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Los casos de sífilis y gonorrea repuntan tras la pandemia

Se hacen más pruebas pero también las relaciones sexuales empiezan antes | Los expertos alertan de la proliferación de las "chemsex", fiestas sexuales con drogas, y el riesgo que entrañan

Un hombre reparte preservativos en una jornada de concienciación. VILLAR LÓPEZ

Los casos de sífilis y gonorrea y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) como la clamidia han vuelto a repuntar en la Comunitat Valenciana tras los meses más duros de la pandemia. Así lo atestiguan los últimos datos ofrecidos por la Conselleria de Sanidad, todavía del pasado año 2021: las tres enfermedades volvieron a valores prepandemia o incluso los superaron, como ha pasado con la sífilis. Según lo que se está viendo este año en las consultas, los expertos apuntan a que este 2022 lleva camino de cerrar con cifras igual de altas.

Evidentemente la llegada de la covid-19 y el confinamiento domiciliario afectaron a la estadística: el encierro obligado trajo consigo menos contagios pero también se hicieron menos pruebas. La reapertura en 2021 supuso en las infecciones de transmisión sexual (ITS) volver a la "normalidad" y al aumento sostenido de casos que se está viendo desde principios del siglo XXI.

El impacto de juntar drogas y sexo: las "chemsex"

El por qué está de esta tendencia no tiene una única respuesta. Los avances que han traído los fármacos en VIH (y que la enfermedad haya pasado de mortal a crónica) han supuesto un retroceso para el resto de enfermedades de transmisión sexual: se usa menos el preservativo pero también hay otros factores detrás de este aumento de contagios.

El primero, la edad. "La edad de la primera relación sexual ha descendido de manera importante en los últimos años", explica Mar Vera, presidenta del grupo de ITS de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología (Seimc) que añade otra clave para entender este aumento sostenido: la proliferación de las "chemsex" o sesiones de sexo bajo el efecto de las drogas.

"Se está viendo sobre todo en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o València y está teniendo un impacto importante entre el colectivo de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) pero también entre aquellos que son bisexuales", añade la especialista. Las chemsex son fiestas en las que se consumen diferentes drogas para mantener sexo durante un largo periodo de tiempo.

"En las chemsex, los participantes controlan menos y se dejan llevar" en prácticas sexuales de riesgo, con varias parejas y sin usar preservativo

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"Bajo estas sustancias, los participantes controlan menos y se dejan llevar" en prácticas sexuales de riesgo, con varias parejas y sin usar preservativo. La Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias, Semes, acaba de avisar de que este tipo de práctica sexual puede triplicar el riesgo de infección por VIH y hasta duplicar el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual como clamidia o gonorrea.

"Sí, la práctica del chemsex ha subido. Nosotros al final somos una provincia pequeña pero en las grandes ciudades se está viendo más. Nosotros ya preguntamos por esta práctica a los pacientes cuando vienen", explica Josefina Belda, directora del Centro de Información y Prevención del Sida (CIPS) de Alicante. Belda reconoce que hay más casos porque hay más contagios pero también porque se están detectando más. "Encontramos más sobre todo porque hacemos más pruebas periódicas a las personas que están con la Prep", el fármaco que se toma para evitar el contagio del VIH.

Repunte entre las mujeres

Con todo, las dos profesionales coinciden en que quedan mucho por hacer y grupos de población a los que no se está llegando como el de mujeres heterosexuales. "Las ITS han crecido más de un 1.000 % entre las mujeres españolas en siete años. Es evidente que hay que implementar la perspectiva de género en este debate", apuntaba la directora general de Salud Pública, Ofelia Gimeno a principios de verano en una taller interautonómico de abordaje de las ITS.

Para atajar este aumento, Vera apuesta por incluir pruebas rutinarias en las consultas de Atención Primaria. "Un cribado cada cierto tiempo porque estamos viendo mucha clamidia en mujeres cada vez más jóvenes", explica la especialista que ve el riesgo en estas infecciones que no dan síntomas. "Hay que preguntar en las consultas sin pelos en la lengua por las prácticas sexuales y no prejuzgar. El colectivo de hombres que tienen sexo con hombres está más mentalizado pero entre las mujeres, por miedo o por el estigma de las ITS lo abordan poco", añade.

Belda es de la misma opinión. "Hay que involucrar a la Primaria porque en centros como el nuestro (de prevención del Sida) no vemos a mujeres de población general que sí llegan a las consultas de su médico de Familia por el estigma de las ITS".

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