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Detenido por desvalijar el cepillo de la iglesia con hilo de pescar y adhesivo

La Policía Nacional le acusa de robar 1.500 euros durante las misas en la Santa Faz y se sospecha que usó la misma técnica en otras parroquias

Imagen de archivo del cepillo de la Santa Faz. | JOSE NAVARRO

Imagen de archivo del cepillo de la Santa Faz. | JOSE NAVARRO / P.cerrada. alicante

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P.Cerrada

Alicante

«Voy a ir al infierno». Esta fue la reacción, no se sabe si en serio o en broma, de un varón de 56 años y origen italiano cuando la Policía Nacional de Alicante se dispuso a detenerle el pasado día de Reyes por haber sustraído unos 1.500 euros del cepillo de la iglesia de la Santa Faz. Francesco, conocido en varias iglesias de la ciudad como «el italiano», hacía casi milagros para apoderarse de billetes y monedas que los fieles donan. Con un simple hilo pescar y una cinta adhesiva de doble cara, este «pescador» de billetes presuntamente desvalijó a principios de este mes el cepillo de la Santa Faz y se sospecha que anteriormente también «pescó» en otras iglesias, donde incluso ya habían vetado su presencia.

El ladrón aprovechaba las misas para situarse junto al cepillo de la iglesia de la Santa Faz y meter por la ranura un hilo de pescar con un trozo de cinta adhesiva de doble cara en el extremo para capturar el dinero donado por los fieles.

Así iba sacando billetes y también monedas mientras el cura oficiaba la misa. Recogía el hilo con el dinero, como si estuviera pescando, y lo volvía a echar en el cepillo tras guardarse los billetes que se pegaban a la cinta adhesiva. Si se despegaba la tira adhesiva ponía otra y vuelta a empezar.

El robo fue descubierto el pasado 4 de enero, cuando el encargado del mantenimiento y de las cámaras de seguridad de la iglesia de Santa Faz se dispuso a recoger el dinero donado por los feligreses y vio que el cepillo estaba vacío, a pesar de ser una época de fiestas navideñas en la que suelen recaudar entre 1.500 y 2.000 euros.

El encargado acudió entonces a revisar las grabaciones del sistema de seguridad del monasterio de la Santa Faz y pudo descubrir que no se trataba de un día insolidario de los fieles por el principio de la cuesta de enero, sino que se podía observar en las imágenes cómo un varón introducía una especie de hilo con algún objeto adhesivo al final por la ranura habilitada en el cepillo donde los fieles depositan monedas y billetes. Dicha acción fue repetida una y otra vez por «el pescador» hasta que vació de dinero el cepillo.

En las imágenes también se pudo apreciar que el habilidoso ladrón iba acompañado de dos mujeres, por lo que el encargado puso en conocimiento de la Policía Nacional todos estos hechos tras ser autorizado a presentar la denuncia el pasado 5 de enero por la priora de la comunidad de monjas Agustinas del monasterio de la Santa Faz de Alicante. La representante legal de la comunidad de monjas explica en la autorización que el sospechoso del robo cometido el día 4 había sido visto semanas antes en el monasterio y que también detectaron indicios de haber sustraído más dinero -además de los 1.500 euros denunciados-, ya que encontraron con anterioridad unos tickets con cinta adhesiva dentro del cepillo.

La Comisaría de Distrito Norte de Alicante recibió la denuncia por estos hechos la víspera de Reyes y apenas había podido realizar gestiones para atrapar al ingenioso ladrón cuando éste volvió a la escena del delito. Sin embargo, no tuvo la misma suerte y acabó en los calabozos de la Comisaría Provincial. El encargado de mantenimiento de la iglesia se encontraba la mañana del día de Reyes en la cafetería situada frente al monasterio cuando vio al sospechoso del robo entre las dos puertas de acceso a la Santa Faz. Antes de que entrara a la iglesia la Policía Nacional fue alertada y envió a varias patrullas. Los agentes se personaron en la Santa Faz y cuando abordaron al sospechoso para interrogarle por el robo este contestó «voy a ir al infierno» y ya no habló nada más. Le incautaron dos rollos de cinta adhesiva de doble cara y un hilo de pescar de 135 centímetros de longitud, entre otros efectos. El juzgado de guardia le dejó en libertad con cargos pero sin medidas cautelares.

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