¿Es posible minimizar el impacto medioambiental del turismo en la Comunitat Valenciana? ¿Y cómo hacerlo? Estas serán las dos principales cuestiones que se abordarán en la tercera jornada del ciclo «Climas para el cambio», organizado por Hidraqua y Aigües de Cullera, en colaboración con Levante-EMV. La cita tendrá lugar el próximo miércoles, 29 de junio, y se podrá seguir vía streaming a través del canal de Youtube de Hidraqua.

En el encuentro, moderado por el periodista Julio Monreal, participarán el secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer; la gestora de Hidraqua y Aigües de Cullera, Laura Gascón; el alcalde de la localidad, Jordi Mayor; y la directora de AnySolution y vicepresidenta de Gaia-X Hub España y Turistec, Dolores Ordónez.

El ciclo «Climas para el Cambio» forma parte de la estrategia de Hidraqua para fomentar la educación ambiental. En cada una de sus once jornadas, se abordarán soluciones y estrategias concretas para los once principales sectores estratégicos y productivos de la Comunitat Valenciana. 

En las dos jornadas precedentes, celebradas en Paterna y Elx, los participantes aportaron soluciones estratégicas para combatir el impacto medioambiental del sector empresarial y educativo valencianos, respectivamente.

Colomer: «La C. Valenciana está en la senda hacia el turismo sostenible»

Francesc Colomer, secretario autonómico de Turismo. Francisco Calabuig

Ante el impacto del turismo en la Comunitat Valenciana, Francesc Colomer es explícito: «Como toda actividad, el turismo influye en el entorno». Pero, también, quiere matizar: «no es una actividad que entrañe peligro», sino que su impacto «es consecuencia de su peso», es decir, del alto número de visitantes en un entorno concreto, en un periodo de tiempo muy reducido.

Para Colomer, sus efectos positivos son «muy notables» en el ámbito económico y social; pero, también, favorece el territorio, aunque «probablemente son efectos menos conocidos».

Entre ellos, destaca la protección del paisaje, la fauna y la flora; la sensibilización del valor del patrimonio natural o la puesta en valor del territorio. Sin embargo, sí que reconoce que se «remarcan más los efectos negativos» —uso ineficiente de los recursos naturales, generación de residuos o superación de la capacidad de carga de los espacios, entre otros—, que «existen, evidentemente» pero siempre provocados por «una inadecuada planificación y gestión turística».

Según Colomer, la Comunitat Valenciana está revertiendo esta tendencia y se encuentra «en la senda hacia un turismo sostenible» porque turismo y sostenibilidad «deben vincularse de forma inseparable». El gobierno valenciano y el sector turístico son conscientes de que «es costoso en términos económicos y sociales, pero más gravoso para un territorio es no hacerlo».

En esta línea, desde Turisme Comunitat Valenciana, han impulsado la aprobación de elementos normativos, la planificación estratégica y diferentes líneas de acción «encaminadas a lograr esta sostenibilidad». Algunas de ellas son la Ley de Turismo, Ocio y Hospitalidad, el Plan estratégico del Turismo de la Comunitat Valenciana 2020-2025 o los manuales Guía 100 recomendaciones para la consecución de los 17 ODS en los destinos turísticos y Guía 100 recomendaciones para la consecución de los 17 ODS en las empresas turísticas.

La mejor muestra de que la región avanza hacia el turismo inteligente —éste pone la tecnología, la innovación y el conocimiento en favor del turismo singular y de excelencia— es que 108 destinos turísticos están adheridos a la Red de Destinos Turísticos Inteligentes de la Comunitat Valenciana, aplicando la inteligencia artificial a «la descarbonización de la economía y los espacios turísticos, así como a una mejor gestión de los recursos».  

Gascón: «Cullera ha reducido el consumo de agua en un 40 % desde 1992»

Laura Gascón, gerente de Hidraqua y Aigües de Cullera. E.D.

El agua es un recurso finito, aunque indispensable. Por eso, dentro de la lucha contra el cambio climático, empresas del sector de agua como Aigües de Cullera desarrollan acciones para mejorar la eficiencia y reducir el consumo deficiente.

A través de la estrategia desplegada por esta entidad, la ciudad de Cullera ha reducido su consumo de agua en un 40 % desde el año 1992; año en que comenzó la actividad de la compañía. Entre las acciones emprendidas está la digitalización del ciclo integral del agua, el empleo de agua salobre para los lavapiés de las playas, el uso de bombeos para el ahorro energético o la implantación del Ara System para regenerar y recircular el agua.

Pero, además de esta estrategia, desde la entidad, realizan muchas «iniciativas destinadas a educar a la sociedad en la necesidad de hacer un uso responsable de los recursos, proteger el medio ambiente o difundir los objetivos ODS entre otros», explica Laura Gascón, gerente de Hidraqua y Aigües de Cullera.

Se trata de entrevistas, charlas, mesas redondas y encuentros como el ciclo «Climas para el cambio», que centrará su tercera jornada en el turismo. «Gran parte de la actividad económica de la Comunitat Valenciana se centra en este sector y el comportamiento de los turistas afecta directamente a la evolución del cambio climático», incide.

La jornada abordará «cómo la digitalización de las ciudades turísticas contribuye a su sostenibilidad y descarbonización y qué medidas se están abordando o se deberían abordar». Además, los cuatro ponentes del encuentro valorarán «si la sostenibilidad es un factor actual, o lo será en el futuro, que el turista valore para elegir un destino u otro para viajar».

