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El duelo migratorio se siente en las aulas

«Te cambia mucho la personalidad y la identidad, me he preguntado mucho quién soy», dice una alumna

Un momento del taller en el que elaboraron «muñecos quitapenas». | LEVANTE-EMV

Un pijama, una moneda, una foto, una guitarra, un vaso de té, un collar, un vestido de colores, un reloj, un llavero... todos son objetos que el alumnado de 4º de ESO del Colegio Luis de Santángel de València guarda con cariño y añoranza. A través de ellos, los estudiantes explican «el sentimiento de pérdida de lo que dejas atrás al migrar».

Junto a la productora La Cosecha y a raíz de un taller promovido por el Centre del Carme de Cultura Contemporània, los estudiantes protagonizan «En otro lugar», un breve documental disponible en YouTube en el que hablan del duelo migratorio, desde este centro concertado en el cuentan un total de 22 nacionalidades y donde el curso pasado ya grabaron «Pandemials», sobre la crisis sanitaria.

Carolina Tarrazona, tutora de 4º de ESO, explica a Levante-EMV que los estudiantes hablan —sin estar guionizados— de «cómo fue su llegada a otro país, el desarraigo que vivieron en un primer momento, las expectativas que tenían y las diferencias con su sociedad de origen», contando sus realidades, pero todos con una conclusión esperanzadora. «Ellos y sus familias han hecho un sacrificio enorme y el documental sirve para aprender de lo vivido, compartirlo y darle sentido, con una finalidad positiva», apunta.

Según explica Tarrazona, el primer objetivo era grabar el resultado del taller «Moradas textiles para la transición de duelos migratorios», de la Asociación Almáciga, dentro de una convocatoria del Centre del Carme. Gracias al proyecto, se creó un espacio de confianza en el que hilaron sus historias personales con una red y muñecos «quitapenas», típicos de Guatemala.

Un momento del taller.

Pero también se incluyen los testimonios de cuatro estudiantes, la mayoría llegados a España poco antes de la pandemia. «Cada uno tiene su historia y a veces se conectan entre sí», explica la alumna Manuela Obregón, de Colombia.

Sobre haber migrado, apunta que «cambia mucho la personalidad y la identidad. Muchos días me he preguntado quién soy, porque no había nadie que me reconociera», añade. Su compañera Amy Sánchez, de Honduras, también se cuestionaba sobre «qué hacía aquí», cuando viajó con su madre y no tenía amistades.

Sobre esto, otro de los participantes, Yibing Huang, de China, cuenta cómo ha dejado «abuelos, compañeros y toda una vida: Es difícil», asegura. En un hecho más curioso repara Hellen Suazo: «Llegué un 20 de enero y me chocó mucho el frío, porque cuando vinimos de Honduras solo traía ropa de verano».

«Estudiar es fantástico»

A pesar del sacrificio y la tristeza de todas estas historias familiares, Amy afirma que ahora «tiene muchas oportunidades» y su objetivo es, en un futuro, ayudar a su familia; mientras que Manuela relata cómo le entusiasmó volver a estudiar: «se me abrieron los ojos, era fantástico y ahora es una luz».

La profesora recuerda que en el colegio la diversidad «está presente y es algo natural». «Aquí se sienten protegidos y están perfectamente integrados, pero cuando salen del centro empiezan a notar el contraste: cómo les miran mal, les siguen en los superpermercados o tienen malas experiencias en el bus». Por eso, la profesora asegura que el objetivo del documental —que cuenta con el apoyo del claustro y la dirección— es «poner un granito de arena» para una sociedad mejor.

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