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Una nueva ley restringirá el uso de luz nocturna y protegerá el medio natural

La futura normativa de Protección Lumínica regulará horarios y prohibiciones en playas y espacios publicitarios durante la noche además de fomentar el ahorro y la eficiencia energética

Una avenida de la ciudad de València iluminada. Bustamante

El Botànic limitará los usos y horarios de la luz nocturna para proteger el medioambiente, pero también la salud y además tratar de reducir la factura energética. En la Comunitat Valenciana quedarán prohibidos con carácter general los artefactos y dispositivos aéreos de publicidad que se encienden al morir el día, así como la iluminación de grandes extensiones de playa o de costa, a no ser que se requiera por razones de seguridad. Restricción que se ampliará también a los focos sobre acantilados y cortados rocosos de interés natural, excepto en caso justificado de emergencia . 

La situación es replicable a las fuentes de luz mediante proyectores convencionales, láseres o dispositivos que emitan por encima del plano horizontal, como la de los aerogeneradores. Las limitaciones figuran en la propuesta de Ley de Protección Lumínica del Medio Nocturno, cuyo anteproyecto fue aprobado este viernes en el pleno del Consell y busca reducir el daño que proyectasobre flora y fauna el exceso de luz artificial. Además, según incidía la consellera Mireia Mollà, se persigue el fomento del ahorro y la eficiencia en todo el territorio. 

Durante la noche el alumbrado se encenderá solo para garantizar la protección e iluminar calles, caminos, viales, lugares de paso frecuente y zonas de equipamiento o aparcamiento. En los usos comerciales, industriales, agrícolas, deportivos o recreativos, mientas, se mantendrá el tiempo que dure la actividad. Los consistorios podrán introducir sus propias excepciones por causas justificadas, como pueda ser el interés turístico.

Esta medida es aplicable también a los sistemas de iluminación interiores, tanto los de titularidad pública como privada, si afectan al exterior. La normativa especifica en su artículo tercero que las prohibiciones van dirigidas a aquellas construcciones cuyo flujo de luz exceda «de manera notoria y ostensible» el ámbito espacial necesario para garantizar la utililidad de las instalaciones, especialmente cuando incida en zonas naturales, en las vías públicas o genere intrusión en los edificios vecinos.

El texto establece un régimen sancionador en el que se da entrada a la competencia municipal para imponer multas. Los ayuntamientos podrán elevar o disminuir el nivel de protección previsto a nivel autonómico a través de sus propias ordenanzas locales.

 Son infracciones graves instalar aparatos que no cumplan las prescripciones técnicas de la ley o introducir modificaciones que alteren la densidad. Muy grave se considera vulnerar en más de dos horas el horario por períodos de tiempo superiores a tres días consecutivos. Las multas van de los 200 euros hasta 40.000 euros. 

Mollà incidía en que trata de una contaminación «silenciosa y silenciada» de la que es menos frecuente hablar, pero que tiene «un impacto directo sobre la biodiversidad». En el contexto de la actual crisis por la invasión de Ucrania por parte de Rusia, además, reducir el impacto lumínico es una vía ágil y drástica para afrontar la eficiencia energética. Algunas de las medidas permitirán un ahorro que cifran de entre el 50 y el 80 % según Mollà. «La conselleria limitará la zona 1, que será la de máxima protección para el medio natural y otras tres que los ayuntamientos podrán acotar según los usos», incidía.

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