Gabriela Bravo: "Negar la violencia machista es como negar a las víctimas de ETA"

Bravo señala que el Botànic «forma parte de una historia fructífera para la Comunitat Valenciana», pero rechaza una «oposición en coalición»:«Nosotros somos la única alternativa»

Entrevista a Gabriela Bravo

Miguel Ángel Montesinos

Gabriela Bravo se sienta en su nuevo despacho en las Corts después de una semana intensa. Su elección como vicepresidenta segunda de la Mesa del parlamento el pasado lunes supone no solo su futura dimisión como consellera de Justicia en el momento en que se convoque la reunión de este órgano sino su paso del Consell a la oposición al futuro gobierno de PP y Vox así como su permanencia en la vida política valenciana los próximos cuatro años.

¿Ha asimilado la derrota electoral del 28M?

Es lo que ha decidido la ciudadanía, hay que asimilarla con tristeza y con humildad porque es difícil de comprender que teniendo una valoración tan positiva del gobierno el resultado haya sido negativo.

¿Qué cree que ha pasado?

El PP convirtió las elecciones en una especie de primarias de las generales y de la supuesta derogación del sanchismo y lo hicieron con bulos y guerra sucia. Pero también es necesaria la autocrítica, no debemos caer en la soberbia de que la culpa siempre es de los demás, nosotros hemos mejorado, pero no lo suficiente por la bajada de los socios.

¿Diría que Puig fue víctima de una batalla que no iba con él?

Pero él también era un objetivo. Según el PP, era una condición sine qua non que para derogar el sanchismo había que acabar con Puig y para eso sobrepasaron las líneas rojas de la ética y de la moral.

¿Su designación como vicepresidenta segunda de las Corts es que seguirá en la política valenciana cuatro años más?

Me ha costado mucho tomar esta decisión, lo reconozco, pero desde el momento en que acepté la propuesta es porque he tomado la decisión de quedarme contribuyendo al proyecto socialista para ejercer la mejor oposición.

¿Cuándo se lo comunicó?

El mismo lunes por la mañana.

¿Le sorprendió?

Lo que nos planteó Puig es que quienes habíamos formado parte del Consell estuviéramos en los puestos más representativos y por tanto, que Josefina (Bueno) y yo estuviéramos en la Mesa y Arcadi (España) y Rebeca (Torró) ocuparan una posición relevante en la dirección de grupo y la portavocía.

Un titular decía al día siguiente de su elección:«Ningún miembro del PSPV en la Mesa». ¿Entiende las críticas internas?

Me entristeció ese titular. Llevo ocho años dando lo mejor de mí misma en el Consell como independiente (al ser fiscal no puede militar en un partido), pero he demostrado que estoy alineada con el proyecto socialista. De todas formas, no tengo constancia de críticas de nadie del PSPV, no me han llegado ni directa ni indirectamente sino que me votaron todos los diputados socialistas.

¿Se plantea afiliarse?

No, porque algún día volveré a la carrera fiscal. Me ha costado muchísimo tomar la decisión de seguir, pero es más difícil abandonar el barco en la derrota que en la victoria.

Ha habido suspicacias porque el primer cargo de relevancia en la nueva etapa haya sido usted la elegida, ¿le perjudica ser la pareja de Puig?

El debate tiene un sesgo claramente machista. Estoy segura que si la situación fuera al revés no se hubiera planteado. Me entristece r la falta de madurez democrática en materia de igualdad por parte de quienes alimentan el debate.

Anunció el viernes que dimitiría cuando se convoque la primera reunión de la Mesa, ¿por qué?

Si he continuado es por responsabilidad, la conselleria tiene competencias en la gestión de las emergencias en plena ola de calor y con la amenaza de los incendios. Pero eso al PP le da igual, solo les interesa generar una polémica para no hablar de sus pactos con Vox.

¿Fue un error no cederle un puesto a Compromís en la Mesa?

En absoluto. Compromís no tenía ninguna legitimidad para exigir al PSPV que le cediera un puesto. Hemos sido socios en un gobierno, pero no somos socios en la oposición. El pacto de Compromís con el PP evidencia que la única oposición va a ser la del Partido Socialista porque nada se ofrece gratis, habrá una contraprestación.

¿El Botànic ya es historia?

El Botànic forma parte de una historia fructífera para la Comunitat Valenciana, pero ahora estamos en la oposición, cada uno con su proyecto político y no podemos entender ningún pacto con un partido que se ha entregado a las manos de la ultraderecha.

