A 24 horas de la puesta en marcha de algunas medidas para el ahorro energético aprobadas por el Consejo de Ministros todavía hay dudas en el sector de la hostelería y el comercio sobre cómo aplicarlas. "He leído que tenemos que tener el aire acondicionado a 27 grados", comentaba a este diario Rubén Guerrero, propietario del Café Plaza, en València. Una norma que, en el caso de bares y restaurantes, el Gobierno ya rebajó a los 25 grados al tratarse de trabajos ligeros.

Preguntas hay de todo tipo. "¿Cómo tienen que ser los cierres automáticos de las puertas", "¿podremos usar cortinas de aire?", se cuestionaba Rubén. "Nos vamos informando de lo que vemos en los medios de comunicación, pero desde la pandemia he cogido costumbre de leer lo que se publica en el BOE", apunta el responsable. 

Luis, dueño del Bar Los Arcos, ya tiene claras las dos acciones que entran en vigor el miércoles a las 00 horas: aire acondicionado a 25 grados y apagado de escaparates. Sin embargo, tendrá que colocar antes del 30 de septiembre los cierres automáticos. "Siempre intentamos ahorrar al máximo posible", admite.

Las dudas también alcanzan a algunos comercios. "La puerta de la tienda no es automática, está abierta, ¿voy a tener que cerrarla?", se pregunta la propietaria de una tienda de ropa en València al comentar con Levante-EMV hasta qué punto se conocen las medidas a un día de aplicarlas. 

Al descolgar el teléfono, esta comerciante reconoce que no conocía del todo las actuaciones. "Había escuchado de oídas que teníamos que poner el aire a 27 grados, ahora tendré que ponerme las pilas y cerrar la puerta", explica. Tanta es la incertidumbre que la mujer pregunta, asimismo, si podrá mantener las luces del local y el escaparate si todavía está ordenando la tienda dentro. 

Eugenia, por contra, es dependiente en una boutique del cap i casal. Dice que en su local ya aplicaban todas las actuaciones que prevé el Gobierno, a falta de adaptar la hora de apagar las luces del escaparate de 23 a 22 horas y de subir un grado el aire acondicionado. "Ya lo hacemos todo así, pero de todas formas creo que lo que sirva para ahorrar en energía es positivo, aunque los cambios siempre suscitan dudas y críticas", decía ayer. ¿Precipitado? para Eugenia, hay algunas decisiones "que se tienen que tomar y si no funciona, siempre se pueden ir adaptando a las realidades que se vayan dando". 

Una cuestión de "pedagogía"

El gran interrogante sobre el control por parte de las comunidades autónomas de las acciones para el ahorro energético también ha sido una de las cuestiones que más incertidumbre ha generado. Una semana después de su publicación en el BOE, las dudas se han disipado: no habrán inspecciones específicas que vigilen el cumplimiento de la normativa. Para Joaquín Cerveró, portavoz en la Comunitat Valenciana de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), la decisión parece "lógica".

"Es un tema más de concienciación y de convencimiento de la población, que de medidas punitivas y sancionadoras", explica. De hecho, considera que es más una cuestión de "pedagogía, que de derecho penal". Desde la Federación Empresarial de Hostelería de València, se mantienen "escépticos" sobre cómo se van a aplicar las sanciones o los controles. "Al final resulta una nueva norma más para el sector", declara el presidente de la entidad, Manuel Espinar.

Por su parte, Juan Motilla, presidente de la Unió Gremial, afirma que la notica de que no se van a realizar inspecciones específicas les ha dado una cierta "tranquilidad". "Se está acogiendo la normativa con responsabilidad. Estamos en fase de colaborar y poner nuestro granito de arena", apunta. En la asociación están preparando ya la cartelería informativa que deben incorporar los comercios en septiembre y esperan que la administración ofrezca ayudas para poder asumir, entre otros, el coste de adaptar los cierres de las puertas.