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La C. Valenciana alcanzará en 2023 los 100.000 millones en préstamos del Estado

La infrafinanciación de la autonomía deja un coste de casi 3.000 millones en una década por los intereses pagados para obtener liquidez. Solo Cataluña ha necesitado más dinero desde que en 2012 se instauraran mecanismos como el FLA

Arcadi España y Vicent Soler, el día del intercambio de carteras. M. A. Montesinos

Cien mil millones de euros. Un uno y once ceros. Esa es la mareante cantidad de dinero que, salvo cambio abrupto de tendencia, la Generalitat habrá tenido que pedir prestado al Estado cuando se cierre el ejercicio 2023 por la infrafinanciación que sufre la Comunitat Valenciana. Una falta de recursos para abordar el mantenimiento de los servicios públicos autonómicos que obliga al Consell a recurrir a los mecanismos adicionales de liquidez con el consiguiente sobrecoste a pagar en concepto de intereses. Desde su puesta en marcha en 2012 y hasta final de 2022, el precio de la infrafinanciación valenciana roza los 3.000 millones de euros.

El Ministerio de Hacienda hizo público a inicios de semana la cantidad asignada a cada autonomía del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) para el primer trimestre del próximo año. La Comunitat Valenciana volverá a ser una de las más necesitadas y recibirá 2.790,76 millones de euros, más de una cuarta parte del total.  

La cifra es casi idéntica a la requerida en el mismo plazo del año previo (2.781,07 millones), cuando se acabaron recibiendo más de 7.800 millones de este fondo de liquidez al que recurren las autonomías con mayores problemas para cumplir con los objetivos de estabilidad.

Puesto que desde su activación en 2012 la Generalitat ya ha necesitado 93.000 millones de euros de los mecanismos extraordinarios, la tendencia apunta a que a final de 2023 se alcanzará la simbólica cifra de 100.000 millones de euros de deuda contraída con el Estado. Es casi el valor de los cuatro últimos presupuestos autonómicos y casi el volumen del PIB de la Comunitat Valenciana en 2021. 

El cliente más fiel del FLA

Los mecanismos de liquidez se diseñaron tras la crisis financiera de 2008 para dar oxígeno a las administraciones autonómicas a la hora de acceder a los mercados de crédito con el fin de financiar sus vencimientos de deuda y sus déficits presupuestarios, ya que sus estrecheces para afrontar los pagos a sus proveedores amenazaban con trasladar esos problemas de liquidez a las empresas, según constata Fedea.

Es decir, el Gobierno central se convirtió en prestamista de última instancia, facilitando liquidez a las comunidades autónomas más asfixiadas financieramente, y la Comunitat Valenciana ha sido su cliente más fiel en todo este tiempo. Es junto a Murcia la única que ha recurrido sistemáticamente al FLA desde su puesta en marcha hace una década y la segunda que más volumen de dinero prestado ha requerido.

Solo le supera Cataluña, que ha reclamado en torno a un 25 % más de recursos que la Generalitat, si bien el PIB catalán supera al valenciano en más de un 50 %, lo que evidencia la mayor necesidad de financiación al margen del sistema del Gobierno de la C. Valenciana.

La radiografía de una década con los mecanismos de liquidez activados también evidencia qué autonomías perciben un volumen ajustado a su población del sistema de financiación. Por ejemplo, en el mismo espacio de tiempo en el que la Generalitat ha reclamado esos 93.000 millones de euros al Estado (23,6 % del total), la Comunidad de Madrid apenas ha requerido 4.700 millones (1,1 %) y no ha recurrido a ningún fondo de este tipo desde hace seis ejercicios.

Además, el estallido de la pandemia ha dado un respiro a las arcas públicas valencianas por la bajada generalizada de tipos de interés, pero la actual coyuntura inflacionista acaba de cuajo con la posibilidad de ahorro mediante la refinanciación de la deuda.

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