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Operación ‘Gatito acústica’

Operación gatito acústico

El uso de animales en las guerras es bien conocido. Desde elefantes del Imperio Persa a las palomas mensajeras, pero ¿cómo pudieron usar a los gatos con propósitos militares?

Operación Gatito Acústico (Acoustic Kitty) fue un proyecto de la CIA durante la Guerra Fría. Su propósito era utilizar a estos mininos para interceptar conversaciones que pudieran resultar interesantes durante el conflicto. El documento que constata este proyecto fue revelado al público en 2001, después de un proceso de descalificación documental, pero todavía está parcialmente censurado.

Para conseguir del felino la información necesaria, decidieron manipular quirúrgicamente la anatomía del animal. Colocaron un micrófono en su canal auditivo que enlazaba con una antena en la cola, unida con un fino cable que iba cosido al pelo del gato.

Pero el ingeniero al que se le ocurrió esta gran idea se ve que no tenía gatos y se llevaron una sorpresa cuando se dieron cuenta de que estos animales ignoraban cualquier orden y su principal prioridad era alimentarse y jugar. Por ello, en vez de abandonar el proyecto que hubiese sido lo más sensato, decidieron anular la sensación del hambre del animal con otro procedimiento quirúrgico. Posteriormente, lo adiestraron lo mejor que pudieron para que siguiera las órdenes.

La preparación del gato duró desde 1961 hasta 1966 y el proyecto costó unos veinte millones de dólares.

El gato fue finalmente liberado en las inmediaciones de la embajada soviética en Washington D.C. y su objetivo era localizar una reunión entre dos espías de la URSS para escuchar la conversación. No obstante, la misión fracasó estrepitosamente ya que el gato fue atropellado por un taxi nada más ser liberado. Con su muerte se perdieron millones de dólares y cinco años de investigación, por ello, la CIA optó por abandonar el proyecto y lo catalogó de «no práctico». En el documento oficial se puede leer: «los factores ambientales y de seguridad que concurren en el uso de esta técnica en una situación real, nos obligan a concluir que para nuestros propósitos no sería viable». Y es que los gatos son una raza aparte, conocidos como animales independientes e indómitos nos parece curioso que las mentes más brillantes de Estados Unidos eligieran a un felino para este proyecto.

En este memorándum también podemos leer: «El estado de entrenamiento y equipamiento, nos muestra que, en efecto, es imposible de entrenar».

«Este es en sí mismo un destacable logro científico. Saber que los gatos pueden ser entrenados para moverse en cortas distancias».

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