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"Con el calor se duerme peor y eso afecta seriamente al rendimiento"

El director del Instituto de Medicina del Sueño, Jesús Escribá, explica que está científicamente probado que el insomnio se agrava durante el verano, aconseja usar ventiladores y ducharse antes de acostarse

"Con el calor se duerme peor y eso afecta seriamente al rendimiento"

València vivió el lunes la noche más calurosa desde 1937, con una mínima de 27 grados. Con temperaturas tan altas, dormir bien es un reto. Son noches de más insomnio. De dificultades para conciliar el sueño o de despertares nocturnos frecuentes. «Está científicamente demostrado que dormir correctamente en verano es mucho más difícil», explica el doctor Jesús Escribá, experto en neurofisiología y director del Instituto de Medicina del Sueño.

Los estudios científicos confirman que cada generación duerme peor que la anterior, lo que constituye un motivo de preocupación para las autoridades sanitarias, dado que dormir poco y mal va mermando nuestra salud. El problema se incrementa en las noches tórridas y tropicales.

«Antiguamente el sueño sobrevenía naturalmente con el descenso de la temperatura ambiental y finalizaba de forma espontánea con el aumento de la misma, casi en paralelo con el ciclo luz-oscuridad, pero en las sociedades desarrolladas se ha perdido uno de los factores más importantes, junto con la luz, ya que los ritmos diarios de temperatura ambiental han sido en gran medida atenuados debido al cambio climático, el uso intensivo de aire acondicionado y el aislamiento de los edificios así como la adopción de rutinas contrarias al ciclo vigilia-sueño natural», según el doctor Escribá.

¿Qué problemas produce el insomnio? La falta de descanso tiene consecuencias físicas y mentales. «Dormir es imprescindible. El ser humano no puede vivir sin dormir. El sueño cumple una función restauradora, ya que repara nuestro cuerpo cada día, ya que dormimos para poder estar despiertos al día siguiente», explica el fundador del Instituto de Medicina del Sueño, que insiste en la función esencial que cumple.

Falla el equilibrio

«Dormir es fisiológicamente necesario. Regula los biorritmos y garantiza el equilibrio entre las exigencias biológicas internas y el medio exterior. Si no funciona bien, falla el equilibrio» añade el especialista.

Una noche mal dormida tiene consecuencias directas sobre la vigilia del día siguiente. «La vida moderna exige un permanente proceso de aprendizaje, atención, concentración, vigilancia y de funciones cognitivas como conducción, control y observación. Todas están íntimamente relacionadas con un buen descanso. Por eso, el sueño no reparador tiene consecuencias sociales y médicas importantes que afectan por igual a todas las edades y estamentos sociales. A todo ello hay que añadir que en España dormimos menos porque nos levantamos igual de temprano por la mañana pero nos vamos a dormir más tarde que en otros países», explica el doctor Escribá.

«En la actualidad, hay muchos factores en los que se ha demostrado que dormir adecuadamente influye en nuestra vida. Hablamos de rendimiento en el trabajo y en los estudios, y también de las bajas médicas y accidentes que provoca no hacerlo bien y todo lo que ello implica», añade.

En líneas generales, asegura el director del Instituto de la Medicina del Sueño, no se conoce con exactitud científica qué pasa mientras dormimos, «pero lo que sí sabemos es que cada fase del sueño está implicada en una tarea diferente. Durante el sueño profundo, se produce la restauración física y durante el sueño REM la de la función cognitiva». Las recomendaciones son obvias, pero necesarias: abrir ventanas para que haya corriente o usar ventiladores, darse una ducha antes de dormir, acostarse sin ropa a ser posible y sin taparse.

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