio no respondió a ocultar la procedencia de los relojes entregados, sino a beneficiarse del cohecho para alcanzar unos modelos por los que tenía mayor interés”.

En ese contexto, -concluye la Sala- “el quebranto del derecho a la presunción de inocencia no deriva de que los hechos no hayan podido acontecer como indica la sentencia de instancia (que es posible), sino de que la acusación no ha aportado un material probatorio que excluya de manera concluyente que las cosas sucedieran por otras razones igualmente razonables y fundadas”.

 

En cuanto al delito de cohecho, el tribunal explica que la sentencia impugnada subraya acertadamente que los hechos probados describen con suficiencia las exigencias típicas del delito objeto de condena, “pues no sólo reflejan una desmesura por el valor y la exclusividad de los regalos”, valorados en 23.735 euros, sino que detallan también que los regalos se hicieron “en atención a que Alfonso Grau era el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de València, así como director y coordinador general del Área de Dinamización Económica y Empleo de la corporación local, entre cuyas delegaciones estaba la de contratación, expresando además que los regalos se hicieron por razón de las relaciones comerciales existentes entre las empresas de Urbano Catalán Lorente y el Ayuntamiento de Valencia”.

La Sala indica que lo que se ha sancionado es “el favorecimiento de una especial cordialidad con los gestores públicos a partir de donaciones materiales excesivas, lo que no se oculta que puede llevar a generar, aun de forma inconsciente o difusa, la potencialidad de un marco administrativo favorable o en cierta forma empático con los intereses del administrado que aporta el regalo.”

Y concluyen los magistrados del Supremo, en una sentencia en la que ha sido ponente el magistrado Pablo Llarena, que "los regalos excedan de la cortesía socialmente aceptada sin contar con otra justificación que la deferencia al cargo desempeñado por Alfonso Grau, que justifican un relato fáctico que presta apoyo a la responsabilidad por un delito de cohecho del artículo 422 del

Código Penal" tanto para el exvicealcalde como para el empresario Urbano Catalán.