El papa Francisco aceptó ayer la renuncia del obispo valenciano de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, natural de Cocentaina, y que entre 1996 y 2005 fue obispo de Segorbe-Castelló. El religioso ha protagonizado diversas polémicas como la puesta en marcha de terapias homófobas para «curar» la homosexualidad. De hecho, propuso una guía para curarla y la vinculó a la pederastia. También tuvo palabras críticas contra la Ley de Eutanasia, aprobada en 2021, y acusó a los partidos que la aprobaron de convertir España «en un campo de exterminio».

Las declaraciones homófobas del exobispo llevaron al observatorio español que defiende los derechos del colectivo de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales a presentar una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Delitos de Odio, al considerar que había incitado «al odio y a la discriminación contra este colectivo LGBT».

El religioso pidió también a las adolescentes que «se vistan a la moda, pero no provocativas, para no ir al infierno» en unas consejos que ofreció a través de la página web del Arzobispado.

En su etapa como obispo de Segorbe-Castelló,Levante-EMVdestapó como el sacerdote destinaba dinero de la diócesis a inversiones bursátiles en empresas de armamento y también de preservativos y anticonceptivos.

Reig Pla fue noticia en anteriores ocasiones por organizar brigadas callejeras en favor de la virginidad. En su lucha contra la homosexualidad, calificó a los gays, como «adultos vulnerables» a la hora de cometer un abuso a menores del mismo sexo.

En una misa emitida por la 2 de Televisión Española, en 2008, arremetió contra los métodos anticonceptivos y el aborto. Lo hizo durante una homilía que ofreció en la Parroquia Santiago Apóstol de Torrejón de Ardoz. «La malicia de la anticoncepción ha llevado detrás de ella todo el deterioro moral que hemos podido verificar en torno a la sexualidad humana, al matrimonio y la familia», señaló el obispo. Durante la misa, Reig Plà también recordó las palabras del papa Pablo VI, soberano de la Iglesia Católica entre 1963 y 1978, cuando sostuvo que «los métodos de la regulación artificial de la natalidad» abren un «camino fácil y amplio a la infidelidad conyugal y a la degradación de la moralidad».

En 2014, en un artículo titulado «Llamar a las cosas por su nombre», el obispo criticó el aborto y lo comparó con los «trenes de Auschwitz» y con el «Holocausto».

Reig Plá indicó que «podría temerse también que el hombre, habituándose al uso de las prácticas anticonceptivas, acabase por perder el respeto a la mujer y llegara a considerarla como simple instrumento de goce».

En declaraciones en su web, el mismo año dijo a los fieles de su diócesis que el divorcio es «contagioso» y constituye «una plaga social».