La cumbre europea de Alicante pasará a la historia como una de las citas clave en la transición energética del continente. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el presidente francés, Emmanuel Macron; y el primer ministro portugués, António Costa, acompañados de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, han dado este viernes en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO por sus siglas inglés) el empujón definitivo al acuerdo para la construcción del que será el primer gran corredor europeo de hidrógeno verde. Un gas llamado a convertirse en la gran fuente de energía de un futuro descarbonizado. 

Durante su comparecencia conjunta en el auditorio de la euroagencia con sede en Alicante, los cuatro mandatarios destacaron la importancia del pacto alcanzado, que, según Von der Leyen -que ejerció de anfitriona al tratarse de un edificio de competencia comunitaria-, contribuirá a construir la «columna vertebral» para el transporte de esta fuente de energía por toda Europa y que va a convertir la Península Ibérica «en uno de los principales hubs energéticos de la UE».

A pesar de ser el último en intervenir, fue Pedro Sánchez quien dio los primeros detalles del denominado H2MED, que tendrá dos patas. Una primera para interconectar Portugal y España, desde Celorico da Beira a Zamora; y otra que enlazará España con Francia, mediante una conducción submarina entre Barcelona y Marsella. 

Presentación el próximo día 15

El presupuesto inicial estimado de la conexión submarina entre Barcelona y Marsella será de unos 2.500 millones de euros, que los países impulsores confían en que la CE cofinancie al 50 %. De hecho, la reunión de ayer sirvió para cerrar los detalles del proyecto técnico que se presentará el próximo día 15 con la intención de conseguir la declaración de Proyecto de Interés Comunitario. Von der Leyen ya avanzó que va en «la dirección correcta». A esta cifra hay que sumar otros 350 millones del enlace con Portugal.

El objetivo es que la conducción esté «finalizada y operativa» en el año 2030 y, según apuntó Pedro Sánchez, será capaz de transportar el equivalente al 10 % del consumo interno de hidrógeno verde previsto para el conjunto de la Unión Europea en esa fecha.  Ursula von der Leyen justificó el interés europeo del proyecto al asegurar que «el hidrógeno verde va a cambiar la historia de Europa», al ser una pieza «crucial» en la transición energética. Así, recordó que desde junio de 2020 la Comisión tiene en marcha la Estrategia Europea del Hidrógeno Verde, en la que se prevé que para 2030 se produzcan en el conjunto de la Unión hasta 10 millones de toneladas de este combustible, y se importen de otros países -principalmente del Norte de África, donde ya se ha firmado un acuerdo con Egipto y se negocia con otros siete países- otros 10 millones.

Von der Leyen también recalcó que la guerra de Ucrania ha provocado un «efecto dominó» y ha demostrado que «la transición energética limpia no solo es acuciante, sino vital. No solo es buena para el medio ambiente, sino que también es muy importante para nuestra independencia y la seguridad del abastecimiento». Una realidad ante la que abogó por «acelerar el despliegue de energías renovables» entre las que ocupa un lugar preeminente el hidrógeno verde. 

Por su parte, el presidente portugués, António Costa, señaló que la construcción de este hidroducto permitirá que la Península Ibérica no solo sea un centro de importación y redistribución de energía -como ocurre ahora con el gas natural-, sino que pasará a convertirse en uno de lo principales centros de producción para el resto de Europa.

Cabe recordar que el hidrógeno verde se obtiene a partir de someter agua al proceso de electrólisis, con la electricidad obtenida principalmente de plantas fotovoltaicas.

En la misma línea, el francés Emmanuel Macron también defendió el nuevo proyecto, que sustituye al fracasado MidCat para el transporte de gas natural, al que el Elíseo se opuso con todas sus fuerzas, lo que ha provocado que la conducción no vaya a llegar a tiempo para aliviar la crisis energética actual.

Del H2MED, Macron apuntó que cumple con tres objetivos que forman parte de su estrategia colectiva como país. El primero, ecológico, «para reducir las emisiones e ir abandonando la energía fósil y pasar a la electrificación». El segundo, el de potenciar la «industrialización y la innovación» en el continente, y esto supone que «hay que ser competitivo en cuanto a la producción y el tránsito del hidrógeno». Y el tercero, el de conseguir «la autonomía estratégica y supone producir en la mayor medida posible nuestra propia energía». 

Al respecto, Macron recordó que el corredor de hidrógeno verde se suma al aumento de las interconexiones eléctricas entre España y Francia, principalmente con la construcción de la nueva conexión del Golfo de Vizcaya. «Es fundamental para poder utilizar de la mejor manera posible nuestra capacidad eléctrica», ha insistido el mandatario. 

Ejemplo de cooperación

Por último, Pedro Sánchez destacó el ejemplo de cooperación que supone este acuerdo a tres bandas entre España, Portugal y Francia, que beneficiará al conjunto de la Unión Europea, según ha insistido. 

Al igual que los anteriores, también el presidente español ha recalcado la importancia que cobra la nueva conducción, sobre todo tras comprobar las consecuencias de la guerra. Así, a su juicio, con el H2MED se reitera «un doble compromiso.

En primer lugar, reforzamos la seguridad energética, la autonomía estratégica de la UE en un momento en que resulta imprescindible que los europeos seamos solidarios para reducir la dependencia energética de países que ahora mismo están utilizando la energía como una herramienta de chantaje». Y, por otro lado, el presidente ha señalado que el proyecto «reafirma la determinación de la UE con la neutralidad climática».