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Alarma social

Las drogas vuelven a sus peores cifras

Proyecto Hombre Valencia alerta del incremento de usuarios tras la pandemia y con la llegada de la nueva crisis

Varios usuarios escuchan al terapeuta en una charla de Proyecto Hombre. | MATÍAS SEGARRA

Son malos tiempos para ganar terreno a las adicciones en general. La pandemia y la nueva crisis global han afeado el panorama de la drogadicción en la Comunitat Valenciana. La Fundación Miguel Roca-Proyecto Hombre Valencia -con centros en el cap i casal, Gandia y Ontinyent‑ -organización de referencia en la atención a drogodependientes desde la década de los 80, está saturado. No hay plazas libres estos días. La demanda se ha disparado hasta el punto de que las listas de espera vuelven a los números de los peores años de crisis anteriores, campos de cultivo para las adicciones. «De junio de 2019 a junio de 2022 hubo un aumento del 9 % de personas que vienen a tratamiento. Hay gente en espera. Esto va en consonancia con los informes del Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT), que dicen que las drogas están volviendo a resurgir» explica Vicent Andrés, director del centro Proyecto Hombre Valencia.

Una imagen de una terapia de grupo en el centro de València. | PROYECTO HOMBRE VALENCIA

¿Por qué hay más personas adictas hoy que en 2019? ¿Qué motiva un repentino incremento del consumo de drogas y otras adicciones? «En situaciones de vulnerabilidad, hay más problemas de salud mental y más adicciones. Además, las prioridades son otras y se pierde la percepción del riesgo», añade Andrés, que agrega otro factor irrefutable: «Las drogas han salido de la agenda política. Hace falta que se involucre más la administración, más campañas de sensibilización, porque el impacto de las drogas sigue siendo el mismo que el antes (de la covid-19)», explica. «Cualquier conflicto afecta emocionalmente a las personas, las hace más vulnerables, y eso es una puerta de entrada para las adicciones», apostilla Mari Amor Fernández, coordinadora del área de prevención de PH Valencia.

La cocaína continúa como la reina de las drogas más consumidas entre los adultos (a partir de los 24 años). Es la sustancia más demandada en concordancia con el alcohol. «Muchas personas vienen a Proyecto Hombre por la coca, pero el alcohol es la droga (legal) más consumida y es un problema generalizado en las adicciones», afirma Vicent Andrés. El análisis de los responsables de Proyecto Hombre Valencia sobre la situación actual, aclaran, no puede tomarse como un estudio oficial, pero sí es un termómetro de máxima fiabilidad de la situación

Adiós al cocainómano de los 2000

El patrón del adicto, mientras, sí está cambiando entre los usuarios jóvenes (13 a 23 años) que entran por la puerta de PH, una fundación nacida en los años 80 bajo el amparo de Caritas en plena irrupción de la heroína, la droga que, según estimaciones, mató a unos 2.000 valencianos en las dos últimas décadas del siglo XX. «El cannabis es la droga que más consumen los jóvenes. Antes era la cocaína», explica Mari Amor Fernández.

La ‘farlopa’ circulaba a toda velocidad en los baños de los pubs y discotecas en las décadas de los 90 y 2000 entre los jóvenes. Había trabajo en plena explosión inmobilaria. Había chavales encofradores, albañiles o cristaleros con altos sueldos que conducían BMWs de serie 3 que se comían el día y la noche. «Ese perfil ha cambiado. Los jóvenes de hoy, en general, o no tienen trabajo o cobran sueldos muy bajos. Hay otro perfil», agrega la coordinadora de prevención.

El cannabis que hoy consumen los jóvenes, explican en PH, no es el de principios de siglo. Las plantas están mejoradas y el principio activo (THC) es más potente. «El problema es que no hay percepción de riesgo. El perfil del adicto al hachís es el de un chaval que se fuma tres porros al día, no va al instituto y abandona sus responsabilidades», explica. «El cannabis, en un cerebro inmaduro, puede derivar en una esquizofrenia o en otras enfermedades mentales.», añade la coordinadora.

