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Educación

La comunidad educativa apoya la nueva selectividad con menos exámenes y un test de madurez académica

Los directores de institutos ven una oportunidad "muy positiva", las ampas insisten en que los cambios vayan acompañados de formación al profesorado y los alumnos tienen dudas y piden concreción

Una de las pruebas de acceso a la universidad, el pasado mes de junio en la UPV. JM Lopez

"Totalmente de acuerdo" o "una valoración necesariamente positiva" son las primeras reacciones de la comunidad educativa que recoge este periódico tras el anuncio del Gobierno y la presentación ante las consellerias de Educación y Universidades de la propuesta de una nueva selectividad que se implantará definitivamente en el curso 2026-2027 pero que comenzará a sentirse a partir de las pruebas de acceso a la universidad de 2023-2024.

Toni Gonzàlez Picornell, director del IES Pare Vitoria de Alcoi y presidente de la Federación de directores de Institutos Públicos (Fedadi) cree que las pruebas de acceso a la universidad "necesitaban un giro para reflejar mejor todo el conocimiento recogido por el alumnado durante su etapa formativa".

"Es un cambio más que significativo y da mucho margen de evolución, que va en línea de lo que plantea la nueva ley educativa, la Lomloe, que busca trabajar por competencias y desarrollar la mente de las personas. No hablamos ya de desarrollo memorístico, sino de aplicar las competencias adquiridas a situaciones desconocidas", reflexiona Gonzàlez.

Recuerda que la propuesta aún tiene que pasar por órganos de debate con rectores, universidades y comunidades autónomas donde se abordará la aplicación con mejoras y propuestas. "Es una buena manera de adaptarse a las nuevas realidades. Además, no se aplica de forma inminente, sino que tiene una etapa de pilotaje a partir de 2023-2024", dice. En este sentido, apuesta por que las universidades hagan propuestas sobre qué competencias necesitan de los alumnos para que el profesorado de ESO y bachillerato prepare al alumnado en consecuencia.

Por su parte, Josep Lluis Peris, presidente de ADIES PV que representa a directores de IES valencianos, cree que "se tenía que cambiar porque las pruebas se habían convertido en exámenes de materia cuando el objetivo que tenemos en el aprendizaje posobligatorio, como el bachillerato es 'aprender a aprender', que los alumnos tengan curiosidad en el conocimiento y habilidades en el uso del mismo".

"En el mundo real hacen falta habilidades comunicativas"

"No se puede desvincular la tecnología y la ciencia y no se puede no conocer las lenguas cooficiales para acceder a la administración. En el mundo real, los alumnos se juegan los puestos no con exámenes de conocimiento sino en entrevistas. Es necesario desarrollar habilidades comunicativas y aprendizajes transversales para que cuando lleguen a la universidad demuestren que saben aplicar las habilidades adquiridas", apunta Peris a Levante-EMV.

Por tanto, concluye, "a falta de saber minuciosamente lo que dice el documento, el espíritu de la idea de una de prueba de madurez que integre las habilidades interconectadas para el mundo real nos parece muy bien. Completamente de acuerdo".

Formación para el profesorado

Por otra parte, Rubén Pacheco, presidente de la Confederación de ampas Gonzalo Anaya valora "necesariamente de forma positiva" el anuncio y destaca que si hay un cambio de legislación que obliga a cambiar la metodología y el concepto del sistema educativo, las evaluaciones han de cambiar también. Con todo, cree imprescindible que el cambio vaya acompañado de "un cambio en las metodologías del profesorado que prepara al alumnado para las pruebas de acceso a la universidad".

Estos cambios, dice Pacheco, "han de ir en paralelo a proporcionar cursos de adaptación para que los profesores se amolden. Entendemos que esta formación se producirá", dice. "Nos encontramos ante un cambio general del sistema educativo, muy profundo. Si se da formación al profesorado y se dota de recursos, perfecto".

El alumnado: dudas y falta de concreción

Pero, ¿qué piensa el alumnado? Enrique Martínez Quirós es presidente de la Xarxa d'Estudiants de la Comunitat Valenciana (Xarxa Aitana). "Lo percibimos con esperanza pero con muchas dudas. Es una reforma en parte necesaria pero en parte se queda corta", sentencia Martínez. No entienden el concepto de "selectividad de transición", critican que la prueba de madurez antes de 2026-2027 se base en competencias lingüísticas y apuntan que será necesario una preparación concreta para estas pruebas. "Todavía no tenemos los currículos de la Lomloe, pero tendrá que cambiar la metodología para que podamos presentarnos a un examen distinto y con otro planteamiento", dice Martínez.

Si las pruebas de madurez se basan en aspectos transversales, ¿tendremos asignaturas sobre análisis o resolución de problemas?

Enrique Martínez Quirós - Xarxa Estudiants de la Comunitat Valenciana

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Si "las pruebas de madurez se basarán en aspectos transversales, ¿tendremos asignaturas sobre análisis o resolución de problemas?", se pregunta.

Por otra parte, Enrique Martínez habla de una "inflación de las notas de corte en la Comunitat Valenciana" y de un "sistema injusto en la fase específica". "Con las específicas no hay punto medio, o triunfas o pinchas y puede ser determinante para entrar o no en una carrera. La reforma se queda corta tanto en concreción como en cosas a reformar", dice.

Además, creen que debería revisarse la evaluación continua de bachillerato. "Bachillerto son los dos años más tensos en la vida educativa de una personas. Dos cursos valen seis puntos y los otros ocho puntos valen dos días, lo que crea ansiedad, malestar y problemas en los estudiantes". Con todo, aplauden una medida que, dicen, "necesita mucha concreción para poder hacer un juicio más fundamentado".

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