Hablar del suicidio con una persona que quiere quitarse la vida lo previene. Asusta, da miedo escuchar, pero aunque angustie es la mejor forma de pararlo. Hablar. Nombrar la palabra para romper el tabú. Ese tabú que es la primera causa de muerte no natural entre los jóvenes. Girar la cara o evitar el tema es el camino más rápido para la tragedia.

Ese es uno de los consejos de Dolors López, una "madre sin hija" que ha reciclado su dolor y usado su vivencia personal para convertirse en la coordinadora del Plan de Formación del Profesorado en prevención del suicidio en la Conselleria de Educación.

Este martes en unas jornadas organizadas la Federación de Centros de Enseñanza de València (Feceval), López ha explicado frente a 150 asistentes de toda la comunidad educativa qué hacer y qué no hacer cuando llega un posible suicidio a clase, cómo detectarlo, y cómo proteger al alumno o alumna en cuestión. "Estamos acostumbrados a que muchos profes nos lleguen con dudas de inglés o matemáticas, pero estas son mucho más complicadas y hemos de formarnos", explica Mariola Hernández, gerente de la federación.

Cada día una persona logra quitarse la vida en la Comunitat Valenciana. Muchas otras lo intentan. En mayo de 2022 el Gobierno habilitó el teléfono 024 de prevención del suicidio, y en solo cinco meses recibió 55.000 llamadas, 2.000 se derivaron al 112, y 1.000 eran suicidios en curso. Mil intentos en cinco meses. En las aulas, cerca de 2.000 alumnos han intentado autolesionarse o suicidarse en los últimos tres cursos. "Esa es la gravedad del problema", remarca López.

La experta denuncia que "cuando una persona se suicida al menos ocho personas de su entorno sufren un desgarro personal enorme. Y a estas personas nadie les ayuda ni existen protocolos para hacerse cargo de su dolor, eso es algo a mejorar".

La experta Dolors López, en un desayuno con la comunidad educativa. Fernando Bustamante

Mitos y falsas creencias

No se habla del suicidio. Y como todas las cosas de las que no se habla, surgen multitud de mitos y bulos que hay que desmentir. El primero; el que lo hace no lo dice. "Esto es mentira, siempre hay señales y avisos antes, y tenemos que saber leerlos. Cuando una persona te mira y te dice 'estoy pensando en quitarme de enmedio' hay que sentarse a su lado y hablarlo. Lo último que hay que hacer es girar la cara o evitar el tema", critica López.

"Cuando una persona te dice 'quiero quitarme de en medio' hay que sentarse a su lado y hablarlo. Lo último que hay que hacer es girar la cara"

Dolores López - Coordinadora del plan de prevención de suicidios de Educación

Mito dos; una vez lo intentan, las personas mantienen la casuística toda su vida. Falso; "los 6 meses posteriores sí que son de mucho riesgo, pero si se les da los apoyos esa persona puede salir y volver a tener una vida como antes", dice la especialista. Mito tres; son personas decididas a morir. "Esto no es así, estas personas solo quieren dejar de sufrir, si les ayudamos a solucionar las causas de su sufrimiento podemos evitarlo".

Otra falsa creencia; no hay un perfil de suicida. "Nadie está libre, todo el mundo podemos tener momentos difíciles o de debilidad". No hay un perfil, pero sí factores de riesgo, por eso los profesores y trabajadores de atención primaria deben saber interpretar los factores de riesgo.

Factores de riesgo

Hay varios factores de riesgo. El haber tenido una tentativa es el más claro de todos, pero también puede ser sufrir de un trastorno mental, o sufrir realidades como el acoso o la violencia de género. Es especialmente importante el colchón social del afectado que le haga sentir que tiene una red de protección.

"También influye mucho el autoconcepto y la autoestima de cada uno. Los ejemplos inalcanzables de lo que nos dice la sociedad de qué es ser hombre y qué es ser mujer, etc. Si juntas varios factores de riesgo, las papeletas aumentan", explica la experta.

¿Qué señales existen? Un cambio de conducta prolongado en el tiempo, si la persona está más irritable y triste de lo normal o incluso si hay un aviso oral. Normalmente también hay advertencias verbales con antelación. Otra situación que se puede dar es que la persona entregue a otros sus posesiones valiosas o que comience a consumir alcohol y drogas en cantidades no recomendables. "Es cierto que esto pueden ser señales de un trastorno mental. En cualquier caso hay que actuar", cuenta López.

Ante esto ¿Qué hay que hacer? Principalmente, escuchar, preguntar, y estar siempre con ellos. "Hay que hablar del tema, evitarlo puede cerrarte la última puerta a esa persona, es fundamental la comunicación, y sobre todo decirle que tú solo no puedes, que hay que pedir más ayuda", comenta la experta.

¿Qué no hay que hacer? No hay que ignorarlo, no hay que mostrarse derrotado, y sobre todo no hay que trivializar con la situación. "Si contestas algo como 'cuando tengas mi edad no pensarás esto' a parte de perder a esa persona lo que vas a conseguir es que se sienta una inútil", continúa López.

Para finalizar, López enumeró todos los recursos que existen de prevención del suicidio, y animó a los profesores a consultar el protocolo de Conselleria de Educación publicado recientemente sobre autolesiones y conductas suicidas. Animó al profesorado a "sujetar a aquellos a los que les fallen las fuerzas, a intervenir y detectarlo lo antes posible y a trabajar por la vida". Afortundamente, "el suicidio se puede prevenir", sentencia.