Más puerto y menos financiación en la agenda

La urgencia de fondos entra en vía de arreglo con el acuerdo PSOE-Sumar y será difícil un paso atrás haya o no investidura

Alfons Garcia

Alfons Garcia

La agenda valenciana se mueve. La infrafinanciación valenciana ha sido asumida de manera general, el problema se puede considerar en vías de arreglo y es una obviedad que el tema se ha ido desvaneciendo socialmente.

Puede que no haya reforma del sistema de financiación de las autonomías a corto plazo dadas las amplias mayorías que requiere, pero la carencia endémica de recursos en comparación con otros territorios está encarrilada por la vía práctica a través del acuerdo de PSOE y Sumar de esta semana. Por primera vez se cita expresamente a la Generalitat Valenciana, a la que se le «garantiza» la prestación de servicios públicos al mismo nivel que el resto de comunidades. Supone asumir en los Presupuestos del Estado el déficit valenciano y no mediante deuda, como ahora, que lastra las cuentas. Todos los partidos han celebrado la medida. Es un acuerdo para una investidura que puede que no sea, pero es difícil que un gobierno de otro color dé marcha atrás a un avance en el que hay consenso valenciano. Lo sucedido evidencia que, aunque tarde, la unidad política y social ayuda.

Mientras esto sucedía, los empresarios valencianos (que ya han tenido un papel activo para dar resonancia a la financiación) y el Gobierno de Carlos Mazón llevan semanas con movimientos para situar la ampliación del puerto como punto estelar de la lista de reivindicaciones ante la Moncloa.

La derecha sabe de la importancia de estos mensajes de agravio como aglutinador social (el ‘Agua para todos’ fue un buen empujón a la candidatura de Francisco Camps en 2003, por ejemplo) y Mazón ha tardado poco en encontrar un mensaje sencillo con el que intentar tejer una nueva bandera reivindicativa ante Madrid: acelerar la ampliación del puerto de València. En Alicante ya cuenta con el liderazgo de la exigencia del trasvase Tajo-Segura y en Castellón está la defensa del sector cerámico, en momentos complejos por el alza de precios de la energía.

¿Tendremos una manifestación por la finalización de la nueva dársena del puerto como las ha habido por la reforma de la financiación (sin asistencia multitudinaria, todo sea dicho)?

Fronteras ideológicas

La respuesta dependerá del alcance que logre la reivindicación y de si supera las fronteras ideológicas. De momento, los socialistas mantienen sus dudas (se abstuvieron esta semana en las Corts) al considerar que toda esta agitación es más un instrumento partidista que un fin colectivo. No hay que olvidar que a quien se dirige la demanda es al Gobierno central, comandado en funciones por Pedro Sánchez (PSOE) y con opciones de mantenerse en él. Pero las diferencias son pocas y hay voces en la dirección del PSPV que defienden no desmarcarse y liderar la implicación del Ejecutivo progresista con la obra. Otra cosa es Compromís, que ha mantenido una oposición frontal al proyecto porque entiende que puede dañar las playas del sur de València y l’Albufera.

Por el momento, Mazón hace su camino y ya tiene fecha para poner el altavoz a la reclamación en Madrid, al lado de Isabel Díaz Ayuso y de empresarios de una y otra comunidad.

Al margen de la política, de cara a la sociedad, el mensaje parece de más fácil llegada que el de la financiación autonómica, un concepto abstracto y complejo, resultado de múltiples fórmulas matemáticas. El puerto es un espacio visible y su crecimiento es fácil de traducir en desarrollo económico de un espacio estratégico que da trabajo a miles de familias.

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