Mazón se afianza tras gobernar con Vox pero no distancia al PSPV

El PPCV recupera la hegemonía europea de 30 años que perdió en 2019, pero no aumenta la brecha con los socialistas

Diana Morant se estrena con un dato mejor que Ximo Puig el 28M

Compromís se mantiene a la baja, pero logra su eurodiputado

Carlos Mazón, esta noche en la sede del PPCV en València, rodeado de la cúpula del partido.

Carlos Mazón, esta noche en la sede del PPCV en València, rodeado de la cúpula del partido. / Fernando Bustamante

Alfons Garcia

Alfons Garcia

La votación de este domingo pone fin a un ciclo electoral que empezó mal para los socialistas (Galicia), fue mejorando (Euskadi), remontó hasta el éxtasis en Cataluña y se cierra en unas europeas con aroma a plebiscito en las que el PP gana, pero Pedro Sánchez resiste con solidez. Se puede decir que, después de cuatro meses de tensión y alto voltaje verbal, político y judicial («la máquina del fango», como la llamó el jefe del Gobierno en su carta abierta), las cosas están donde estaban. Ni PP ni PSOE ganan ni pierden del todo. Ahora bien, la política de hoy va tan rápida que en menos de 24 horas las lecturas electorales pueden quedar desfasadas, si la composición de la Mesa del Parlament catalán, prevista para hoy, acaba en desaguisado total y a Sánchez se le complica el apoyo de Junts.

La Comunitat Valenciana votaba por primera vez desde el 23 de julio de 2023 y eso confiere especial valor al resultado. No porque pueda tener una influencia directa, ya que faltan tres años para unas elecciones autonómicas (de no haber adelanto, claro), sino por el peso en los estados de ánimo de los partidos. Carlos Mazón decía en la reciente entrevista con los diarios valencianos de Prensa Ibérica que daba igual que él no considerara estos comicios como un termómetro, porque analistas y clase política iban a realizar esa lectura. Lo cierto es que se ha volcado en la campaña, con de dos a tres actos diarios en la última semana. 

Y la conclusión es que la C. Valenciana está donde estaba hace un año. Lo está tanto Mazón (35,8 frente al 36,2 % de las autonómicas que le dieron la presidencia), como el bloque que forma el PP con Vox: con un ligero desgaste, pero sin grandes variaciones un año después (de un 48,9 % en conjunto el 28M a un 47,4 % ahora). Y lo mismo el PSPV. Su 31,4 % está en la onda de los resultados de las últimas autonómicas (29,1) y generales (32,4). 

El PP recupera así la hegemonía europea que mantuvo durante 30 años en la Comunitat Valenciana, hasta 2019, cuando obtuvo su peor dato y fue superado por los socialistas.

Ahora, en esta cita, el principal movimiento con respecto a 2023 se da a la izquierda del socialismo. El proyecto de Compromís/Sumar vuelve a mostrar síntomas preocupantes al perder casi la mitad de apoyos: de rondar el 15 % en las convocatorias de 2023 a no llegar al 7,7 %. Y sin que suponga un avance de Podemos, que sigue anclado en el 3 %. 

Es tradición que Compromís se deje mucho voto en las europeas, pero su 7,6 % es peor dato que los de 2014 y 2019, y ahora iba con Sumar. Compromís, que logra un eurodiputado, puede presumir al menos de que ha dado el mejor resultado autonómico a la confluencia de Yolanda Díaz.

La caída de Compromís hace que la brecha entre bloques aumente: de 5,1 puntos en las autonómicas de 2023 a 8,3, pero está el factor clásico de los valencianistas en las europeas.

Abstención en la izquierda

En todo caso, queda claro que los abstencionistas de la jornada han sido en su gran mayoría las bases de izquierda. En el bloque ‘zurdo’ (la expresión de éxito de esta campaña) todo se concentra cada vez más alrededor de Sánchez. 

No se trata solo de que PP y Vox se afiancen, sino que emerge una tercera fuerza en la extrema derecha populista y antisistema, como es el proyecto estatal de Alvise Pérez (exasesor de Toni Cantó en su etapa en Ciudadanos de la Comunitat Valenciana), Se acabó la fiesta, que logra más casi un 6 % de votos. 

Pero la C. Valenciana (y España) no es Francia, Italia o Alemania, donde la ultraderecha es primera o segunda fuerza. 

No obstante, si se suman los votos de Vox y de Alvise, estarían por encima del 17 %, si bien se trata de unas europeas, donde el voto de castigo a los partidos tradicionales funciona mejor.

Hay que tener en cuenta que en estos últimos doce meses la coalición de Gobierno entre PP y Vox no es solo una marca o amenaza, como podía ser el 23J, sino que ya se ha presentado con proyectos, como la batería de textos legislativos presentados en Corts con la llamada ley de Concordia al frente, y acciones, como la rebaja fiscal. La coalición no sale tocada con estos datos, pero tampoco catapultada.

Y hay que tener en cuenta que el PSPV ha renovado liderazgo, después de doce años del expresident Ximo Puig al frente, y ha apostado por la ministra Diana Morant. Así que el resultado también es un test para ella. Y sale con fuerza. La convocatoria tenía más riesgos que otra cosa y la nueva secretaria general, que compagina actividad con la de ministra, puede plantearse un periodo de tranquilidad interna por delante.

Consell contra Gobierno

Más allá de resultados, este proceso electoral perfila bien la situación política en la Comunitat Valenciana. El eje autonómico de la campaña ha estado en el mayor o menor apoyo del Gobierno de España. Los socialistas han puesto de relieve las licitaciones e inversiones aprobadas desde los distintos ministerios en el territorio, superiores a las del Consell. Mazón ha puesto el foco en el incumplimiento de la vicepresidenta y candidata Teresa Ribera con el agua de l’Albufera. Se configura una legislatura de confrontación entre Consell y Gobierno, más con Morant como ministra.

En comparación con los datos de las últimas europeas (2019), el PPCV lo que consigue es devorar el 14 % que logró Ciudadanos, que desaparece. 

En comparación con otros territorios, el 35,8 % del PPCV está por detrás de lo que los populares logran en La Mancha, Murcia, Madrid, Aragon, Cantabria, La Rioja, Asturias, Galicia, Andalucía, Extremadura o Castilla y León.