Falta de accesibilidad a los servicios sanitarios, ausencia de la lengua de signos y subtitulado en las campañas informativas y de prevención de la salud y desconocimiento de los profesionales sanitarios acerca de la comunidad sorda y su diversidad.

Son las principales quejas que se manifiestan en los resultados de la Encuesta sobre Salud Integral y Mujeres Sordas llevada a cabo por la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE), que denuncia una sensación por parte del colectivo de las personas sordas de una dejación generalizada de sus necesidades en atención sanitaria.

Según se desprende de la encuesta, estas barreras comienzan incluso antes de ir al médico, simplemente con la petición de cita, que en ocasiones exige una llamada telefónica, lo que ya les obliga a necesitar de una persona de apoyo para comunicarse con el interlocutor.

Ante ello, recuerdan que ya existen aplicaciones digitales para pedir estas citas, aunque en ocasiones fallan y vuelve a ser necesaria la llamada telefónica o presentarse in situ en el centro médico.

Ya una vez solicitada la cita médica y en el propio centro de salud u hospital, vuelven a surgir en múltiples ocasiones nuevas barreras en las salas de espera.

Todavía son numerosos los centros médicos que no cuentan con pantallas que avisen de forma visual a los pacientes, y aún usan tan solo la megafonía tradicional.

El problema se repite en aquellos centros en los que es el propio doctor el que va reclamando a los pacientes de viva voz.

A todo esto se suma la interacción con los propios profesionales sanitarios, una cuestión que supone una gran inquietud entre las entrevistadas.

El 20 % manifiesta que padecen nervios y angustia cada vez que tienen que comunicarse con su médico o la enfermería al no lograr entenderse bien, y el 15 % llega a reconocer que no acude al médico alegando esas dificultades de comunicación con los profesionales sanitarios.

«Nos preocupa que, al no poder acceder en condiciones de igualdad a la atención sanitaria, se ponga en peligro su salud, su vida o la de un ser querido a su cargo», apunta la presidenta de la Confederación Estatal de Personas Sordas, Concha Díaz

Ante esta situación, más del 50 % de las encuestadas admiten que han de recurrir a la figura de un intérprete para conseguir la mejor atención posible, y una buena parte de ellas han llegado a emplear escritos o la ayuda de amistades para poder entenderse con sus médicos.

Por ello, el colectivo reclama que en todo momento haya intérpretes mediadores disponibles en los centros de salud y hospitales, así como que los profesionales sanitarios tengan una formación adecuada para poder comunicarse en condiciones con las personas sordas.

«No se nos puede excluir del ejercicio de un derecho fundamental como es el derecho a la salud», recalca Díaz.