Una vez más, el periódico The Times ha publicado un reportaje en el que recoge los veinte pueblos más bonitos de España. Recorriendo toda la geografía española, aparecen las siguientes poblaciones: Agulo (La Gomera), Teguise (Lanzarote), Alcalá del Júcar (Albacete), Alcúdia (Mallorca), Genalguacil (Málaga), Pampaneira (Granada), Lucainena de las Torres (Almería), Castellar de la Frontera (Cádiz), Almonaster la Real (Huelva), Setenil de las Bodegas (Cádiz), Tazones (Asturias), Bulnes (Asturias), Cudillero (Asturias), Valverde de la Vera (Cáceres), Mirabel (Teruel), Urueña (Valladolid), Baguerne (Lleida) y Potes (Cantabria).

En la lista también se han colado dos pueblos valencianos: El Castell de Guadalest y Morella.

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Estos son los pueblos más bonitos de la Comunitat Valenciana que puedes visitar este verano A.S.

El Castell de Guadalest

No es de extrañar que hayan incluido a la localidad alicantina de El Castell de Guadalest en la lista. Es Conjunto Histórico Artístico, Bien de Interés Cultural y, desde 2016, uno de los pueblos más bonitos del mundo. La localidad se encuentra en el interior de la provincia de Alicante, rodeada por las montañas más altas de la Costa Blanca: la sierra de Aitana, Serrella Xortà.

El embalse de Guadalest, con su color esmeralda característico, añade más belleza a esta entrañable localidad. El pantano tiene una capacidad de 13 hectómetros cúbicos y una altura de presa de 75 metros. Hoy en día, abastece de agua a las vecinas poblaciones y es visita obligada si se accede a este lugar, referente del turismo de interior de la Comunitat Valenciana.

Morella (Castellón)

El municipio castellonense de Morella tampoco podía quedarse fuera de la lista. Está abrazada por 1.500 metros de muralla y 16 torres, con su imponente castillo a lo alto de un peñasco que traza una línea entre la montaña y el cielo. Por la noche cambia de vestido gracias a la mágica iluminación ornamental. Ha pervivido a guerras y crisis. Eje geográfico casi inexpugnable de territorios y de la antigua Corona de Aragón. Además, las últimas tres décadas han apostado fuertemente por su protección y restauración. Uno de los proyectos es rehabilitar el impresionante acueducto del siglo XIV, en las afueras, un referente de la ingeniería hidráulica de la época.