La lluvia de estos días, que ha sido generosa en el sur y centro peninsular, permite rebajar la alerta de sequía que se registraba en las cuencas hidrográficas de estos territorios. La cuestión es saber si estas lluvias pueden poner fin a la coyuntura de sequía que se vive en nuestro país desde hace más de un año. Y la respuesta no puede ser afirmativa. Ha llovido, pero no en la cantidad necesaria para saldar la sequía que se sigue padeciendo en las cuencas del sur y centro peninsular, así como en Cataluña. Por su parte, las cuencas del Júcar y Segura, que se habían visto beneficiadas por la reserva acumulada en primavera, apenas han recibido precipitaciones por estas lluvias atlánticas. La sequía es, como hemos señalado en ocasiones, un peligro climático silencioso pero constante. Y lo peor es que en jornadas lluviosas como las que se han registrado se genera la sensación de que el problema se ha solucionado. La realidad es diferente. Seguimos en situación de sequía en buena parte del centro, sur y noreste peninsular. No se han registrado temporales de lluvia tan abundantes como para dar por finalizada esta secuencia. En una situación de sequía hay momentos de precipitación, como es normal, pero si estas lluvias no saldan el déficit acumulado en pocos días o semanas, lo único que suponen es un retraso en el agravamiento de la situación que puede llegar en los primeros meses del año 2023. Los modelos climáticos siguen hablando de condiciones de “La Niña” en el ámbito del Pacífico sur para los próximos meses. No son condiciones, a priori, favorables para grandes lluvias. Llueve y eso es fantástico. Pero no está lloviendo lo siguiente. Sigue la sequía.