Un crimen que sacude al municipio menos habitado de Valencia

Sin bares ni tiendas, muchos de sus dos decenas de habitantes son personas mayores

La plaza de Sant Pere de la localidad de Sempere

La plaza de Sant Pere de la localidad de Sempere / T.Á.C.

En Sempere muchos no son de Sempere. De los pocos vecinos con los que ayer pudo hablar este periódico sobre Ramón Úbeda, su vecino hallado muerto con signos de violencia en su vivienda, apenas una mujer era habitante habitual de la localidad desde siempre. Eso son los más jóvenes. Una gran parte de sus habitantes son personas de avanzada edad.

Es difícil contabilizar con exactitud cuánta gente vive en el municipio de la Vall d’Albaida. La alcaldesa, Maria Dolores Ortolà, dijo en conversación con Levante-EMV que son 23. Los vecinos y vecinas hablan de «15 o 16».

No hay bares ni tiendas pero tiene unas vistas increíbles al embalse de Bellús, en cuya orilla se sitúa la localidad.

Su centro neurálgico es la plaza de Sant Pere, justo en la que se encuentra la vivienda de Ramón y también el ayuntamiento, la iglesia y el centro cívico.

El vecindario explica que en fin de semana el municipio tiene más alegría. Llegan los hijos y nietos de sus habitantes y dan cierta alegría a las calles de la localidad.

Benigànim, Benissuera, Alfarrasí o Xàtiva son localidades próximas a Sempere donde han emigrado muchos de los vecinos y de donde provienen quienes pasan los fines de semana, veranos o festivos allí.

Un hombre que colabora con la iglesia cuenta que hace más de una década que no se bautiza a ningún niño en Sempere.