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Puig exhibe sintonía fiscal con Sánchez y marca distancias con el PP

El jefe del Consell replica los planteamientos de Bonilla: "Eliminar el Impuesto de Patrimonio es un error"

El 'president' de la Generalitat, Ximo Puig, interviene en el IV Foro Autonómico de La Toja. Levante-EMV

El debate tenía en el nombre el reto demográfico como tema principal, sin embargo, la fiscalidad se comió pronto la conversación sobre natalidad, envejecimiento o esperanza de vida. Con cuatro presidentes autonómicos, dos del PP y dos socialistas, tras una semana convulsa era difícil que no ocurriera. Y más cuando uno de ellos era el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno Bonilla, quien ya en su primera intervención justificó la bonificación del 100 % del Impuesto de Patrimonio, una de las primeras decisiones que han trastocado el mapa político impositivo.

"Hay que ofrecer una fiscalidad amable para fijar la población al territorio", indicó Bonilla. No hizo falta que le llegase el turno a Puig en la conversación porque ya antes de que empezara su intervención en el IV Foro La Toja-Vínculo Atlántico ya le habían preguntado por las diferencias entre ambos. "Eliminar el Impuesto de Patrimonio beneficia a muy poca gente y a mi parecer va a afectar de manera negativa", explicó el 'president' de la Generalitat al tiempo que añadió que por mucho respeto que tuviera por el líder andaluz "es evidente que no estamos en absoluto de acuerdo en la política fiscal".

De hecho, sus declaraciones previas a los medios de comunicación sirvieron para zanjar cualquier tensión que hubiera con el Gobierno central (aunque en Presidencia la niegan) y marcar distancias con las propuestas del PP. "Hay que desdramatizar la situación", reclamó, en primer lugar, el jefe del Consell que diluyó este choque después de que algunos representantes del Ejecutivo estatal lanzaran mensajes velados después de que Puig anunciara una bajada del IRPF autonómico. "Hay un altísimo nivel de coincidencia en materia fiscal con el Gobierno, vamos en la misma dirección", destacó.

Por otra parte, insistió en diferenciarse de lo que habían hecho las autonomías en manos de los 'populares', entre ellas, la que preside Bonilla, con quien compartía escenario. "La vía valenciana no tiene nada que ver con la del PP", expresó Puig quien incidió en que si se bajan los impuestos "acaba afectando al Estado del Bienestar" y que en el caso del Consell lo que se ha hecho es "mejorar la progresividad fiscal, dar mayor cohesión a la sociedad con un cambio fiscal que afecte solo a las rentas medias y más bajas, no a todas". He ahí el espacio con el PP ya que sus bajadas impositivas han sido generalizadas.

Ya en el marco de la conferencia, entre avisos de los descensos de la natalidad o cómo reactivar los espacios despoblados, la fiscalidad tampoco desapareció. Fue ahí donde Bonilla defendió su reforma del Impuesto de Patrimonio y Puig replicó que la Generalitat ofrece deducciones fiscales de hasta 300 euros por vivir en pueblos en riesgo de despoblación y que, sin embargo, esta "no es la llave que abre todos los problemas" ni que existen "soluciones mágicas". "Si hubiera una varita mágica ya la habríamos aplicado", bromeó por su parte el presidente gallego, Alfonso Rueda.

Donde sí se mostraron unidos Bonilla y Puig fue en la reforma de la financiación. "Aquí no todos nos pondremos de acuerdo", dijo el presidente de la Junta de Andalucía ante el presidente gallego y la navarra María Chivite (con intereses financieros diferentes), "pero Ximo [Puig] y yo sí, y la financiación autonómica está totalmente anticuada y hay que darle una repensada importante", aseguró el presidente de la Junta de Andalucía. "Es un problema que no puede eternizarse, es una realidad que al presidente de Andalucía y a mí nos aprieta más", complementó Puig quien remarcó que hacen falta "más recursos" para la tarta del reparto autonómico.

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