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Brecha digital

La brecha digital en los hogares más pobres dificulta las gestiones administrativas

La mitad de los hogares con miembros sin estudios no puede acceder a la red cada día | La mayoría de los trámites en la Seguridad Social se tienen que realizar por internet

Imagen de un matrimonio en una casa donde entran pocos ingresos. JM Lopez

Uno de cada cinco hogares pobres no puede acceder a internet cada día. Tampoco pueden la mitad de las casas cuyos miembros tienen bajos estudios. Y uno de cada dos valencianos empobrecidos tienen pocas o ninguna habilidad digital

Mientras la administración digitaliza los trámites y ayudas sociales, las familias vulnerables, que son precisamente quienes más necesitan de estas prestaciones, siguen teniendo problemas para manejar internet. Esa es una de las nuevas brechas sociales que se abren desde la pandemia. Un ejemplo son los reportajes publicados recientemente en Levante-EMV sobre la negativa de la Seguridad Social a atender en ventanilla. 

Son datos de la última encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre equipamiento de productos TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) en las viviendas. Reflejan con datos que las familias más vulnerables lo tienen también más complicado para digitalizarse, algo que no hace más que poner sobre sus hombros otra carga que les impide salir de esa situación.

En concreto, prácticamente todas las familias con ingresos de más de 1.600 euros acceden a internet una o varias veces al día, pero las que cobran menos de eso empiezan a tener problemas. En los hogares donde entran menos de 900 euros, solo el 79 % accede a internet cada día. Y si cruzamos la variable con la falta de estudios secundarios sale que solo uno de cada dos hogares entran en internet con esa frecuencia.

La brecha digital es muy importante porque es lo que en los estudios se conoce como un «multiplicador» de la exclusión. Por ejemplo, tu nivel de estudios multiplica las posibilidades de acabar en la pobreza, el género, la clase social en la que uno nace, o la etnia son multiplicadores. Ahora se ha añadido uno nuevo, la brecha digital. En resumen, no tener medios o competencias digitales te da muchas más papeletas para seguir siendo pobre. 

Una persona mayor es ayudada por su nieta a gestionar un trámite digital Fernando Bustamante

El informe Foessa publicado por Cáritas es posiblemente la radiografía de la pobreza más completa que se publica en España, y ya advierte en su publicación de 2022, que la brecha digital es "un nuevo elemento generador de exclusión social".

La brecha digital es un factor que multiplica la exclusión para las familias, por eso se le da tanta importancia en los informes de las entidades

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Esta brecha afecta de una u otra manera a uno de cada tres hogares empobrecidos en la C. Valenciana. Y duplica su incidencia -dos de cada tres- en los hogares que están en pobreza severa. Foessa pone el foco especialmente en este tema, porque es un factor multiplicador de la exclusión social. No tener un buen acceso a internet, o no tener los conocimientos necesarios para manejarlo multiplica las papeletas para que una familia siga siendo pobre, o para que lo sea más.

La pandemia es la principal causa por la que se está abriendo esta brecha social, ya que muchos trámites que se digitalizaron en su día se han quedado así a día de hoy, dejando a muchas personas vulnerables atrás, sin los conocimientos para acceder a estos.

Un ejemplo es el del Ingreso Mínimo Vital, un trámite que requiere de aportar mucha documentación y que puede ser muy engorroso para hogares sin recursos; entidades como Cáritas o la Red Europea de Lucha Contra la Pobreza (EAPN, por sus siglas en inglés) llevan tiempo denunciando esta realidad ya que la mayoría de familias necesitan asistencia de una oenegé para tramitar esta ayuda online.

Una familia de bajos ingresos en la ciudad de València. German Caballero

Sobran líneas, faltan conocimientos

Es evidente que la implantación de líneas de internet en los hogares ha crecido exponencialmente en los últimos años. A estas alturas prácticamente hay acceso en todas las casas. El problema ahora está en el tipo de acceso, en qué dispositivo, y en la alfabetización digital de las familias.

No es lo mismo tener internet de alta velocidad con un ordenador de sobremesa que un teléfono móvil en malas condiciones y datos que funcionan lentos. Tener los conocimientos necesarios para manejarse "puede marcar la diferencia en la sociedad actual", explica el informe. Foessa asegura que más de la mitad de la población en exclusión sufre de brecha digital.

La clave, según remarca el informe, no es la falta de medios, ya que la mayoría de hogares ya cuentan con algún dispositivo que tiene acceso internet. Se trata de cómo son esos medios, si hay conexión ilimitada a internet y si en casa hay alguna persona con habilidades informáticas básicas.

Un ejemplo es la estadística del INE del año 2021, que arrojaba uno de cada cuatro hogares pobres no dispone de ordenadores de ningún tipo, mientras que en la población general la tasa es del 15,4 %. La autonomía con la tasa más alta es Galicia con un 38 % de hogares pobres sin ordenador, y Aragón la más baja con un 14 %.

Es muy destacable el apartado de habilidades digitales entre la población, algo clave para escapar de la brecha digital. Según el INE, uno de cada cuatro valencianos tiene pocas o ninguna habilidad digital. Si miramos el dato en los hogares pobres, el porcentaje sube al 45%. Es decir, casi la mitad de los valencianos empobrecidos no cuenta con habilidades digitales.

Aunque el porcentaje de hogares sin acceso a internet es muy bajo, sigue siendo el doble (6 %) en los hogares pobres que en las casas de familias que sí que cuentan con recursos (3 %). La tasa es similar si miramos los hogares que tienen conexión de banda ancha (es decir, un internet de calidad). Los hogares que solo disponen de internet en un teléfono móvil son en gran medida pobres (17 %), y no tanto casas con recursos (11 %).

El estudio del INE incluso explora las "habilidades de información" de la población", es decir, la capacidad de copiar y pegar textos, mover o guardar archivos y encontrar los datos deseados, algo fundamental en la gestión de ayudas sociales. Uno de cada diez hogares empobrecidos se considera "sin habilidades de información" en la C. Valenciana.

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