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Casi la mitad de los acuíferos del Júcar están en mal estado

Greenpeace advierte de que la situación del abastecimiento del agua en la Comunitat Valenciana "es aterrador" para los próximos años por la sobreexplotación de las aguas subterráneas

Obras de la CHJ en Benifairó de la Valldigna. Levante-emv

Casi la mitad de las acuíferos del Júcar están en mal estado. El concreto, el 47 % de las masas de agua subterránea del río que riega y abastece a gran parte de la Comunitat Valenciana está en una situación especialmente preocupante, lo que dibuja un panorama "aterrador si no se toman medidas urgentes", según Julio Barea, responsable de Agua en Greenpeace España.

Los motivos son evidentes: la apuesta por el regadío intensivo y la falta de control y cumplimiento de las normas. Los principales causantes son la sobreexplotación de acuíferos para obtener agua para riego, la contaminación de las aguas subterráneas por la filtración de abonos nitrogenados y otros compuestos químicos como fitosanitarios especialmente plaguicidas.

"Como son aguas que no se ven, parece que no pasa nada. Los acuíferos son nuestros embalses naturales subterráneos y los estamos secando a toda velocidad. Sin agua no es que no haya actividad económica, es que no puedes vivir. Se nos acaba el tiempo", explica Julio Barea a Levante-EMV desde Greenpeace España.

"Los acuíferos son nuestros embalses naturales subterráneos y los estamos secando a toda velocidad"

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Los datos están sacados de un informe de SOS Acuíferos, presentados este martes por Greenpeace y están sacados de la información oficial que la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) ha transmitido a la Unión Europea a través del Gobierno.

Radiografía de 804 acuíferos

El informe es una radiografía de las 804 masas de agua subterránea que tiene España, y que da buena cuenta del problema creciente de nuestras reservas de agua. La investigación deja un balance alarmante: el 44 % de las masas de agua subterránea en España se encuentra en mal estado. Una peculiaridad de la cuenca del Júcar, además, es que los acuíferos aportan la mitad del agua de abastecimiento humano, lo que los hace aún más sensibles y urge protegerlos. 

Según el informe, el 27 % de las masas de agua subterránea en España se declara en mal estado cuantitativo, es decir, se extrae más agua de la que es capaz de reponer el ciclo natural; el 30 % se encuentran en mal estado químico, o sea que se ha alcanzado un nivel de contaminación (sobre todo por nitratos pero también plaguicidas, metales…) por encima de los niveles máximos para la salud humana; y el 14 % se declara en mal estado cuantitativo y químico. Si una masa suspende en alguno de estos dos parámetros, o los dos, se considera que está en mal estado global.

Entre las principales cuencas analizadas pormenorizadamente, el mal estado general de sus acuíferos es variable pero, en todas, preocupante: Ebro (37 %), Guadiana (85 %), Guadalquivir (52 %), Segura (69 %), Júcar (47 %) y Duero (29,6 %).

A partir del año 2043 se esperan que las sequías sean mucho más recurrentes, así que ¿qué vamos a hacer?

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“Es evidente que España ha descuidado y sigue descuidando sus aguas subterráneas”, declaró Julio Barea, responsable de la campaña de agua de Greenpeace.  "Nos estamos cargando nuestras reservas estratégicas de agua. A partir del año 2043 se esperan que las sequías sean mucho más recurrentes, de periodicidad anual, así que cuando en la Comunitat Valenciana tengan que echar mano de las reservas subterráneas del Júcar y esté sobreexplotado, ¿qué vamos a hacer? Por eso hay que mimar extremadamente estas aguas", afirma Barea a Levante-EMV.

El descuido de las masas de aguas subterráneas es tal que el 22 % de ellas no dispone de un sensor que mida la evolución del nivel del agua (sensor piezométrico) que permita, por tanto, conocer con detalle su estado cuantitativo en base al nivel freático.

Según ha manifestado en la presentación la directora ejecutiva de Greenpeace, Eva Saldaña, “o las Confederaciones Hidrográficas y los gobiernos, del color que sean, empiezan a tomarse este problema en serio o, de seguir con las mismas políticas de despilfarro, agresión y contaminación del agua, este país puede encontrarse en los próximos años con serios apuros para abordar el abastecimiento. Las previsiones de cambio climático para la península auguran un descenso significativo de las precipitaciones y de disponibilidad de agua en superficie y será entonces cuando haya que aprovechar, aún más, las aguas subterráneas”.

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