Política

La presa política que conoció a Yolanda Díaz desde niña

Sari Alabau, luchadora antifranquista y militante del partido comunista valenciana ha vivido toda su vida en Ferrol y ha visto crecer a la líder de Sumar, con quien también compartió corporación municipal

Sari Alabau Alborch, activista antifranquista valenciana en Ferrol. Es una de las personas que vio crecer a Yolanda Díaz y una de sus "influencias" políticas.

Sari Alabau Alborch, activista antifranquista valenciana en Ferrol. Es una de las personas que vio crecer a Yolanda Díaz y una de sus "influencias" políticas. / JM López

Violeta Peraita

Violeta Peraita

Sari Alabau Albors (Castellar-Oliveral, Valencia, 1947) nunca ha sido «mujer de». Lo dice ella misma cuando se encuentra con este diario y sorprende, porque eso mismo dijo Yolanda Díaz, la vicepresidenta del Gobierno gallega (de Ferrol) y líder de Sumar en una comparecencia hace unas semanas. Es la también ministra de Trabajo, precisamente, el motivo que ha juntado a esta luchadora antifranquista y militante, primero del Partido Comunista y después de Izquierda Unida y a este periódico en la pedanía de Castellar-Oliveral, en València. 

Un cóctel de elementos que sitúa el inicio de esta crónica en la casa donde nació. Cuando aterriza en Castellar-Oliveral, Alabau no sabe hablar otra cosa que no sea valenciano pese a vivir desde hace décadas en Ferrol. Las raíces. Ni la distancia ni el tiempo las rompe de cuajo, comenta. Vuelve cada verano al barrio que la vio nacer e invita a Levante-EMV a entrar en una casa de pueblo valenciana que se abre tras un gran portón de madera pulida. En el recibidor, cuenta que su padre, que era agricultor, guardaba el arroz que recogía en un piso superior y señala un agujero en el techo: «Y por aquí dejaba caer el arroz para llenar los sacos y venderlos» y mientras escenifica con las manos el trabajo, es fácil imaginarse una escena en ese mismo lugar hace más de cincuenta años.

De Rosarito a Sari

Sari Alabau acaba de llegar a Castellar-Oliveral para visitar a sus hermanos. Desde su veintena vive en Ferrol, en la provincia de A Coruña, en Galicia y allí ha desarrollado toda su carrera docente y siempre vinculada, también a la política y a los movimientos sociales. Alabau conoce a Yolanda Díaz desde que tenía cinco años y sus padres la llevaban a asambleas o actos de partido en los que también estaba Sari con su hija y ha trabajado con ella en varias etapas de su vida política en el Ayuntamiento de Ferrol.

Sari Alabau, hace unos días en Castellar-Oliveral

Sari Alabau, hace unos días en Castellar-Oliveral / JM López

Sari siempre fue pionera. La primera mujer en sindicatos universitarios clandestinos en el tardofranquismo, cuando entró en la facultad de Ciencias de la Universitat de València (UV) para estudiar Física; la rebelde que dejó su pueblo para luchar por sus ideas y pasó de ser "Rosarito" a ser "Sari", la que salió a las calles para reivindicar la libertad y a la que encarcelaron en la prisión de mujeres en València primero y después en A Coruña durante cuatro meses precisamente por eso, por participar en la protesta sindical de marzo de 1972 en los astilleros ferrolanos de la Empresa Nacional Bazán, donde murieron dos trabajadores en un tardofranquismo moribundo que todavía arrastraba las últimas dinámicas violentas de la dictadura.

Sari también es la que llegó a Ferrol en 1970 y durante los meses en los que vivía sola (pues su marido "fue castigado a hacer el servicio militar en Cádiz", tal como explica) se unió a asambleas ciudadanas políticas y a movimientos culturales y de mujeres. Nunca fue la "mujer de", más bien al revés, cuenta. Alabau es un baúl lleno de tesoros en forma de historia viva, un armario a rebosar de experiencias, anécdotas y vivencias, también duras, que hacen que el tiempo se pare al escucharla.

Se ha dedicado desde bien joven a la búsqueda constante de la justicia social que todavía hoy persigue. Un objetivo que compartía, primero con los padres de Yolanda Díaz, Suso y Carmela, desde la clandestinidad de un Partido Comunista todavía ilegalizado y luego con ella misma, en el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Ferrol, en los primeros años en los que la líder de Sumar entró en política, desde la base. Su pueblo.

