Hace unos días el Senado aprobó lo que se puede considerar un gran hito en la legislación de nuestro país, y también de las propuestas ciudadanas que consiguen alcanzar ese trámite: el Mar Menor dispone, desde ahora, en el primer espacio natural del continente europeo que gozará de personalidad jurídica, como si de una empresa o una persona se tratase. Este hecho, que pone a la vanguardia a nuestro país en la protección de espacios naturales, abre la puerta a otros países vecinos que tienen sobre el papel esta idea para otros entornos, como el río Loira en Francia. Ahora queda lo más importante: que sirva para recuperar, preservar y proteger a esta fascinante laguna que lleva años ahogándose por distintos motivos medioambientales y demandando que la cuidemos como debemos. Por tanto una vez más se demuestra que la ciudadanía es capaz de alcanzar grandes iniciativas para cuidar los entornos que tan mágicas hacen a las regiones que habitamos y que es posible alcanzar un equilibrio entre la tan necesaria industria que nos alimenta y los parajes que rodean a la misma.