La fulminante destitución de Pedro Fresco como director general de Transición Ecológica no son más que las réplicas de un terremoto que empezó hace 38 días. Aunque hay quienes sitúan los primeros tmeblores meses atrás, cuando Mónica Oltra anunció la dimisión de todos los cargos. Ese día, su partido, Iniciativa, comenzó a sentir las sacudidas que han tenido en la Conselleria de Agricultura su particular zona cero. 

El 25 de octubre, la vicepresidenta de la Generalitat y máxima responsable de Compromís, Aitana Mas, le comunicó al 'president' del Consell la decisión de destituir a Mireia Mollà como consellera. Mas fue la designada para asumir el papel que hasta entonces ocupaba Oltra con Mollà, también de Iniciativa, como principal perjudicada. 

La destitución de Mollà se achacó a esa disputa por el liderazgo del espacio tras la salida Oltra. Fuentes cercanas a Mas indicaron entonces que la entonces consellera iba por libre y no asumió nunca las directrices de la nueva vicepresidenta. Fuentes del entorno de Mollà señalaron que la destitución solo respondió a cuotas de poder y purgas internas más que a diferencias en el discurso político. 

Aunque el asunto de las renovables ha coleado siempre de fondo. De hecho, una de las últimas declaraciones de Mollà como consellera fueron para pedir más celeridad en la instalación de renovables apuntando a su propio partido. La herida es de tamaño considerable. A la salida de Mollà se sumó inmediatamente después la de la secretaria autonómica Paula Tuzón y el subsecretario de la conselleria, Alfons Puncel, que dimitieron cargando contra la decisión de Mas. 

En este sentido, uno de los más claros fue Puncel, quien apuntó a asuntos de partido como motivo de la destitución y dejó caer que detrás de la decisión podía estar la sombra de Mónica Oltra. «Sospecho (he de confirmarlo) que va más allá de la propia Aitana, siguiendo la máxima de después de mí el caos y si yo no voy a estar en política pues me llevo por delante a todo lo que quiero», dijo el exsubsecretario en su Facebook para anunciar la dimisión. 

Las réplicas continuaron con el cambio de la dirección en la empresa pública de Vaersa. Isaura Navarro, ya como nueva consellera en sustitución de Mollà, decidió prescindir de Ferran García-Ferrer, hasta entonces director general de esta compañía, para situar en su lugar a Juan Manuel Ramón, concejal de Compromís en el Ayuntamiento de Paterna. La quinta baja en el departamento ha sido la de Fresco. 

Más allá de los nombres técnicos (como el del propio Fresco) en todas las salidas y nombramientos confluye una coincidencia: todos son de Iniciativa, la rama «ecosocialista», como recuerdan algunos de sus militantes, dentro de Compromís. Y en todos ellos, la sustitución ha sido de personas cercanas a Mollà por otros más próximos a Mas y a Oltra. Tanto Puncel como Fresco han sido sustituidos por cargos de la conselleria que hasta junio dirigía Oltra y que ella misma eligió para su equipo. También Isaura Navarro ha sido una compañera habitual de batallas junto a Oltra, primero en IU y luego en el inicio de Compromís.

En la formación hay voces que cargan contra la evolución del partido y su pérdida de influencia dentro de la coalición. Esta no se puede entender sin la dimisión de Oltra. Su salida ha afectado al poder interno de esta pata dentro de Compromís ya que pese a mantener la Vicepresidencia con Aitana Mas, seguramente perderán la posibilidad de encabezar la candidatura en 2023. Sin embargo, más allá de eso, el principal lamento es la pérdida de influencia en el debate ideológico interno y ponen como ejemplo más patente el cambio en el discurso sobre las renovables donde las tesis de Més, antiguo Bloc, se han impuesto. "Y eso que somos la pata ecosocialista", lamentan.