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Universitarios que rompen moldes en un futuro pospandémico

Más allá de los grados más extendidos, hay disciplinas nuevas como Robótica y asentadas como Filología Clásica que son las preferidas de muchos jóvenes

Adrián Trujillo, Carla Morales y Leyre Jiménez, hace unos días en el campus de Tarongers de la Universitat de València (UV). | M.ÁNGEL MONTESINOS

La universidad es la etapa de la juventud en la que los estudiantes proyectan su futuro. Es, también, un reflejo del perfil de personas trabajadoras que van a ocupar ciertos sectores. Algunas de las disciplinas no existían hace diez años, otras son centenarias. Los perfiles de los jóvenes que apuestan por ciertas formaciones están cambiando. Y qué gran noticia. Las mujeres se incorporan a los grados de tecnologías y ciencias y —aunque muy poco a poco— van conquistando espacios que tradicionalmente han sido ocupados por los hombres. Así todo, todavía este año ellos eligen más ingenierías y deporte y ellas enfermería, magisterio o psicología. Adrián, Carla, Leyre y Mar empezarán en septiembre una nueva etapa de sus vidas. Cuatro años de aprendizajes (teóricos y personales) que les subirán en una nave rumbo a su vida laboral.

Algunos trabajarán de lo que estudien, otros no, pero lo que está claro es que la formación superior condicionará los años dorados de su vida y les hará conocer a personas que quizás les acompañen en sus vivencias de juventud. Esas que, posiblemente, conservarán en su memoria. Lo hacen, además, después de haber superado los dos años de bachillerato en pandemia. Algo que para algunos ha sido determinante y para otros, una circunstancia más en un periodo de isla de estudio duro para conseguir su objetivo: entrar en la carrera deseada.

Adrián Trujillo tiene 18 años, es el pequeño de tres hermanos y un estudiante aplicado. Empezará este septiembre como parte de la primera promoción del grado de Informática Industrial y Robótica, una carrera nueva de la Universitat Politècnica de València (UPV). ¿Qué le ha hecho elegir este camino? Cuenta a Levante-EMV que se ha guiado por su interés por la Industria 4.0, la nueva revolución industrial digital y tecnológica, explica él con sus propias palabras. «Sé que en el futuro será importante estar formado en este ámbito, sobre todo a nivel de maquinarias, empresas y fábricas». Quizás encuentre oportunidades en la gigafactoría de Volkswagen en Sagunt. «Si es una carrera nueva, significa que hacen falta profesionales en este ámbito; la tecnología me gusta y sé que tiene futuro».

«Mi mayor descubrimiento»

En Bachillerato destacó en dibujo técnico. «Mi mayor descubrimiento» y de ahí su interés por la ingeniería. «La robótica tendrá mucho futuro y nos dan la posibilidad de irnos fuera, sé que la industria 4.0 necesitará profesionales. Y esta generación tendrá gente formada para ello», razona el joven de Quart de Poblet.

A su lado está Carla Morales. Esta joven de 17 años estudiará Matemáticas en la Universitat de València (UV). A pesar de que ella no ve lo extraordinario de su elección, «pues siempre me han gustado las matemáticas», lo cierto es que el sesgo de género en la elección de carreras se perpetúan. Verlas en las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingenierías y Matemáticas) es difícil. Aunque poco a poco, las chicas se incorporan más a sectores tecnológicos y científicos. Carla celebra su elección y se ve trabajando en una empresa analizando datos y haciendo tareas estadísticas. «Estoy muy contenta, siempre he querido estudiar matemáticas. Sé que es compleja y van a ser cuatro años duros, pero con constancia y trabajo todo se puede», señala. «Creo que tiene muchas salidas al contrario de quien cree que tras estudiar solo existe la docencia. Las matemáticas se pueden aplicar a casi todos los ámbitos empresariales, de salud, análisis de datos, etcétera», dice Carla. «Se suele pensar que son los chicos los que van más encaminados a estas disciplinas, pero la cosa esta cambiando y muchas mujeres que se decantan por este tipo de carreras. Con todo, es más visible que una mujer estudie estas carreras, seguimos siendo minoría».

Ciencia de Datos, Latín y Griego

Algo que llegó a preocupar a Mar Segarra, joven de 18 años de la Vall d’Uixó que estudiará Ciencia de Datos en la UPV, una carrera que se estrenó en 2018. «Me he sorprendido porque estamos bastante igualados chicos y chicas y eso es genial». Hasta el último, mar momento no tenía claro lo que quería hacer. Le encanta la física pero una amiga de informática le habló de la carrera de ciencia de datos. «Empecé a investigar y vi que me gustaba y había mucho trabajo». Dice que las perspectivas positivas para la inserción laboral son un incentivo para su elección.

Pero en un contexto en el que la tecnología y las nuevas disciplinas copan toda la atención, las carreras clásicas continúan su actividad desde hace cientos de años. Leyre Jiménez empezará Filología Clásica en la UV en septiembre. «Desde pequeña he estado obsesionada con la mitología, con todo lo antiguo. Esta ha sido mi vocación desde siempre y estoy muy contenta».

Es consciente de que «las salidas son muy limitadas» pero le da igual de que trabajar una vez graduada «prefiero estudiar algo que me gusta de verdad que meterme a una carrera con más salidas». Carpe Diem. Dice que primero de bachiller en pandemia fue duro. Dificultaba las traducciones en clase de griego y latín. «Hay mucha gente que dice que estudiar griego y latín no es útil, que son lenguas muertas, pero yo creo que no tenemos que olvidarnos de nuestro pasado, son cosas relevantes que nos han llevado a lo que somos hoy. Es bonito de estudiar y no se tienen que dejar de lado estas disciplinas».

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