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Día del Orgullo reivindicativo pero sin fiesta

Lambda prescinde de la celebración, dotada con una subvención de 12.000 euros, por la «falta de respaldo» político

Manifestación del Orgullo LGTBI+ del pasado año en València.

Manifestación del Orgullo LGTBI+ del pasado año en València. / Eduardo Ripoll / Eduardo Ripoll

Lluís Pérez

Lluís Pérez

València

La celebración del Orgullo LGTBI de València tendrá lugar el próximo viernes de 28 junio. Contará con la marcha reivindicativa, pero a diferencia de otros años no finalizará con su posterior fiesta en la plaza del Ayuntamiento. Lambda y Ageval, las entidades organizadoras, han decidido prescindir de ella al sentir «una falta de respaldo» por parte del Ayuntamiento de València y la conselleria de Igualdad y, también, como modo de denunciar «los recortes sufridos por el colectivo LGTBI» en los últimos meses.

La fiesta se reemplazará por una concentración de protesta e invitan al colectivo y a sus personas aliadas a celebrarlo y «refugiarse» en los locales «que siempre han estado apoyándonos, nuestro refugio cuando se nos violenta en la calle».  

La noticia, anunciada ayer en rueda de prensa, sorprendió al consistorio y a su concejal de Igualdad, Rocío Gil, quien mantuvo una reunión con estas entidades el pasado 3 de abril, en la que no le «transmitieron ninguna discrepancia ni problema» sobre la fecha autorizada; el 22 de junio, «la más idónea» según explican fuentes municipales. La otras dos fechas propuestas por las entidades —el 15 y el 29 de junio— generaban mayor dificultad porque coincidían con la celebración de otras actividades. Sin embargo, desde Lambda, y en base a información transmitida desde la oposición, explican que «no había previsto ningún evento en la plaza para esas fechas» y que se trata de «una simple imposición»

Paula Iglesias, Fran Fernández y Juan Velasco en la rueda de prensa de Lambda por el Orgullo 2024.

Paula Iglesias, Fran Fernández y Juan Velasco en la rueda de prensa de Lambda por el Orgullo 2024. / L-EMV

Otro de los puntos de fricción es la negativa municipal a autorizar una excepción del límite de decibelios, superior a 90 en origen, solicitado por la organización. Desde el ayuntamiento, remiten a la ordenanza municipal que señala, en su artículo 42, que el límite para eventos musicales es de 90 decibelios, frente a los 45 de máximo permitidos en zonas urbanas por norma general. Gil indica que «las ordenanzas son de obligado cumplimiento» y recuerda que esta excepción no se concede ni en fallas ni en otro tipo de celebración al aire libre. 

El consistorio mantiene en sus presupuestos la subvención de 12.000 euros destinada a sufragar la celebración del Orgullo como cada año y se muestran «abiertos al diálogo» para tratar de impedir la cancelación de una «fiesta muy importante para nuestra ciudad».

Críticas al ‘pink washing’

El colectivo LGTBI aprovechó el anuncio para criticar «los recortes en derechos», entre los que señalan la revisión de la ley trans valenciana, la censura de libros infantiles en varias bibliotecas municipales o el rechazo en las Corts a la reprobación al vicepresidente primero de Vox por negar la existencia de la discriminación sufrida por el colectivo LGTBI. «Apoyar el Orgullo mientras se recortan otros derechos nos parece, cuanto menos, hipócrita», exponían, a la vez que tildaban de «pink washing» las prácticas del consistorio y el Consell. 

El director general de Diversidad, Stephan Soriano, explicó que «la Generalitat seguirá colaborando, ayudando y escuchando a todas las entidades LGTBIQ+». En este sentido, recordó sus reuniones «con la totalidad de entidades, ya sea de manera individual o colectiva»; con Lambda tuvo un encuentro solo cinco días después de acceder al cargo.

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