La temprana ola de calor que la C. Valenciana y toda España ha vivido este mes de junio, con temperaturas por encima de los 40 grados y noches tropicales y ecuatoriales encadenadas, ha dejado su peaje en muertes: ha habido un exceso no previsto de dieciséis muertes en las dos últimas semanas que se puede atribuir directamente a las altas temperaturas.

Así lo recoge el sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III que identifica las desviaciones entre las muertes que se esperan y las registradas y permite estimar así, de forma indirecta, el impacto de eventos "importantes" en Salud Pública, como ha sido la pandemia de covid o, de forma general todos los años, las epidemias de gripe o las muertes relacionadas con las olas de frío y de calor.

Así, y según los registros del Instituto de Salud Carlos III, los días de altas temperaturas de la semana del 13 al 19 de junio (que dejaron máximas de hasta 42 grados en la C. Valenciana), se tradujeron en un "exceso de mortalidad" de seis personas a finales de esa semana y otra decena de fallecidos en la semana siguiente, cuando se abandonó la ola de calor.

Cabe señalar que en este "exceso de mortalidad" no se cuantifican caso por caso los fallecimientos que se pueden registrar, por ejemplo, como un golpe de calor, sino que, al ser una estimación estadística englobaría ese tipo de muertes de haberlas pero también el resto de fallecimientos relacionados indirectamente con sufrir una ola de calor como el impacto de deshidrataciones o descompensaciones de enfermedades en personas mayores, por ejemplo.

Los mayores, los más afectados

De hecho, han sido los mayores los más afectados por este exceso de mortalidad atribuido a los días de calor no esperado. Según los registros, todas las muertes "de más" por calor han sido entre mayores de 75 años, en especial entre personas de más de de 85 años, especialmente vulnerables a las altas temperaturas tanto por la descompensación de enfermedades de base como por los cambios físicos que conlleva la edad y más entre mujeres que entre hombres.

Tal como explica el geriatra José María Gómez-Reino, en declaraciones recogidas por Pino Alberola, el exceso de calor afecta a los mayores de forma especial ya que "no tienen sensación de sed, por lo que no beben agua y se deshidratan más fácilmente porque además, con la edad tienen más grasa que agua en el cuerpo", advierte el experto.

De ahí que una de las recomendaciones que se repiten en episodios de ola de calor sea asegurarse que tanto niños como ancianos se mantienen hidratados. La edad también provoca una menor sensación de calor lo que es también un riesgo, sobre todo si los mayores se abrigan demasiado "sudan y después se enfrían al ponerse en una corriente de aire".

Más en Alicante, ninguna en Valencia

Igual que no ha afectado igual a todos los grupos de población, el impacto en muertes de la ola de calor tampoco tiene una distribución territorial igualitaria. Así, mientras que Alicante es la provincia donde el exceso de fallecidos ha sido más importante: doce sobre el total y el resto en Castelló mientras en la provincia de Valencia no se habría registrado un exceso de muertes que se pudiera relacionar con el calor. Precisamente en Alicante se registró en mayo un episodio de exceso de mortalidad por altas temperaturas.

Echando la vista atrás, es una diferencia que ya se había observado. Según un estudio de 2016 del Instituto de Salud Carlos III sobre la mortalidad atribuible al calor y al frío en España, de 2000 a 2009 Alicante es la provincia que más muertes atribuibles a las olas de calor registró: 514 frente a las 445 de Valencia o las 169 de Castelló.

Julio y agosto, los peores meses

Que haya muertes atribuibles a altas temperaturas en junio, con el verano recién estrenado no es, sin embargo, algo extraño. En los últimos cinco años, se ha registrado un exceso de muertes en este mes (especialmente en 2017 cuando se estimó hasta 35 decesos por altas temperaturas), aunque julio y agosto suelen ser los meses, como enero y febrero cuando se habla de decesos relacionados con gripe, que concentran este "exceso" de fallecidos.

El peor verano de los últimos años fue el de 2019, al menos el que dejó un exceso de muertes atribuibles a altas temperaturas más elevado: 279 fallecidos, 162 en julio y 98 en agosto.

Varias personas refrescándose en la fuente de la plaza de la Virgen de València en plena ola de calor. Francisco Calabuig

Impacto sobre la salud

Los expertos vienen alertando que, conforme el calentamiento global vaya alterando las temperaturas (el verano ocupará más días), las muertes relacionadas directa o indirectamente con el calor también aumentarán "y todo pese a que nos estamos adaptando a ello", como explicó a este diario en una ocasión anterior la epidemióloga ambiental, Ana Vicedo.

Según la especialista, el calor impacta de formas diferentes en la salud. Primero, por el impacto directo, el estrés extremo por altas temperaturas, por ejemplo en un golpe de calor pero también está el efecto indirecto, "que no se tiene en cuenta y que hace que personas vulnerables que ya tenían una salud comprometida tampoco puedan soportar el estrés del calor, con resultado de infarto o ictus". Para la especialista, estas muertes estaban infraestimadas.

Además de matar, el calor empeora la salud de ciertos colectivos que, en principio no son directamente vulnerables "en embarazadas tienen más riesgo de partos prematuros", apuntaba y además está el peaje en la salud, por ejemplo de no conseguir un descanso adecuado por encadenar noches tropicales o ecuatoriales.