Desde Hidraqua, están alineados con la transformación ecológica para contribuir «a proteger mejor el planeta y mejorar la calidad de vida de las personas». 

En este sentido, la entidad ha impulsado el ciclo «Climas para el cambio» que abordará, con la participación de personas expertas, medidas concretas — «huimos de medidas generalizadas», apunta— para los diferentes sectores productivos de la Comunitat Valenciana: el sector empresarial, educativo, mediático, urbano, doméstico, cultural, social, económico, institucional y, en Cullera, el sector turístico.

«Climas para el Cambio es un paso más del compromiso de la compañía con la educación ambiental», concluye.

Mayor: «Sin ser sostenible, es imposible que el turismo sea competitivo»

Jordi Mayor, alcalde de Cullera. E.D.

«Sin sostenibilidad, un destino turístico está condenado a perder competitividad al perder todos sus recursos». Así de contundente se muestra Jordi Mayor, alcalde de Cullera, al explicar las razones por las que el ayuntamiento de la localidad tiene, como prioridad, la consolidación del municipio como destino turístico inteligente. «Es nuestro principal sector productivo», afirma.

En los últimos años, el gobierno municipal ha transitado hacia la sostenibilidad turística. Primero, ordenando la oferta turística y «garantizando que el turista tenga a su disposición todos los recursos patrimoniales, culturales y naturales». Segundo, preparando las playas para la recepción de turistas. Y, por último, utilizando los indicadores de medición, que les permiten «medir el impacto del turista desde que llega»; registrando, por ejemplo, su consumo de agua o la cantidad de recursos generados.

«En Cullera, hemos hecho los deberes», confiesa; a la vez que asegura que quien no los ha hecho, «tiene un problema». En este sentido, la localidad ha impulsado un plan de movilidad adaptada para fomentar el uso del transporte público por parte de los turistas.

En adición, Mayor incide en que « un destino inteligente piensa en el bienestar del turista en todos los sentidos». Entre los beneficios, el primer edil puntualiza ventajas relacionadas con la llegada, la accesibilidad o los recursos naturales, entre otros.

«Tenemos la ciudad preparada a disposición del visitante», resalta Mayor. «El turismo ha cambiado» porque los visitantes «no vienen con todo el paquete de actividades cerrado, como antes»; al contrario, el turista «quiere interactuar y disfrutar de toda la oferta que el destino le ofrezca». Así pues, «los destinos tenemos que adaptarnos a esta nueva realidad».

En Cullera, tienen claro el plan desde hace tiempo: «llevamos muchos años trabajando, incluso desde antes de la pandemia», aunque reconoce que ésta «ha acelerado la transformación».

La estrategia turística de Cullera se ha visto reconocida con el nivel tres —es la máxima distinción— de la Red de Destinos Turísticos Inteligentes de la Comunitat Valenciana (RDTI-CV). Es una muestra de que el consistorio está concienciado y su alcalde cree que la ciudadanía también lo está, porque «sabemos que no hay un plan B para el planeta». Y concluye: «o emprendemos iniciativas o dejaremos un planeta peor». 

Ordóñez: «El turismo puede ser el tractor para el desarrollo tecnológico de una región»

Dolores Ordóñez, directora de AnySolution y vicepresidenta de Turistec E.D.

¿Cómo puede la tecnología contribuir a reducir el impacto medioambiental del sector turístico? Es el reto al que se enfrentan, a diario, en AnySolution; una compañía que impulsa y desarrolla proyectos —lo hace en colaboración público-privada— que permitan dar un paso a las ciudades hacia una meta concreta: constituirse como destino inteligente. 

«Intentamos mejorar la vida de las personas» reconoce Dolores Ordóñez, directora de AnySolution, «utilizando la tecnología como herramienta, pero lo importante son los datos». Conocerlos es el paso previo a la irrupción de la tecnología que «es solo una herramienta», aunque reconoce, con sinceridad, que «no se puede mejorar lo que no se puede medir»

«Los datos nos indican cuál es la situación actual y qué objetivos reales podemos marcarnos en la reducción del impacto medioambiental del turismo». En ese sentido, la Comisión Europea les acaba de aprobar «uno de los proyectos más importantes a nivel europeo», que servirá para definir las bases y las reglas del juego, sobre los que las empresas del sector podrán compartir y valorar sus datos en favor de la eficiencia. Entre los principales impactos del sector turístico, Ordóñez resalta la movilidad, porque «sin ella no hay turismo», y la presión humana. 

Para combatir el primero de estos efectos es necesario apostar por la movilidad eléctrica y la micromovilidad. «Hay estudios que demuestran que, una vez llega a su destino, el turista no tiene, por lo general, grandes desplazamientos», reconoce. Por lo que respecta a la presión humana, la tecnología «nos puede ayudar a mejorar los flujos de personas en las ciudades y la gestión de los recursos existentes». 

La reducción del impacto medioambiental del turismo necesita de la «concienciación de los turistas, pero también de todos los actores de la cadena de valor del sector que deben saber dónde y en qué pueden incidir.

Además, para Ordóñez, hay que resaltar el beneficio de la inversión en sostenibilidad. «De inicio, hay que realizar una apuesta fuerte pero, con el paso de los años, llegan los resultados —, apunta—. La innovación en el sector puede convertir al turismo en un tractor que impulse el desarrollo en otros sectores; sin olvidar que puede contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas».

¿Un ejemplo de turismo sostenible? «Una experiencia turística en la que el visitante recoge aceitunas en el propio campo, para acabar, llevándose a casa el aceite producido en un envase sostenible».