Voraz e imprevisible, el incendio de la Vall d’Ebo no da tregua. Ya ha obligado a desalojar 9 pueblos y ha arrasado más de 9.500 hectáreas. Ha devastado las montañas del interior de la Marina Alta y no ha tenido bastante. Ayer ya penetró en la comarca de El Comtat. También amenaza con saltar a la Safor.

En las últimas horas se han evacuado el núcleo de la Carroja, en la Vall de Gallinera, y Tollos, Fageca y Famorca, tres pueblos de El Comptat, así como el núcleo de Magarida (pertenece a Planes). Mientras, no han podido volver a sus casas los vecinos de Benirrama y Benialí (la Vall de Gallinera) ni los de Alcalà de la Jovada y Beniaia (la Vall d’Alcalà). Estos últimos núcleos se desalojaron el domingo por la tarde.

Ya hay más de 1.500 vecinos desalojados. La mayoría está en casas de sus familiares. En el albergue habilitado en Pego desde el domingo y en el nuevo que se puso en marcha ayer en Muro, hay unas 140 personas.

En pueblos como la Vall d’Ebo y en los núcleos no desalojados de la Vall de Gallinera, se pide a los vecinos que cierren puertas y ventanas para que no se cuele el molesto humo y las cenizas. Se les recomienda que si salen a la calle lo hagan con mascarilla.

Este fuego da la razón a los agoreros. Se cumplen (y sobrepasan) los peores escenarios. La madrugada del domingo al lunes fue terrible. El fuego avanzó, como estaba previsto, hacia la Vall de Gallinera. Además, se echó encima de Pego (ha devastado toda la ladera del Miserà) y bajó por la montaña hacia l’Atzúbia. Las casas diseminadas quedaron rodeadas de llamas. Los bomberos se apresuraron en refrescar su perímetro para salvarlas. Ardieron los mismos parajes que ya devoró el fuego en 2015. El Barranc de la Canal de Pego y la Ombria de l’Atzúbia acabaron carbonizados.

El incendio de la Vall d’Ebo sigue sin control y obliga a evacuar 9 pueblos

Por la mañana no mejoró el panorama. El fuego se echó encima de la urbanización de les Bassetes de l’Atzúbia. Además, había un foco muy violento en la Vall de Gallinera. Allí se centraron los esfuerzos de la extinción. Si el incendio superaba la carretera CV-700, la que conecta los ocho núcleos urbanos de la Gallinera, ya no encontraría obstáculos para avanzar hacia Villalonga y la Safor. Mientras, había otro foco muy potente en la Vall d’Alcalà. Las llamas se propagaron hacia Tollos. A primera hora de la tarde, el incendio ya coronaba la montaña que está a la espalda de este pueblo. Fue entonces cuando acudió la Guardia Civil y desalojó a todos los vecinos. Poco después también se evacuó Fageca y Famorca. Luego se desalojó Margarida, núcleo de Planes.

Los bomberos trabajan contra el fuego en la Vall d'Ebo

Los bomberos trabajan contra el fuego en la Vall d'Ebo Bomberos de la Diputació de Alacant

También se temía que se tuviera que desalojar Castell de Castells, un pueblo que como todos estos de la montaña está ahora repleto de vecinos (vuelven a veranear y a disfrutar de las fiestas). El fuego devoró Pla de Petracos (Castell de Castells) y llegó incluso a la falda del Collao, en la Vall de Laguar. Al cierre de esta edición, no se había evacuado Castell de Castells.

Los responsables del dispositivo de extinción esperaban que el fuego diera anoche un respiro. Debía entrar aire más húmedo y fresco. Tras dos noches de condiciones meteorológicas muy adversas, se esperaba que a la tercera cambiara la tendencia y se pudiera contener el avance de las llamas. El perímetro del fuego ya es de 65 kilómetros.

Como explicó ayer el portavoz y oficial de intervención y operaciones del Consorcio de Bomberos de Alicante, Pepe Cerdà, este incendio está generando los terribles pirocúmulos, nubes verticales que todavía hacen el avance del fuego más imprevisible y que pueden generar nuevos focos. Estos pirocúmulos son muy peligrosos y dificultan enormemente la extinción. Se veía claramente cómo se dibujaban en el cielo esas enormes chimeneas que son más propias de las erupciones volcánicas que de los incendios.