El incendio forestal de Bejís avanza rápidamente avivado por el viento y por la extrema sequedad del monte. Por el momento, y según los últimos datos facilitados por la Generalitat Valenciana, se han calcinado 800 hectáreas de alto valor ecológico y el frente en llamas tiene ya un perímetro de 20 kilómetros. La conselleria teme que el fuego se descontrole más aún y por eso ha destinado 25 medios aéreos para intentar estabilizarlo.

Los cambios en la dirección del viento han obligado a primera hora de la tarde a evacuar Bejís, Torás y también Teresa. Los vecinos se están realojando en el pabellón habilitado provisionalmente en Viver. Las imágenes y videos que los vecinos están subiendo a las redes sociales confirman los temores de los servicios de emergencias. Parece que el viento ha hecho que el fuego avance en dos frentes y la enorme columna de humo ya es visible desde la autovía A-23 e incluso desde el aeropuerto de Teruel. El viento ha dado alas al incendio en las últimas horas.

Las imágenes tomadas por el satélite Terra también confirman que la pluma de ceniza está cruzando rápidamente la provincia en dirección Norte.

Nubes de humo de los incendios de la Vall d'Ebo y Bejís

De hecho, la nube de ceniza que está provocando este incendio está dificultando aún más sus labores de extinción. Los expertos coinciden en que el propio incendio y las condiciones meteorológicas están haciendo que se retroalimente.

El pirocúmulo provocado por el incendio de Bejís, y que es visible desde la provincia de Teruel, da buen cuenta del efecto devastador de las llamas.

¿Qué es un pirocúmulo?

Un pirocúmulo es una nube muy ancha en su parte inferior y con una forma de cúpula en su parte superior que se produce debido al fuego. Este tipo de nube tan característica puede alcanzar mucha altitud y el aire que la forma es muy denso y caliente por acción del incendio. 

Cuando se produce un incendio forestal, la combustión eleva la temperatura del aire y se producen poderosas corrientes de aire caliente que asciende en la atmósfera. Este aire asciende cargado de pequeñas partículas como ceniza (restos de materia vegetal calcinada). El comportamiento de estas nubes puede diferir en cada caso. El calor extremo del aire seca el ambiente y bajar la humedad. También puede acabar provocando componente eléctrico y rayos que acaban impactando en tierra.