El arzobispo solicita obispos auxiliares al papa

Benavent: "Me he quedado sin auxiliares y una diócesis como Valencia necesita al menos dos"

El nombramiento de Ros como obispo de Santander deja la cúpula del Arzobispado bajo mínimos

El arzobispo Enrique Benavent felicita a su auxiliar Arturo Ros, nombrado obispo de Santander por el papa.

El arzobispo Enrique Benavent felicita a su auxiliar Arturo Ros, nombrado obispo de Santander por el papa. / Francisco Calabuig

Rafel Montaner

Rafel Montaner

El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, ha avanzado esta mañana que en breve iniciará los trámites para solicitar al Vaticano el nombramiento de obispos auxiliares para la archidiócesis valenciana. Benavent ha hecho estas declaraciones tras el acto en el que ha anunciado la decisión del papa Francisco de promocionar al hasta ahora único obispo auxiliar del Arzobispado de Valencia, Arturo Pablo Ros, como nuevo titular de la diócesis de Santander.

"Me he quedado sin auxiliares, y en una diócesis como Valencia se necesitan dos obispos auxiliares", ha explicado Benavent a los periodistas que han asistido al anuncio del nombramiento de Ros como nuevo prelado de Santander, acto que se ha celebrado en el Salón del Trono del Palacio Arzobispal. Ante la falta de obispos auxiliares, el arzobispo ha detallado que "es previsible que, evidentemente los pida al Santo Padre y, por tanto, comience pronto el proceso para nombrar algún obispo auxiliar próximamente".

No obstante, según ha recordado el propio Benavent, la designación de obispos auxiliares "es un proceso que tardará unos meses, pues no es rápido porque se hacen investigaciones, se pregunta sobre los posibles candidatos y, por tanto, es largo".

El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, atendiendo a los medios de comunicación hoy.

El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, atendiendo a los medios de comunicación hoy. / Francisco Calabuig

Las razones que argumenta Benavent a la hora de solicitar el nombramiento de obispos auxiliares están relacionadas con el tamaño de la archidiócesis de València, integrada por 650 parroquias que atienden a una población de 2,8 millones de personas repartida en una superficie de más de 12.500 km2, más de la mitad de la Comunitat Valenciana al extenderse por parte de la provincia de Alicante, ya que llega hasta Benissa. Además, es la diócesis con más colegios diocesanos en toda Europa, con un total de 67 centros educativos gestionados directamente por el Arzobispado y una universidad propia, la Católica de València.

De cuatro obispos auxiliares a ninguno

Tradicionalmente, el Arzobispado de Valencia siempre ha tenido al menos dos obispos auxiliares y en algunos momentos especiales tres, como por ejemplo para preparar el V Encuentro Mundial de las Familias que acogió València en 2016 y en el que participó el papa Benedicto XVI. Incluso llegó a tener cuatro obispos auxiliares durante más de un año, entre enero de 2020 y marzo de 2021, cuando el papa aceptó la renuncia de Esteban Escudero al cumplir los 75 años de edad.

Cuando Benavent llegó al Arzobispado de Valencia en diciembre de 2022 contaba con tres obispos auxiliares. En febrero de este año dos de ellos, Javier Salinas y Vicente Juan, pasaron a la situación de eméritos, el primero por haber cumplido los 75 años y el segundo por motivos de salud. Por tanto, en la actualidad la diócesis solo disponía de un obispo auxiliar, Arturo Ros.

Un procedimiento que durará varios meses

Aunque es el papa quien designa libremente a los sacerdotes que han de ser consagrados obispos, lo habitual es que sea la propia diócesis la que le proponga una terna de candidatos. Es decir, una lista de al menos tres de los presbíteros que considere más idóneos para el cargo. Aunque no es una condición necesaria, los candidatos propuestos suelen ser sacerdotes de reconocido prestigio nacidos en la diócesis y con una larga trayectoria dentro o fuera de la misma.

Así, por ejemplo, los últimos cuatro auxiliares, Salinas, Escudero, Ros y Juan, han nacido en la Comunitat Valenciana y cantaron misa en la archidiócesis, e incluso dos de ellos han sido obispos titulares de otras diócesis.  Salinas fue obispo de Ibiza, Tortosa y Mallorca, y Juan fue titular durante 15 años de la diócesis ibicenca.

El opispo Ros, en el Salón del Trono del Palacio Arzobispal, anunciando su marcha a Santander ante el retrato del Papa y el arzobispo Benavent,

El opispo Ros, en el Salón del Trono del Palacio Arzobispal, anunciando su marcha a Santander ante el retrato del Papa y el arzobispo Benavent, / Francisco Calabuig

La terna de candidatos se presenta ante la Nunciatura Apostólica, la Embajada de la Santa Sede en España, y antes de que ésta la eleve al Vaticano todos los candidatos que se proponen deben ser investigados con el fin de determinar su idoneidad. Así, se solicitan informes no solo al arzobispado, sino también a sacerdotes y otros representantes eclesiásticos de las diócesis donde han ejercido los aspirantes su ministerio sacerdotal. Las consultas se hacen tanto a religiosos como a laicos de las parroquias en las que han ejercido. Toda la información recopilada se remite a la Congregación para los Obispos, que es la quien informa al papa para que este designe a los obispos que crea más idóneos. Por tanto, el proceso puede durar varios meses.

La conexión Valencia-Santander

No es la primera vez que el Vaticano promociona a un obispo auxiliar de la archidiócesis de Valencia al obispado de Santander, pues el nombramiento de Ros tiene un precedente. Hace 32 años, otro prelado auxiliar de Valencia, José Vilaplana, fue elevado por el papa a obispo de Santander. Vilaplana, que actualmente reside en Benimarfull, municipio del Comtat en el que nació hace 79 años, es obispo emérito de Huelva.

Vilaplana, que estuvo década y media al frente del obispado de Santander (1991-2006), tuvo durante sus tres primeros años como vicario general a Carlos Osoro, natural de Santander, y quien posteriormente fue arzobispo de Valencia desde enero de 2009 hasta agosto de 2014.