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PCR a las cloacas: Tras la covid, se busca viruela del mono, polio y gripe

Después de rastrear el coronavirus en las aguas residuales, la empresa valenciana Global Omnium va a hacer lo mismo con otras enfermedades en crecimiento para adelantarse a las crisis sanitarias

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Cómo se detectan los virus en las alcantarillas GERMAN CABALLERO

El agua sucia que corre por las alcantarillas no es igual a la sangre pero esconde, como aquella, información valiosa sobre la salud en este caso de una ciudad. Qué patógenos están infectando a los vecinos y por dónde están circulando más, qué fármacos o qué drogas se están consumiendo y en qué cantidad... un pozo sin fondo de información. Escudriñar lo que esconden las aguas residuales es, al final, como hacer un análisis de sangre para conocer la salud del enfermo y poder dar la voz de alerta sobre posibles amenazas sanitarias. Es el camino de especialización que ha abierto la empresa Global Omnium con las aguas residuales de València y de otros municipios: rebuscar entre los residuos para saber qué enfermedades aquejan a los ciudadanos antes de que haya una crisis sanitaria.

En este río revuelto (y sucio) de información empezaron a bucear los técnicos de la empresa valenciana en mayo de 2020. Por entonces, buscaban al recién descubierto coronavirus SARS-CoV-2 y la información ha servido para que tanto València ciudad como la Conselleria de Sanidad (además de otras corporaciones) pudieran "prepararse" ante cada ola. Ese fue el principio. Ahora el foco está puesto en la viruela del mono y, dentro de unas semanas, van a ampliar la búsqueda a restos de poliomelitis (tras su preocupante resurgimiento en Londres y Nueva York) y de gripe. Un análisis completo al enfermo del cap i casal.

El proceso de buscar los virus se hace también por PCR: en vez de con muestras de la nariz, buscando los restos que se excretan en las heces

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"Forma todo parte del proyecto Atalaya para conformar un sistema de alerta temprano de enfermedades que es indirecto, pero fiable", explica Juan Francisco Maestre, director de Servicios de GOlab, el laboratorio de la empresa. Maestre reconoce que la empresa valenciana puede hacer estos avances porque todavía no existe una legislación sobre esos datos de salud pública que se pueden extraer de las aguas de desperdicio.

Así, en cuestión de pocas semanas, la empresa pasará de monitorizar solo la covid (algo que siguen haciendo semanalmente en la ciudad de València) a buscar otros tres virus más: viruela del mono, polio y gripe. La clave de poder hacerlo tan rápido es lo interiorizado que tienen en el laboratorio el "know-how". El trabajo extra realmente reside en programar la PCR adecuada y desarrollar el método para analizar los datos "pero el procesamiento de las muestras de agua se hace solo una vez para todos los virus siempre que estemos hablando de virus de ARN como es el caso", explica Ester Méndez, responsable de I+D de GOlab.

Laboratorio de Global Omnium donde se analizan muestras de agua en busca de covid-19 o de viruela del mono. German Caballero

Con la covid empezó todo

El inicio de todo fue la pandemia. La centenaria empresa de gestión del agua se lanzó a buscar los restos del coronavirus SARS-CoV-2 en los colectores de València capital en pleno confinamiento. El objetivo era poder ofrecer esos datos a las autoridades sanitarias para colaborar en lo posible y poder adelantarse a cada ola. La iniciativa funcionó y tanto el Ayuntamiento de València como otras entidades públicas de todo el mundo, hasta de Estados Unidos, han requerido los servicios de la firma valenciana para estar preparados durante la pandemia.

La premisa es similar a las pruebas de detección que se hacen a las personas contagiadas: recoger muestras y hacer una PCR para detectar el virus si estuviera presente y secuenciarlo para saber, incluso, qué variante está circulando. Es lo mismo que hacer una PCR a un enfermo pero a las aguas negras de las alcantarillas porque lo mismo da buscar los restos de proteína del virus en el fondo de la nariz que en el agua residual: las personas contagiadas de covid también excretan el virus por las heces.