Ahora han pasado muchos años. Y también muchas cosas. Lo que motiva en un inicio esta conversación es que Alabau compartió camino vital y vio crecer a Yolanda Díaz. Por eso, y por la relevancia que cobra especialmente la figura de Díaz en la actualidad política, también la de la Comunitat Valenciana, donde los tres partidos a la izquierda del PSOE (Podem, Esquerra Unida y Compromís) le dan o quieren darle apoyo, este diario pregunta a una de sus compañeras de trayectoria política.

"Yolanda Díaz no se deja mangonear, tiene las ideas muy claras y nunca se levanta de una mesa de negociación"

«Yolanda Díaz se gana el protagonismo con trabajo». Esta es la primera frase de Sari Alabau cuando se le pregunta cómo es Díaz. En plena negociación de la gallega con Podemos para construir un frente amplio a la izquierda del PSOE en el ámbito estatal, que se llame Sumar y que encabece ella, este diario se pregunta qué se puede esperar de ella en cuanto a pactos y maneras de trabajar, en la antesala de unas elecciones autonómicas, en la Comunitat Valenciana, donde todavía es una incógnita por quién hará campaña la gallega de cara al 28M y a escasos 30 días de las. ¿Compromís, Unides Podem o ambas?. Y se lo pregunta a quien la vio crecer.

"Sabe hacer equipos e intenta aproximar distancias"

«Es muy trabajadora, muy sistemática y sabe hacer equipos. Eso sí, no se deja mangonear, tiene las ideas muy claras y nunca se levanta de una mesa de negociación, intenta aproximar distancias». Unas cualidades políticas, opina Alabau, que Díaz "ha heredado de sus padres, que buscaban la justicia social al tiempo que trabajaban por encontrar complicidades". 

"Una empresa quiso comprarle y se puso como una leona"

Lo que también aporta Sari Alabau son algunas anécdotas de cuando compartía gobierno municipal en Ferrol con Yolanda Díaz. Era la titular de Cultura y una vez una empresa intentó comprarla para llevarse una licitación, se puso "como una leona". "Si me contratas a mi las obras, no te vas a arrepentir", le dijo según cuenta Alabau. "Los gritos se oían desde fuera. "Yolanda no lo iba a permitir, le empezó a decir más que a un perro, que cómo se atrevía, que estaba hablando de dinero público", recuerda. Un ejemplo, dice, "de su integridad". "Pongo la mano en el fuego por ella".

¿Una definición rápida? "Tiene una personalidad fuerte, brilla con luz propia pero sobre todo tiene una capacidad de trabajo que está fuera de lo normal. Es muy capaz". Ahora, preguntada por la tensión entre la dirección nacional de Podemos y Yolanda Díaz, critica que Podemos saque las discusiones a la plaza pública «airear las diferencias y no señalar los avances es una caja de grillos. Esa no es la forma de hacer de Yolanda Díaz, ella es más discreta». Aboga por una unidad a la izquierda del PSOE. "Es la única manera de avanzar, llegando a acuerdos", dice.  

Opina, además, que «cada uno tiene que valorar sus fuerzas en cada momento». «Si uno no tiene el apoyo mayoritario, tiene que llegar a acuerdos y para eso hace falta una cultura política de aproximación». La única forma de avanzar, señala, es «cediendo todos un poco». La clave: buscar puntos de encuentro, complicidades, diálogo. Alabau ejemplifica con la Transición y señala que le «repatea» cuando la gente habla de forma despectiva de la transición. «No estaban allí. Los comunistas lo pasamos mal. Cedimos mucho y Suárez legalizó el PC. Fue un ejemplo de ceder para encontrar puntos de encuentro y no de diferencias", recuerda. "O pactábamos o la alternativa era el ejército, que entonces todavía tenía mucho poder".

Sari Alabau Albors, en una de las calles de Castellar-Oliveral

Sari Alabau Albors, en una de las calles de Castellar-Oliveral / JM López

A la hora de la verdad "la derecha siempre llega a acuerdos". La izquierda necesita confluir. "Los avances han tenido que ver con ceder en cada momento. Sumar es un proyecto bonito, aportemos todos de forma positiva". Tozuda y con una sonrisa. Así se define Sari y preguntada si Yolanda tiene un carácter semblante, sonríe. "Un poco sí, un poco sí nos parecemos".

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