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"Sé que me van a criticar, ¿qué importa?, soy libre el tiempo que me dejen"

El cardenal Cañizares ha defendido de forma férrea sus ideas, pese a suscitar no pocas polémicas y críticas

Cañizares, en una imagen de archivo.

Cañizares, en una imagen de archivo.

Minerva Mínguez

Minerva Mínguez

Valencia

"Vengo a Valencia, vengo a mi casa, a la casa de todos, pero especialmente de los pobres, los enfermos y los necesitados". Con esa frase iniciaba su etapa al frente del arzobispado Antonio Cañizares Llovera. Era el 3 de octubre de 2014 cuando el cardenal hacía su entrada a la primera localidad de la diócesis, Villagordo del Cabriel. Autoridades locales y feligreses le aguardaban como venía siendo habitual. Prometía en aquellos momentos “darse enteramente como pastor” a sus fieles, aunque ya le precedían declaraciones no exentas de polémica sobre el divorcio exprés, el feminismo o la homosexualidad. Después vendrían sus contínuas apelaciones a la "unidad de España” y más tarde las críticas abiertas a las políticas progresistas del gobierno PSOE-Unidas Podemos.

Sus recurrentes discursos contra la diversidad sexual o la igualdad de género han marcado el tramo final de su mandato. En su penúltima carta semanal, en el “Paraula” que edita el Arzobispado, arremetía sin ambages contra la ministra Irene Montero en un escrito cuyo título no dejaba lugar a la duda: “Amor, sexo y fecundidad”. Además de criticar a los dirigentes políticos actuales y el “nuevo Orden Mundial”, monseñor aseguraba no ser ningún “mojigato” y llegaba a señalar en referencia a los actuales gobernantes de izquierdas: “Que se vayan”.

Contra el pacto PSOE-Podemos

En más de una ocasión han tenido que salir los responsables de comunicación del Arzobispado a explicar algunas de las disertaciones lanzadas por el cardenal Cañizares en sus homilías. En 2019, cuando se fraguaba el preacuerdo de gobierno entre el PSOE y Podemos, alerta sobre la “grave emergencia” para el país. “Se atisba un cambio cultural y la imposición de un pensamiento único que quebrará más la sociedad”. En su carta semanal, llegaba a apuntar que el país necesitaba “una sanación urgente”. El purpurado criticaba abiertamente a la clase política de izquierdas “por imponer una visión antropológica radical”. Consciente de la polémica que suscitaban casi siempre sus palabras, espetaba: “Sé que me van a criticar, ¿qué importa?, soy libre el tiempo que me dejen”. E iba más allá al señalar: “Nuestra sociedad está delicada, no podemos ocultarlo y hay que decirlo aunque resulte políticamente incorrecto decirlo o se me tilde de pesimista, de profeta de calamidades, o de conservador”.

Vigilias por la “unidad de España” y contra el independentismo en Cataluña

Tampoco tuvo reparos en pronunciarse sobre el enfrentamiento entre el Gobierno central y la Generalitat de Catalunya durante el mandato de Mariano Rajoy. A pocas horas de las elecciones catalanas de 2015, convocaba una vigilia para rezar “por la unidad de España” a la que acudieron centenares de fieles. "No es un acto político, es un acto de fe en Dios", aseguraba tras la celebración eclesiástica.

No es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios de Irlanda con los millones de vidas destruidas por el aborto”

Frente a los casos de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica, con una sociedad internacional sacudida por los testimonios que iban revelando años de dolor y humillaciones de menores, el cardenal Cañizares soltó: “No es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios de Irlanda con los millones de vidas destruidas por el aborto”. Las palabras, pronunciadas en 2009 cuando aún no era arzobispo de Valencia levantaron una enorme indignación social. Y fue más lejos al culpar al personal sanitario. “Son miles de vidas destruidas a través del ejercicio de la medicina cuando la medicina está hecha para curar para no matar”.

Invasión de inmigrantes y de refugiados que no son trigo limpio”

En 2015, en plena crisis en Europa por la llegada masiva de refugiados y en un desayuno informativo del Fórum Europa, ante el público concregado, pedía lucidez y deslizaba que había que indagar sobre “quién está detrás de todo esto”. “¿Vienen simplemente porque son perseguidos?, manifestaba mientras respondía: “muy pocos lo son”. E iba más lejos al interrogarse sobre si “la invasión de emigrantes y refugiados es todo trigo limpio”.

Promover y defender el matrimonio único e indivisible entre un hombre y una mujer” frente al “imperio gay”

Entre sus fijaciones más recurrentes, la de la homosexualidad. En una de sus homilías en 2014 exhortaba a las familias a “promover y defender el matrimonio único e indivisible entre un hombre y una mujer”. Punto en el que calificaba las políticas de igualdad y diversidad como “irresponsables y suicidas, producto de las ideologías y cultura dominantes”, que no ayudan a la familia “sino que la distorsionan”. En uno de esos llamamientos para defender la familia cristiana culpó de los males de la sociedad “a los dirigentes políticos, el imperio gay y ciertas ideologías feministas”. subrayando que las “leyes que comentan la ideología de género” (en referencia a las legislaciones que abogan por la igualdad efectiva hombre-mujer) son “las más insidiosas que ha habido en toda la historia de la Humanidad”.

Cañizares, con el papa Francisco en una visita a Roma.

Cañizares, con el papa Francisco en una visita a Roma. / AVAN

Críticas de Mónica Oltra y reunión con el papa Francisco

Corría mayo de 2016 con el Botànic ya en la Generalitat y la vicepresidenta y portavoz, Mónica Oltra, condenaba unas reflexiones que a su parecer “favorecen los delitos de odio”. Estaría bien que tuviera en cuenta que Andalucía, Cataluña, Comunidad Valenciana y País Vasco, somos las comunidades donde más delitos de odio se producen y sus declaraciones no ayudan", le espetaba, "Es más, favorecen un sentimiento de odio y por tanto los delitos de odio". Aunque el cardenal fue llamado por el papa a Roma y muchos interpretaron que era una llamada de atención por la reiteración de sus discursos, alejados de la línea de Francisco, la visita estaba concertada previamente a esas polémicas declaraciones.

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