Con mayor vulnerabilidad emocional, menos recursos sociales, otras prioridades políticas y sanitarias y trabajos más precarios, la industria de la droga aprovecha la coyuntura para ganar mercado y clientela. «Se están fabricando más sustancias en Europa, incluso se exportan a otros continentes. El mercado siempre encuentra sus vericuetos para el tráfico de drogas, corrompe», analiza el director de PH Valencia.

El cannabis sintético, que comenzó a hacer estragos hace unos años, es una de esas sustancias que ha ganado presencia en los laboratorios en los últimos años, igual que el éxtasis. ¿El fentanilo? El opiáceo utilizado para potenciar los efectos de otras drogas que está causando estragos en Estados Unidos no tiene apenas presencia en España.

Abuelos adictos

La heroína, la sustancia que mató a 200.000 españoles en los 80 y los 90, según estimaciones, hoy es una droga más residual. Sin embargo, a la calle Esteban Pernet, donde está la sede de PH en València, aún llegan algunos adictos de larguísima duración. «Siguen apareciendo algunos mayores, pero cada vez menos», afirma Vicent Andrés. Ese fenómeno, el de los adictos mayores que por fin acuden a terapia, también ocurre con la cocaína. «Hoy vienen algunos abuelos acompañados por sus nietos. Gente con consumos largos, de más de 10 años. Vienen cuando esa vida de mentiras, de malabares, se les derrumba. Mientras uno siga tambaleándose, uno no busca ayuda. Gente que mantiene su trabajo, su sueldo, hasta que todo se rompe. A cada uno le explota de una manera. Aquí vienen ‘voluntariamente obligados’», explica el director de PH València.

Cannabis aparte, la adicciones en claro incremento en esa franja de edad de entre 13 y 23 años son las digitales, incluidas las apuestas deportivas. «En la pandemia bajó el consumo de sustancias ilegales, porque los jóvenes estaban controlados en casa, y las drogas como la cocaína son recreativas. Alguna madre nos llegó a decir: ‘Ahora ya no tenemos que controlar la hora de llegada de nuestros hijos, ya lo hace Ximo Puig con el toque de queda’. Eso sí, el consumo alcohol descendió menos. Incluso había botellones virtuales. Y, sobre todo, hubo un incremento significativo del abuso de las tecnologías y también de los hipnosedantes», afirma Mari Amor Fernández.

En las adicciones digitales se coló, hace unos años, la de las apuestas deportivas, otra ‘droga’ que arruina personas y familias. «En cuanto escarbamos en la historia de muchos usuarios jóvenes de PH, aparecen también las ludopatías», explica Andrés. ‘Escarbar’, en la jerga de PH, es llegar al fondo de la persona para curarla. «El espíritu de PH es el de siempre: la adicción no se va con pastillas. Necesita de otros abordajes, de esa psicología humanista de la vieja escuela de PH. Intentamos ver a la persona en ese todo. Como decía un médico: ‘en adicciones, menos tomar y más hacer’», explica Vicent Andrés.

Carlos (nombre ficticio) es un exusuario que terminó su ‘programa’ terapeútico en marzo pasado. «No hay palabras para hablar de Proyecto Hombre. El problema es que no hay protección contra las drogas en la calle. No hay campañas de ningún tipo, no hay información». Un vacío que PH intenta llenar con su labor de prevención desde hace 6 años. «Damos sesiones informativas en colegios y al profesorado, además de una prevención selectiva a jóvenes en situación de vulnerabilidad y en las empresas», explica Mari Amor Fernández.

Fuera de las agendas políticas

El perfil del joven adicto, asegura con rotundidad Vicent Andrés, «no tiene un dispositivo adecuado en el sistema sanitario». El director de PH pide, en general, una mayor atención por parte de la administración. «Las adicciones eran un problema antes de la pandemia. Antes, las drogas eran una preocupación en los barómetros sociales. Hoy no hay una preocupación social. El resultado es que los políticos no se preocupan, sale de las agendas políticas y de los presupuestos. Pero el impacto sobre las personas es el mismo que antes», añade Andrés. «En esta legislatura (autonómica) nos estamos sintiendo escuchados, pero el sistema de atención a las adicciones de la Comunitat Valenciana puede mejorarse. No se ha actualizado el plan estratégico y estamos muy preocupados», añade.

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