Las mujeres que congelan sus óvulos se triplican en la última década

La vitrificación de ovocitos ronda los 2.600 euros y supone una especie de «seguro de maternidad» para quienes no saben si serán o no madres

«Sólo el 15% de las mujeres que realizan el proceso lo usan, pero da tranquilidad», afirman desde el IVI

Mónica Ros

Mónica Ros

El tiempo pasa y la vida no acompaña a la maternidad de las mujeres cuando la biología marca que deben serlo. Tener hijos a los 20 años no entra en los planes de unas mujeres que cuando superan los 30 aún no tienen un empleo estable que les permita, incluso, emanciparse. El empleo precario es el mismo para los hombres jóvenes que, sin embargo, no temen que sus espermatozoides se «deterioren» con el paso de los años. La teoría de los óvulso es bien diferente y la línea roja tiene fecha: los 35 años.

Por ello, cuando se supera esa edad y la mujer no se encuentra en disposición de ser madre, recurre a una opción que es una especie de «seguro de maternidad y que consiste en la extracción y congelación de óvulos para que más adelante, si la vida y el deseo la acompañan, se pueda hacer uso de los mismos en una maternidad mediante reproducción asistida. Esa es una opción que 130 mujeres eligieron hace diez años (solo en València) y que el año pasado fue realizada por 350. 

«En España las cifras reflejan que la congelación de óvulos es una opción cada vez más elegida por las mujeres. Hace diez años en España lo hicieron 628 y el año pasado fueron 2.570, es decir se ha multiplicado la cifra por tres», explican desde el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Y añaden: «En este proceso el boca a boca hace mucho porque son muchas las mujeres que ven en la congelación de ovocitos una especie de seguro para ser madre, en un futuro». 

Sin embargo, la edad media de las mujeres que realizan este proceso son los 37, en lugar de antes de los 35 que es «el momento para hacerlo. Pero, claro, con 20 años la mujer no piensa en eso y cuando lo piensa y lo ve una opción real y edad». Desde el IVI explican que el precio de todo el proceso que implica la vitrificación ronda los 2.600 euros y que, aunque es una opción en auge, solo «entre un 12 o un 15% de las mujeres hacen uso de esos mismos óvulos vitrificados. La realidad es que es una especie de seguro y da tranquilidad mental saber que la opción está ahí».  

Desde la clínica de reproducción asistida Ginemed, también recalcan la línea roja de ser madre antes de los 35 años. «A partir de los 38 años hay más dificultades para la fecundación y más riesgos de aborto», explican.

Retrasar la decisión

Diversos estudios marcan una horquilla de entre el 70 y el 80% de mujeres que tendrían hijos cuando se acercan a los 30 y retrasan esa decisión porque el marco laboral y económico no las acompaña. 

Es más, la última Encuesta de Fecundidad realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) --correspondiente a 2018 y que no se elaboraba desde 1999-- concluye que las dificultades para conciliar la vida familiar y laboral y los problemas económicos por los bajos salarios hacen que las españolas retrasen su maternidad una media de 5,2 años respecto a la edad en la que tenían previsto tener su primer hijo y que, además, tengan menos hijos de los deseados. 

Esta encuenta refleja también que de las 824.977 mujeres que decidieron ser madres ese año, 77.030 se sometieron a un tratamiento de reproducción asistida para serlo (lo que supone una de cada diez). Ahora bien, más de la mitad (un 66%) lo fueron mediante fecundación in vitro, que es el tratamiento más complejo, largo y costoso. 

Para el IVI los gobiernos deberían aportar ayudas «para estos procesos porque la tasa de natalidad es demasiado baja y necesitamos invertir la pirámide poblacional». 

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