El fallecido en Sempere ya sufrió un robo en su casa

Según contó en su momento fue maniatado y amordazado mientras los ladrones asaltaban su vivienda

La vivienda del fallecido en Sempere, precintada

La vivienda del fallecido en Sempere, precintada / T.Á.C.

El juez ha decretado el secreto de sumario de la investigación sobre la muerte de Ramón Úbeda, el vecino de 77 años de Sempere cuyo cadáver fue hallado en s casa con signos de violencia el pasado miércoles, aunque las primeras informaciones apuntan a que podría tratarse de un robo. De hecho, una información que ya debe manejar la Guardia Civil es que no sería la primera vez que sufría un hecho de este tipo en su vivienda.

Según ha podido saber este periódico, el hombre ya fue víctima de un asalto en su casa. Ocurrió hace aproximadamente un año y medio, también en una solitaria noche del pequeño municipio. En aquella ocasión, los ladrones accedieron a la vivienda cuando su propietario estaba en el interior como ha ocurrido esta misma semana, por lo que para poder perpetrar el robo le maniataron y amordazaron con la intención de que no pudiera pedir auxilio, algo que habría puesto en alerta enseguida al vecindario de un municipio con apenas una veintena de habitantes.

El robo, según las fuentes consultadas, fue denunciado a la Guardia Civil. En aquella ocasión, los ladrones se llevaron lo que consideraron de la vivienda del ahora fallecido pero, pese a que le ataron con cuerdas y le taparon la boca, no sufrió daños físicos.

El cuerpo de Ramón Úbeda fue hallado la noche del miércoles. La persona que accedió a la vivienda es el trabajador de un centro de día que acude a recoger a vecinos de Sempere. Según contaban a Levante-EMV, esta persona estuvo por la mañana en la localidad y vio la puerta del garaje de Ramón abierta y también su furgoneta aparcada frente a la casa. En ese momento no le llamó la atención, pero sí por la noche, cuando regresó al pueblo para dejar al usuario al que había recogido por la mañana y comprobó que todo seguía igual y pudo observar, además, que la luz de la vivienda estaba encendida. Fue entonces cuando entró a la vivienda y se encontró el cadáver de Ramón Úbeda y toda la casa revuelta.

El municipio vive consternado y asustado desde entonces, como ayer narraron varias personas a este periódico. Ramón era un vecino muy conocido, aunque no hacía excesiva vida en la localidad, ya que cada día se marchaba por la mañana y regresaba después de comer y hacía lo propio por la tarde. Todos sus vecinos y vecinas le describen como un "buen hombre" que nunca se metía en líos.

La misma noche en la que le quitaron la vida, un vecino le escuchó hablar, aunque no sabe si lo hacía con alguien que estaba también en el pueblo o por teléfono.