¿Salen los rencores guardados?

Se cierra una etapa con más satisfacciones que tensiones, pero no por ello el Partido Socialista debe renunciar a buscar gobernar en solitario. No vamos a entrar en colisión con nadie de la oposición; pero no nos equivoquemos, la trayectoria de los partidos es diferente.

¿En feminismo, por ejemplo?

No conseguí aprobar la reforma de la Ley de Espectáculos y de la Ley de Carreteras para que la Comunitat Valenciana fuera la primera comunidad que sancionara proxenetas y a puteros porque Compromís y Podemos no lo apoyaron.

La entrevista a Gabriela Bravo, en imágenes

La entrevista a Gabriela Bravo, en imágenes / Miguel Ángel Montesinos

¿Es el principal dolor con el que cierra su etapa de consellera?

Sí, teníamos una gran oportunidad y no fue posible porque los compañeros de gobierno no quisieron.

¿Cómo se plantea su nuevo papel en la Mesa de las Corts?

Es un papel clave, a pesar de que estoy en una situación minoritaria, pero es fundamental ejercer esa función de vigilancia y de control porque no podemos permitir que la ultraderecha transforme el significado de nuestras instituciones de autogobierno en las que la nueva presidenta no cree.

La primera decisión fue no colgar la bandera LGTBI en la fachada. ¿Los símbolos va a ser uno de los focos de batalla?

Oponerse a colgar una bandera va más allá del mero acto en sí, representa la negación, la homofobia, el rechazo, el odio al diferente y eso es lo que vamos a intentar que no suceda. Sus políticas son negacionistas de los derechos humanos y a las que se ha abrazado el PP.

También habrá batalla por las palabras, ¿hablar de violencia intrafamiliar supone negar la violencia machista?

El lenguaje no es ajeno a la importancia de los contenidos ni resulta gratis. Cambiar violencia de género por violencia intrafamiliar en un documento de gobierno supone negar la violencia machista, poner en riesgo los derechos fundamentales de las mujeres y el borrado de las políticas dirigidas a la protección de sus vidas. Es muy preocupante.

¿Considera que ha habido excesos del feminismo o el colectivo LGTBIque es uno de los argumentos que se utiliza a veces para explicar el ascenso de la ultraderecha?

No creo que posibles situaciones excepcionales hayan sido el problema. La falacia de las denuncias falsas no es el problema, no llega ni al 1 %. Son muchas más las mujeres maltratadas que no se atreven a denunciar, que tardan una media de siete años en presentar la denuncia. Son datos que están ahí, igual que las más de 1.200 mujeres asesinadas. Es como si quisiéramos negar el terrorismo de ETA, como si dijéramos que las víctimas del terrorismo no existen.

Y ante este riesgo, ¿el PSPV no debería haber pactado con el PP para evitar a Vox?

Quién ha pactado con Vox es Mazón, no el PSPV. Podía haber repetido elecciones, pero Mazón y el PP han elegido el sillón a los derechos.

¿Qué cree que debería hacer Puig: continuar al frente de la oposición o debe pilotar una transición en el partido?

Es una decisión muy personal que corresponde a él adoptarla. Lo que sí que puedo decir es que la decisión de quedarse al frente de la oposición como diputado autonómico y senador territorial me parece acertada. No abandonar el barco es una acción de responsabilidad y de generosidad.

¿No está siendo valorado?

Ximo Puig ha sido y es el mejor activo para la Comunitat Valenciano y para el Partido Socialista en los últimos años. No voy a entrar en las peleas internas de los partidos políticos. Ahora el partido debe estar lo más cohesionado posible para ejercer la mejor oposición.

¿Carlos Fernández Bielsa es el futuro?

Es un político valioso, como otros en el partido. Pero la decisión sobre el futuro ha de ser de los militantes.

¿Cómo ve el 23J?

Después de lo ocurrido en la Comunitat Valenciana, sobran los motivos para votar al Partido Socialista. Es cierto que ha habido errores, como los efectos indeseados de la ley del solo sí es sí que pretendía proteger a las víctimas, pero si hacemos un balance general de la gestión de Pedro Sánchez es positivo. Estoy segura que el 23J la ciudadanía que quiere seguir progresando, que quiere vivir en una sociedad plural y diversa y en la que no se dé ni un paso atrás en la lucha contra la violencia de género votará al Partido Socialista para evitar que Feijóo haga lo mismo que Mazón: pactar con la ultraderecha.

Suscríbete para seguir leyendo