Desarrollada la técnica, es fácil aplicar el mismo sistema para buscar más enfermedades infecciosas y así se ha empezado a hacer con la viruela del mono. "El meternos fue un poco tras ver en las noticias lo que estaba pasando. El problema fue tener la primera muestra de un positivo para contar con el virus de partida y que sirva para generar las pruebas adecuadas", explica Carina González, directora técnica del laboratorio GOlab. La muestra llegó a principios de agosto y a partir de ahí empezaron a "ajustar" el sistema para buscar también este virus, primo hermano de la erradicada viruela.

Ester Méndez y Raimundo Seguí, con la representación de los datos de covid en València. German Caballero

Los primeros datos de "monkeypox"

"Con el virus se desarrolla la PCR concreta y 'dopamos' el agua para confirmar que el sistema lo encuentra". Aunque el proceso no está totalmente desarrollado todavía (falta poder cuantificar la presencia de las muestras), en el laboratorio ya están obteniendo detalle de si hay positivos o negativos en cada zona de la ciudad que ahora estudian "pero llevamos poco tiempo, es muy aventurado decir todavía hacia donde va el brote de viruela del mono", explican aunque saber que está circulando "ya nos permite dar una alerta", lo que es mucho decir.

Lo mismo quieren hacer con la polio, una enfermedad que se tenía bajo control en Europa y en el primer mundo y en vías de erradicación y que acaba de detectarse, precisamente, en aguas residuales de Londres y de Nueva York lo que puede ser un riesgo en la generación del brote. "Estamos esperando el material genético del virus para ponernos en marcha, en 15 días podríamos estar ya sabiendo si lo detectamos o no", y con ello el nivel de riesgo en el que deberían ponerse las autoridades sanitarias.

En Londres, por ejemplo y gracias a esa detección en aguas, se ha decidido hacer una revacunación de niños porque, aunque lo que se ha detectado son restos del virus inactivado que lleva la antigua vacuna oral (que aún se pone en ciertos países), hay peligro de contagio si alguien no vacunado correctamente entra en contacto con esos restos.

"Y lo mismo podría hacerse cuando consigamos datos de gripe que podríamos tener a finales de septiembre. Si nos anticipamos a saber cuándo llega podría servir para saber qué dotación de vacunas comprar o qué hospitales preparar", añade Juan Francisco Maestre que apunta a que el "nicho de negocio ahí a largo plazo pero a corto, lo vemos como un acto de responsabilidad corporativa y de apuesta empresarial", añade. La tecnología está ahí y consistorios como el de València o Xàtiva han apostado por contar con esa información que ofrece el subsuelo. Todo es cuestión de hacer la PCR correcta.

La séptima ola: tan alta en incidencia como la de enero

Una de las ventajas de haber analizado las aguas residuales de València durante toda la pandemia y, sobre todo, de no haber dejado de hacerlo en estos meses es poder comparar con más precisión la última ola de este verano con las anteriores, algo que no se puede hacer con los datos normales que ofrece Sanidad. Cabe recordar que, desde abril con la gripalización de la covid, solo se hacen pruebas a los mayores de 60 años, por lo que ahora no se tiene una visión global de qué está pasando con el SARS-CoV-2. En Global Omnium sí la tienen y el Ayuntamiento de València sigue teniendo muy en cuenta esta información desde la Concejalía del Ciclo Integral del Agua que dirige Elisa Valía- Según estos datos, la última ola de este verano, la séptima, tuvo una incidencia "igual o más alta que la de enero de 2021", explica el responsable del departamento de Epidemiología de GOlab, Raimundo Seguí. El impacto en los hospitales con esta ola, sin embargo, no ha tenido nada que ver con el que hubo a principios de enero de 2021 todavía sin las vacunas.

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