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Laboral

La Seguridad Social demanda a Glovo por las cuotas impagadas de 600 riders

El juicio se ha retomado hoy tras paralizarse por la pandemia y la Tesorería General reclama más de un millón de euros | "Las cosas no han cambiado nada desde la ley rider, seguimos cobrando una miseria", denuncia un repartidor

Un rider de Glovo entrega un pedido en la estación del norte de València. F. Calabuig

"¿Quieres ver el único pedido que me entró ayer?" Pepe saca su teléfono, abre la app de Glovo y enseña la pantalla donde se ve en grande 1,82 euros. Él es uno de los primeros riders que tuvo la plataforma en València, y lleva desde finales de 2016. Como él, 610 repartidores han denunciado a la compañía por las cuotas de la seguridad social impagadas durante estos años, reclamando haber sido falsos autónomos. El juicio ha comenzado hoy en València, tras ser aplazado en 2020 por la pandemia.

Las cosas han cambiado desde que nació Glovo. "Pero a peor. Cuando empezamos se ganaba muy bien, eso hay que decirlo, mínimo te pagaban cinco euros por pedido o más. Y aunque no te entrara ninguno en todo el día también te pagaban unos cinco euros. Ahora ya nada, las tarifas están por los suelos", lamenta Pepe. Durante el confinamiento domiciliario provocado por la pandemia, en 2020, Glovo recortó las tarifas a prácticamente la mitad a sus repartidores. Y a partir de ahí los precios se han quedado hundidos. "Cobramos dos euros y pico por pedido", denuncian los riders.

La demanda es un procedimiento de oficio de la Tesorería General de la Seguridad Social, y reclama todas las cuotas impagadas por la empresa entre octubre de 2015 a septiembre del año 2018. Se reclama cerca de un millón de euros a la compañía de liquidación de cuotas a la seguridad social.

El juicio lleva pendiente de celebrarse desde 2019 y aunque la denuncia incluye a más de medio millar de repartidores los riders explican que la compañía "tiene muchísimos más que esos en la ciudad". Los riders se han concentrado la mañana de este miércoles convocados por el sindicato Intersindical Valenciana.

La demanda explica que el 19 de diciembre de 2018 la Inspección de Trabajo en València "levantó acta de liquidación de cuotas al Régimen General de la Seguridad Social a dicha empresa". Entonces la inspección entendía que "la relación de servicios que unía a la citada empresa con los trabajadores es de naturaleza laboral y por lo tanto la empresa tenía obligación de haber cursado el alta y cotizar por los mismos en el Régimen General de la Seguridad Social".

Marco Antonio Llerena, de Intersindical Valenciana, explica que "esperamos que esta sentencia vaya en la línea de todas las que se han ganado contra otras empresas como Deliveroo, en otros tribunales autonómicos o en el Tribunal Supremo reconociendo la relación laboral de los repartidores". Las consecuencias a las que se expone la empresa es al pago de algo más de un millón de euros por las cuotas impagadas a la Tesorería de la Seguridad Social, aunque como explica el abogado de la causa también podría haber un recargo del 30 % por el retraso en el pago de las cotizaciones además de otras sanciones. Aunque como matiza Llerena "lo importante es que se abone todo lo que no se ha pagado estos años a los trabajadores".

"Estamos igual tras la ley rider"

La ley rider aprobada hace poco más de un año dejaba escrita la presunción de laboralidad de los repartidores para plataformas digitales. Es decir, presuponía que debían ser trabajadores asalariados y no autónomos, y obligaba a las empresas a contratarles y darles de alta.

Desde el primer momento Glovo anunció su rechazo frontal a la legislación, y lo hizo públicamente. Varios riders que trabajan como autónomos para la app explican a este diario que "las cosas no han cambiado en absoluto en Glovo. Seguimos trabajando exactamente igual que siempre, como autónomos cobrando poquísimo por cada pedido".

Varios riders junto al representante de Intersindical Marco Antonio Llerena (centro) en la ciudad de la justicia de València. Miguel Angel Montesinos

Otras empresas como Uber, Deliveroo o Just Eat sí que afirmaron que cumplirían la legislación, aunque la realidad no es tan sencilla. No pusieron en nómina a sus repartidores, sino que emplearon subcontratas. A día de hoy, la enorme mayoría de repartidores de estas empresas realmente están empleados en subcontratas aunque solo trabajen para una sola empresa. Algo que, según especialistas en derecho de trabajo, podría constituir una cesión ilegal de trabajadores.

Tras cumplirse un año de la ley rider, Uber envió una carta al Gobierno denunciando la negativa de Glovo a contratar a sus repartidores y la poca efectividad del Ejecutivo para pararle los pies. Glovo, al no tener trabajadores en plantilla, ha ido ganando cuota de mercado por tener mejores precios, y por este motivo Uber amenazó con volver al modelo de falsos autónomos si no se tomaban medidas contra la compañía catalana. Finalmente, cumplió su amenaza y recientemente envió un mail a todos sus riders explicando que podrían volver a escoger el modelo de autónomo.

A las órdenes del algoritmo

La demanda expone todos los puntos por los que la Seguridad Social considera que la relación entre 'glovers' y la empresa es laboral y no mercantil (autónomos). Entre ellos, especifica que "la plataforma /app de Glovo se convierte en la herramienta fundamental e imprescidible para el desarrollo de la actividad de reparto y de mensajería, instaurando todas las pautas y pasos obligados a seguir en su ejecución".

El demandante incide mucho en el "sistema de excelencia" de la aplicación que, a su juicio, desmonta el mito de que los repartidores tienen libertad de elección de los horarios en los que desean prestar sus servicios, según se estipula en los contratos que firman. Este sistema no es más que un algoritmo de valoración instaurado "unilateralmente por la empresa". Como explica el texto de la demanda "el algoritmo establece toda la serie de pautas y pasos a seguir por los 'glovers', y a los que han de ajustarse" en el desarrollo de su trabajo.

Este "sistema de excelencia" contempla muchos parámetros como la "productividad del sistema". Y en la aplicación "se premia y castiga al repartidor dándole o retrayéndole puntos en su valoración". Desde ese momento -explica la demanda- "la libertado del glover en la elección de sus horarios se ve mediatizada en cuanto conocedor de que, si no se amolda a las reglas deseadas por la empresa, ello va a repercutirle negativamente en las franjas horarias a elegir, en el número de pedidos que le pueden entrar, y en definitiva, en sus ingresos".

La aplicación lleva "un seguimiento y un control total de la actividad de reparto" y tiene geolocalizado al repartidor en todo momento. El rider "debe loguearse en la aplicación dentro de los horarios seleccionados, debe confirmar en la aplicación su llegada al establecimiento, debe confirmar la recogida del producto y fotografiar el ticket, debe confirmar la llegada al lugar de entrega y finalmente cerrar la app si no quiere recibir más pedidos". Incluso si tiene algún problema -continúa la demanda- "debe comunicarse a través del chat de soporte con la empresa Glovo".

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