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Exclusión social

Pobreza energética también en verano: "El año pasado poníamos el aire acondicionado los días clave. Ahora ni me lo planteo"

Cuatro mil valencianos más reciben el bono social del Gobierno para pagar la luz desde final de año | Aunque no hay datos ni informes oficiales sobre esta realidad, las consecuencias son muy parecidas a los meses fríos

Maria del Mar no puede conectar el aparato de aire acondicionado por el elevado precio de la electricidad Fernando Bustamante

La casa de María del Mar en verano es rotatoria. Por las mañanas se mete con su familia en su habitación, y hasta la tarde nadie pisa el comedor. Son las estancias más frescas por cada momento del día. Es su forma de ahorrar al máximo en luz, porque ya ni sueña con poder poner el aire acondicionado. Como mucho enchufa un ventilador que compraron la semana pasada, que se mueve con ellos entre las habitaciones.

María del Mar Lizama es una de las caras de eso que se llama pobreza energética. Ella y sus hijos de 21 y 13 años. Madre separada y con una minusvalía, saca adelante la familia con un trabajo a media jornada en hostelería y sin recibir la pensión correspondiente de su ex marido a quien tiene denunciado. "En la ola de calor nos conformábamos con el abanico y tirar de duchas frías", cuenta. La economía de casa va tan justa que tuvieron que esperar una semana para comprar el ventilador.

La subida de los precios de la luz, acompañada por la de los precios de vivir en general ha provocado que el aire acondicionado de su piso de alquiler pase a estar de decoración. "El año pasado lo ponía en días muy puntuales, solo cuando no había otra. Este año ya ni me lo planteo", asegura. La pobreza energética no solo es un fenómeno que se da en invierno, también sucede cuando las temperaturas suben, aunque el Ministerio de Transición Ecológica (Miteco) todavía no cuente con datos que reflejen esta realidad más allá del invierno.

Aún así, según datos proporcionados por el ministerio, en el mes de junio hay 174.771 valencianos beneficiarios del bono social del Gobierno para pagar la luz. Son 4.000 más que a principios de año, lo que significa que 23 valencianos cada día pasan a recibir esta ayuda para reducir la factura. Por provincias, la mayoría están en València (89.358), seguido de Alicante (68.120) y Castelló (17.293). La infancia, especialmente la que pertenece a familias empobrecidas, es el sector más vulnerable.

Según datos proporcionados por Save The Children, el 63 % de las familias encuestadas por la entidad tiene dificultades para pagar la hipoteca, y al 70 % le cuesta afrontar el pago de los suministros. Como explica Rodrígo Hernández, presidente de la asociación, "la pobreza energética solo es una de las muchas caras de la pobreza. Nadie es solo pobre energético y todo está relacionado, la vivienda, los alimentos, la ropa, etc. No se puede olvidar todo lo que hay alrededor", remarca. Otras asociaciones como Cruz Roja corroboran esta tendencia: el 70 % de las familias atendidas no son capaces de mantener su casa a una temperatura adecuada.

El impacto en la vida de niños y adolescentes de lo que la entidad llama "discomfort térmico" es importante. Hablamos de personas que se vuelven más irascibles y cansadas porque están todo el día pasando calor, o que duermen muy poco por las noches durante los meses de verano. En los casos más extremos Hernández asegura que "hemos visto a familias que no pueden comprar según qué productos porque tienen la nevera apagada". Pero la solución no es tan fácil: "con la pobreza energética en verano no te puedes poner una manta y ya está, como pasa en invierno".

Pobreza extendida

Cuando se tiene que usar el ventilador, o hay que pagar el mínimo de luz para que no te la corten, se gasta un dinero que se quita de otras cosas. Como explica Hernández "repercute en la ropa de los niños, o en una peor calidad de la alimentación, por ejemplo". Para Save The Children es necesario que el Gobierno cree "tarifas sociales", que amplié el escudo social y mejore mecanismos como el Ingreso Mínimo Vital (IMV) o la Renta Valenciana de Inclusión (RVI) para no dejar caer a las familias.

Uno de los grandes problemas que no hay en invierno pero alimenta la pobreza de las familias es el cierre de los colegios y el fin de las becas comedor. Esa comida más puede ser un abismo en muchas economías domésticas. Además, el hecho de que se acabe la escuela implica el fin de las actividades para muchos menores que viven en casas donde no se puede viajar a ningún sitio. "Al final acaban encerrados en casa, pasando calor y no tienen ni el ocio ni el descanso que merecen después del curso", recuerda Hernández.

A toda esta problemática hay que añadir el tipo de casa en que se vive. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 60 % de las viviendas en España no cuentan con un aislamiento adecuado debido a que están construidas antes de los años 80. Es un caso similar al de María del Mar. "Las ventanas no cierran nada bien, ninguna. En invierno tengo que poner toallas o incluso cinta aislante en según qué sitio. Y en verano aunque no queramos nos entra todo ese calor", recuerda. Explica que el propietario ha rechazado varias veces arreglarlas porque "hay que cambiar todas las ventanas", dice.

Un euro en la cuenta de María no es el mismo euro que en el de otra persona sin sus apuros, por eso los 20 que le ha subido la luz desde el año pasado son todo un mundo que a veces se le cae encima. Explica que "como suba más el precio de la luz vamos a tener que ir a tientas por las noches porque no podremos ni encender una lámpara". Pese a su situación y su reducida pensión no recibe ninguna ayuda.

María del Mar acude a la entrevista con el pelo recién mojado de la piscina municipal. En verano se lleva la comida allí para comer con su hija. Es otra de las formas que han encontrado para evitar el calor de su casa que no pueden remediar. Critica que la clase política se debería preocupar más de personas empobrecidas como ella "que el presidente pase un mes con mi sueldo manteniendo una familia y que me cuente qué tal se pasa", sentencia.

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